La diferencia entre polvo y paja, dice el dicho vasco, es que lo segundo te permite conocer gente (sonrisa). De eso va mi post de hoy. He entrado en el Blog de Galina y Apat Lajos y me encuentro con una cuestión: estar en la Historia. Hay que diferenciar entre ser ‘testigos’ de la Historia, algo que te consiguen los medios de comunicación, y ser ‘parte’ de la Historia. Considero haber sido partícipe del cambio político en 1996, porque estaba allí y participé de él votando y trabajando; del mismo modo que fui partícipe de la obtención de la primera mayoría absoluta de un partido de derechas desde la caída de Alfonso XIII: cuando el PP venció en 2000. También en esto último fui partícipe, de igual manera que he estado presente como espectador en algunos partidos de fútbol tras los que el Real Madrid ha sido proclamado algo: campeón de liga, campeón de copa… Y sí, he conocido a gente de la Historia. Hay fotos que atestiguan que conozco a José María Aznar y al Príncipe Felipe; en su día saludé a Nicolás Sarkozy y a Ángela Merkel en una Convención y más tarde, en otra, mi amigo David Díez y yo nos cruzamos con el entonces ministro del Interior francés (Sarkozy) y Mariano Rajoy. También he conocido personalmente a Alberto Ruiz-Gallardón, Esperanza Aguirre, Joaquín Leguina (los tres presidentes de la Comunidad de Madrid), José Bono, Manuel Fraga y he recibido correspondencia de Bill Clinton. Viví, en cierto modo, el trauma post-11S en Estados Unidos: iba yo en 2002 en un avión de Chicago a Boston escoltado por un Caza que tenía orden de derribarnos si algún pasajero se excedía con los cubiertos. En el apartado literario, por citar algunos personajes que aparecen en los manuales de Literatura, he conocido, y tengo sus libros dedicados, a Mario Vargas Llosa, Ana María Matute, Francisco Umbral, José Hierro, Antonio Martínez Sarrión y Luis Alberto de Cuenca y una vez me crucé en la calle con el extraño Luis Goytisolo. He recibido cartas de Javier Cercas, José María Carrascal, Luis María Ansón y participé en las primeras elecciones universitarias con sufragio universal de España, en 2002, en las que elegimos a mi amigo el filósofo Ángel Gabilondo rector de la Universidad Autónoma de Madrid. Tampoco es mucho, pero algo es. Y bueno, una vez tonteé con la hija veinteañera de un viceprimer ministro de Silvio Berlusconi en un desayuno político en un hotel al que fueron Aznar y creo que Rodrigo Rato y Jaime Mayor Oreja, pero no obtuve nada de la italiana, que era muy mona, por cierto. ¿Chicas? Pues un día iba muy cargada de paquetes la actriz de “Cuéntame”, Irene Visedo (que hace de hija hippie y rebelde), y le ayudé a meterse en un taxi con ellos, lo que no sé es qué hacía en mi portal ni cómo se desasió de los bultos para firmarme un agradecido autógrafo.21 de enero de 2009
Conocer gente
La diferencia entre polvo y paja, dice el dicho vasco, es que lo segundo te permite conocer gente (sonrisa). De eso va mi post de hoy. He entrado en el Blog de Galina y Apat Lajos y me encuentro con una cuestión: estar en la Historia. Hay que diferenciar entre ser ‘testigos’ de la Historia, algo que te consiguen los medios de comunicación, y ser ‘parte’ de la Historia. Considero haber sido partícipe del cambio político en 1996, porque estaba allí y participé de él votando y trabajando; del mismo modo que fui partícipe de la obtención de la primera mayoría absoluta de un partido de derechas desde la caída de Alfonso XIII: cuando el PP venció en 2000. También en esto último fui partícipe, de igual manera que he estado presente como espectador en algunos partidos de fútbol tras los que el Real Madrid ha sido proclamado algo: campeón de liga, campeón de copa… Y sí, he conocido a gente de la Historia. Hay fotos que atestiguan que conozco a José María Aznar y al Príncipe Felipe; en su día saludé a Nicolás Sarkozy y a Ángela Merkel en una Convención y más tarde, en otra, mi amigo David Díez y yo nos cruzamos con el entonces ministro del Interior francés (Sarkozy) y Mariano Rajoy. También he conocido personalmente a Alberto Ruiz-Gallardón, Esperanza Aguirre, Joaquín Leguina (los tres presidentes de la