Ser conservador no es ser de derechas por mucho que lo diga la definición de Wikipedia o de la RAE. El conservadurismo, que es eminentemente anglosajón, es más una actitud ante la vida, un comportamiento, que una ideología política. Los que somos conservadores no somos reacios al cambio, al progreso, pero lo que propugnamos inicialmente es no cambiar aquello que nos es válido por arraigo, por tradición, y adoptamos maneras liberales en materias como las relaciones humanas. La perversión del lenguaje mezcla todo, pero un conservador es totalmente incompatible con un liberal económico: los conservadores sí aceptamos la intervención del Estado y los liberales no. Lo que nos une a ellos es una serie de comportamientos sociales que, por tradición, llevamos en la sangre: una determinada idea de la familia, no exclusivamente ligada a fundamentos judeo-cristianos; una determinada idea del Estado, sobre todo aquello de la unidad nacional; una determinada idea del individuo, especialmente el mérito y el esfuerzo personal; una determinada idea de la educación y la sanidad, públicas y universales pero bajo un mismo modelo (recordar que en 1907 un gobierno conservador creó la Seguridad Social, el INP). El conservador es un individuo dialogante con las restantes ideologías, asumiendo que la suma de todas ellas configura el marco político democrático. Un ciudadano conservador defiende una idea de matrimonio pero sin ser reacio a que exista el divorcio o la separación legal, de igual manera que un conservador admite que la Cultura es patrimonio de todos y no hace dejación de funciones de ella en manos de otras ideologías. El conservadurismo en economía es, hasta cierto punto, intervensionista y proteccionista, actitud que sólo corrige en virtud de pactos políticos (no ideológicos) con liberales. En España, en nuestros días, no hay conservadores puros dentro del Partido Popular, organización a la que se califica de conservadora según la acepción asimilable a ‘rancia’. En el PP conviven socialdemócratas y liberales y de ahí vienen las luchas intestinas. Lo que Antonio Canovas del Castillo fundó en España en 1876 y prácticamente refundó Antonio Maura en 1907 no existe actualmente en España. Muchos conservadores se opusieron a la dictadura de Primo de Rivera (léase el primer ministro de 1919 Joaquín Sánchez de Toca) y, más tarde, a la de Franco, puesto que el conservadurismo, en su esencia, sólo es válido en democracia. La libertad de prensa, reunión, huelga, religión, etc., fueron derechos asumidos por los conservadores desde sus inicios en España y defendidos a ultranza en las leyes que se dictaron: descanso dominical, municipios, sufragio, jornada laboral, etc. La derecha es otra cosa y el liberalismo también. El otro día me dijo un amigo mío escritor que se dolía de que en España no hubiera verdaderos conservadores como yo, porque no reconocía una ideología definida en el PP. El PSOE gira desde unos pocos socialdemócratas hasta los neo-marxistas. El problema de los muy de derechas o muy de izquierdas en que suelen tener tentaciones de partido único. ¡Pobre España!30 de enero de 2009
Conservative
Ser conservador no es ser de derechas por mucho que lo diga la definición de Wikipedia o de la RAE. El conservadurismo, que es eminentemente anglosajón, es más una actitud ante la vida, un comportamiento, que una ideología política. Los que somos conservadores no somos reacios al cambio, al progreso, pero lo que propugnamos inicialmente es no cambiar aquello que nos es válido por arraigo, por tradición, y adoptamos maneras liberales en materias como las relaciones humanas. La perversión del lenguaje mezcla todo, pero un conservador es totalmente incompatible con un liberal económico: los conservadores sí aceptamos la intervención del Estado y los liberales no. Lo que nos une a ellos es una serie de comportamientos sociales que, por tradición, llevamos en la sangre: una determinada idea de la familia, no exclusivamente ligada a fundamentos judeo-cristianos; una determinada idea del Estado, sobre todo aquello de la unidad nacional; una determinada idea del individuo, especialmente el mérito y el esfuerzo personal; una determinada idea de la educación y la sanidad, públicas y universales pero bajo un mismo modelo (recordar que en 1907 un gobierno conservador creó la Seguridad Social, el INP). El conservador es un