Álvaro Pombo (Santander, 1939) es un excelente escritor. Poeta y miembro de la Real Academia Española de la Lengua, surgió para la Literatura en la década de 1970. Inicialmente su género fue la poesía y el cuento, para dar lugar a un magnífico escritor. Su prosa es técnicamente perfecta, en la que el lenguaje cobra una dimensión extraordinaria y nada juega a favor del azar. La frase exquisitamente cuidada, el léxico de un académico al servicio de un lector minoritario y exigente, el influjo de su vida en Inglaterra en la estructura novelesca anglosajona puesta al servicio de la prosa hispánica, unos temas en los que se entromete el lector de tal modo que no puede hacer otra cosa que jalear a un escritor que ha sido capaz de dar a luz a dos mujeres como Matilda Turpín (2006) o Virginia (2009). “Virginia o el mundo interior” es su última novela, ambientada en Santander, su ciudad natal, que en su obra ya se llamó Letona. Aquellos años veinte primorriveristas en donde los días felices de la burguesía iban preparando la marcha de Alfonso XIII y la frustrada República. Para mí Álvaro Pombo es uno de esos escritores inevitables, muy decimonónico porque sé que sabe que la novela no va a pasar desapercibida y que los filólogos lo vamos a incluir en las historias de la literatura española. Yo ya me ocupé de su biografía para el “Diccionario Biográfico Español” de la Real Academia de la Historia. Ahí aprendí de este maestro que sabe muchísimo de filosofía y que se ha dejado una barba estilo irlandés que le hace parecer lo que es: un académico. En 2008 concurrió a las elecciones generales como candidato al Senado por Madrid por UPD y hubiera salido senador si al partido de Rosa Díez no se le hubiera ocurrido la negligencia de poner cuatro candidatos, cuando el número de aspas máximo a marcar eran tres (¿Cuántos votos nulos se le restaron a la formación?). Álvaro Pombo es un oasis literario en medio de un desierto de miles de títulos que entretienen pero que no sobresalen; él es un escritor clásico, comparable, como ya he dicho, con Clarín, Galdós, Zola, o más recientemente Vargas Llosa, Faulkner y compañía.21 de febrero de 2009
Álvaro Pombo
Álvaro Pombo (Santander, 1939) es un excelente escritor. Poeta y miembro de la Real Academia Española de la Lengua, surgió para la Literatura en la década de 1970. Inicialmente su género fue la poesía y el cuento, para dar lugar a un magnífico escritor. Su prosa es técnicamente perfecta, en la que el lenguaje cobra una dimensión extraordinaria y nada juega a favor del azar. La frase exquisitamente cuidada, el léxico de un académico al servicio de un lector minoritario y exigente, el influjo de su vida en Inglaterra en la estructura novelesca anglosajona puesta al servicio de la prosa hispánica, unos temas en los que se entromete el lector de tal modo que no puede hacer otra cosa que jalear a un escritor que ha sido capaz de dar a luz a dos mujeres como Matilda Turpín (2006) o Virginia (2009). “Virginia o el mundo interior” es su última novela, ambientada en Santander, su ciudad natal, que en su obra ya se llamó Letona. Aquellos años veinte primorriveristas en donde los días felices de la burguesía iban preparando la marcha de Alfonso XIII y la frustrada República. Para mí Álvaro Pombo es uno de esos escritores inevitables, muy decimonónico porque sé que sabe que la novela no va a pasar desapercibida y que los filólogos lo vamos a incluir en las historias de la literatura española. Yo ya me ocupé de su biografía para el “Diccionario Biográfico Español” de la Real Academia de la Historia. Ahí aprendí de este maestro que sabe muchísimo de filosofía y que se ha dejado una barba estilo irlandés que le hace parecer lo que es: un académico. En 2008 concurrió a las elecciones generales como candidato al Senado por Madrid por UPD y hubiera salido senador si al partido de Rosa Díez no se le hubiera ocurrido la negligencia de poner cuatro candidatos, cuando el número de aspas máximo a marcar eran tres (¿Cuántos votos nulos se le restaron a la formación?). Álvaro Pombo es un oasis literario en medio de un desierto de miles de títulos que entretienen pero que no sobresalen; él es un escritor clásico, comparable, como ya he dicho, con Clarín, Galdós, Zola, o más recientemente Vargas Llosa, Faulkner y compañía.
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2 comentarios:
Sólo leí una novela de él y me gustó, pero no recuerdo el título aunque sé que trataba sobre su homosexualidad llevada a la narrativa y viéndose a sí mismo en el papel del protagonista.
Lo he escuchado varias veces por la radio y es bastante grosero y maleducado. Incluso grita e insulta como "defensa" de sus argumentaciones y en un programa en concretó que se alteró demasiado y ofendió mucho tuvo que pedir disculpas en el transcurso del mismo porque se percató de que había metido la pata y que estaba respondiendo a algo que ni siquiera le habían planteado pero que le apetecía "soltar".
Todo eso me trae sin cuidado, claro. Neruda también era un capullo y un falso "solidario" y es sin embargo de los pocos poetas que soporto porque no me gusta nada nada la poesía.
Siempre supe diferenciar, quizá por instinto, a los autores de sus obras, no sólo en la literatura. Debe ser por eso que soy poco dada a las admiraciones irreflexivas de determinados iconos y nada fetichista y más bien escéptica con la imagen pública que pretenden dar todos los que viven en el ruedo del que somos espectadores.
Pulpo este fin de semana, que bien.
Hace unos meses también hice alusión en mi blog (http://labioscomoespadas.blogspot.com/2008/06/sobre-el-maestro-pombo.html , perdón por el spam) a Pombo y a su obra, aunque de una manera menos técnica que tú. Discrepo con Galina en lo de grosero o maleducado, o yo al menos aún no le he visto esa cara. Por lo que yo sé, es vehemente y apasionado en sus argumentos. Claro, que lo que yo sé es tan poco que pierdo cualquier razón al escribir esto. Un saludo.
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