Comunidad de Madrid), José Bono, Manuel Fraga y he recibido correspondencia de Bill Clinton. Viví, en cierto modo, el trauma post-11S en Estados Unidos: iba yo en 2002 en un avión de Chicago a Boston escoltado por un Caza que tenía orden de derribarnos si algún pasajero se excedía con los cubiertos. En el apartado literario, por citar algunos personajes que aparecen en los manuales de Literatura, he conocido, y tengo sus libros dedicados, a Mario Vargas Llosa, Ana María Matute, Francisco Umbral, José Hierro, Antonio Martínez Sarrión y Luis Alberto de Cuenca y una vez me crucé en la calle con el extraño Luis Goytisolo. He recibido cartas de Javier Cercas, José María Carrascal, Luis María Ansón y participé en las primeras elecciones universitarias con sufragio universal de España, en 2002, en las que elegimos a mi amigo el filósofo Ángel Gabilondo rector de la Universidad Autónoma de Madrid. Tampoco es mucho, pero algo es. Y bueno, una vez tonteé con la hija veinteañera de un viceprimer ministro de Silvio Berlusconi en un desayuno político en un hotel al que fueron Aznar y creo que Rodrigo Rato y Jaime Mayor Oreja, pero no obtuve nada de la italiana, que era muy mona, por cierto. ¿Chicas? Pues un día iba muy cargada de paquetes la actriz de “Cuéntame”, Irene Visedo (que hace de hija hippie y rebelde), y le ayudé a meterse en un taxi con ellos, lo que no sé es qué hacía en mi portal ni cómo se desasió de los bultos para firmarme un agradecido autógrafo.
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8 comentarios:
Pues yo que pensaba que se conocía más gente con lo primero...
Ahora que lo dices, J, lo mismo es al revés, porque tu lógica es aplastante, jejeje.
Como comentaba en el mismo blog, conocí a Bendicto XVI cuando aún se era el cardenal Razinger, y hablé con él unos 20 minutos. Tiempo parecido conversé con Alexis II, que hacía mucho tiempo que ya no se llamaba monseñor Rizinger. Siendo adolescente, estaba en Aquisgrán cuando le concedieron el Carlomagno a Felipe González, y allí le conocí personalmente y a Helmut Kohl, un hombre ciertamente amable y a quien tenía y tengo en gran consideración. Gracias a una amiga rusa, conocí a Yavlinski, líder del partido político Yabloko, y almorzamos con él y con unos colaboradores. También conocí esa misma semana al general Lebed. Tampoco pude evitar conocer a Vladimir Zhirinovski, pero eso es otra historia. Por motivos familiares, he coincidido en cuatro ocasiones con Jordi Pujol, aunque nunca crucé más de tres frases con él (pero él, haciendo de nuevo alarde de su inmensa memoria, recordaba dónde nos habíamos visto la primera vez); desde Suárez a Duran i Lleida, he conocido a varios políticos españoles, y con algunos cruzo un mail o dos al mes. En una fiesta, una ex novia editora me presentó a Bolaño y a Quim Monzó, cuyos tics e ininteligible lenguaje me sacaron de mis casillas; en una boda de muy pocos invitados acabé borracho con Bryce Echenique, que había empezado antes que yo y tiene notoria resistencia. He compartido restaurante con algún actor famoso y varios conocidos, pero jamás me levanté a pedirles autógrafo e intenté ni siquiera mirarles demasiado: de vez en cuando también tienen derecho a que les dejemos en paz, jejeje. Después he conocido gente que es famosa en nuestro campo, pero menos conocidos por legos. Ha sido encuentros a menudo fugaces, y los más largos siempre agradables, pero recuerdo con cariño un atardecer entre viñas, cuando Paco Ibáñez se despidió cantando de una amigo común.
saludos
Y algún día conocerás a un tío que va a marcar historia... se llama Miguel.
XDDDDDDDDDD
Miguel, ya lo conozco, Jejeje xD
La cosa vasca es:
"-Oye Pachi, ¿polvo o paja?
-Polvo
-¿Y qué ventjas tiene?
-Conocer gente".
Investiga lo de esa guapa, Irene Visedo. Merece la pena el intento.
Uffff!!!! Pues yo conozco a algunas de mis vecinas, a mis amigas y a poco gente más......que vida más aburrida la mia!!! jajaja...
Leyendo tu post me has recordado a Forest Gump. Y Theo en su comentario también. Lo digo por lo de conocer a todo el mundo, ¡eh! que nadie se ofenda.
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