individuo dialogante con las restantes ideologías, asumiendo que la suma de todas ellas configura el marco político democrático. Un ciudadano conservador defiende una idea de matrimonio pero sin ser reacio a que exista el divorcio o la separación legal, de igual manera que un conservador admite que la Cultura es patrimonio de todos y no hace dejación de funciones de ella en manos de otras ideologías. El conservadurismo en economía es, hasta cierto punto, intervensionista y proteccionista, actitud que sólo corrige en virtud de pactos políticos (no ideológicos) con liberales. En España, en nuestros días, no hay conservadores puros dentro del Partido Popular, organización a la que se califica de conservadora según la acepción asimilable a ‘rancia’. En el PP conviven socialdemócratas y liberales y de ahí vienen las luchas intestinas. Lo que Antonio Canovas del Castillo fundó en España en 1876 y prácticamente refundó Antonio Maura en 1907 no existe actualmente en España. Muchos conservadores se opusieron a la dictadura de Primo de Rivera (léase el primer ministro de 1919 Joaquín Sánchez de Toca) y, más tarde, a la de Franco, puesto que el conservadurismo, en su esencia, sólo es válido en democracia. La libertad de prensa, reunión, huelga, religión, etc., fueron derechos asumidos por los conservadores desde sus inicios en España y defendidos a ultranza en las leyes que se dictaron: descanso dominical, municipios, sufragio, jornada laboral, etc. La derecha es otra cosa y el liberalismo también. El otro día me dijo un amigo mío escritor que se dolía de que en España no hubiera verdaderos conservadores como yo, porque no reconocía una ideología definida en el PP. El PSOE gira desde unos pocos socialdemócratas hasta los neo-marxistas. El problema de los muy de derechas o muy de izquierdas en que suelen tener tentaciones de partido único. ¡Pobre España!
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9 comentarios:
Magnífico análisis y reflexión.
Una cosa (perdona mi ignorancia al respecto): entendería mejor a qué te refieres por "conservador" si me citaras el antónimo de esa palabra.
Gracias.
Un excelente post, desconocia estos aspectos del conservadurismo. Gracias!
Un abrazo
Swami:
Etimológicamente el antónimo es 'progresista'; políticamente el antónimo son varias ideologías: 'socialismo', 'marxismo', 'fascismo', 'estalinismo', etc.
Liberalismo también es antónimo del conservadurismo en muchas ocasiones.
"La perversión del lenguaje mezcla todo, pero un conservador es totalmente incompatible con un liberal económico: los conservadores sí aceptamos la intervención del Estado y los liberales no. Lo que nos une a ellos es una serie de comportamientos sociales que, por tradición, llevamos en la sangre: una determinada idea de la familia, no exclusivamente ligada a fundamentos judeo-cristianos; una determinada idea del Estado, sobre todo aquello de la unidad nacional; una determinada idea del individuo, especialmente el mérito y el esfuerzo personal; una determinada idea de la educación y la sanidad, públicas y universales pero bajo un mismo modelo"
En USA los conservatives son liberales económicos; de hecho al liberalismo se le llama conservadurismo fiscal.
Y un liberal puede provenir de cualquier familia, no necesariamente de la que tú dices.
La determinada idea del Estado tampoco es así, porque muchas veces el conservadurismo se explaya en el Estado; y eso va contra el liberalismo. Otras tantas interviene, sobre todo en ciertas cosas.
dices que el conservadurismo es consevar las tradiciones, pero no todas las tradiciones son buenas, por ende no sería bueno conservarlas.
mucha gente recurre al discurso fácil de que siempre han sido las cosas de un determinada manera, para que cambiarlas, y por qué no?
como ya sabes, soy partidaria de conservar valores que se están perdiendo, pero no me incluiría dentro del conservadurismo, aunque ya sabes que eso de las etiquetas, no va conmigo
saludos
Francisco, me has aclarado perfectamente la cuestión. Y tu ideología.
Diáfano como una mañana de Mayo.
Gracias.
Por cierto (y perdona por mi pesadez), los distintos antónimos de una misma palabra...¿son sinónimos entre sí? Porque, si no lo son, entonces nada. Pero si lo son...menudo cacao llevas, chaval.
Swami... No, no todos son sinónimos entre sí. Un abrazo,
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