29 de marzo de 2009

Amistad y Lealtad

El mejor de los regalos que te puede hacer llegar un amigo es su lealtad; al menos yo entiendo ese como el mejor y más elevado de las actitudes humanas y como el más elegante de sus regalos. Cuando uno acierta o se equivoca necesita tener el apoyo, el consuelo o el consejo del amigo, algo que es evidente, pero que no en todo el mundo impera, por desgracia. Yo siempre he esperado eso y muchas veces lo he recibido y otras, con harta tristeza al comprobar la realidad, no. La libertad con la que nací en un país libre es con la que me muevo y bajo esa libertad acierto y me equivoco en mis juicios y en lo que hago y cómo lo hago, pero tristemente veo que eso no es el verdadero espíritu que nos mueve. La gente me llama y me dice que lo que yo pienso y emito aquí, en este blog, y en otros sitios, es lo que piensa la inmensa mayoría y que están conmigo (también son opiniones particulares y en privado que serían de otro modo en público). No lo sé. Pero hay silencios que duelen y son esos silencios de quienes para unas cosas son tus amigos y para otras no; o que son tus amigos ante los aciertos pero se distancian ante tus errores, no vaya a ser que les salpique algo de lo que tú has hecho mal pero que, salvo que sea algo mortal, siempre es corregible. ¿Os ha pasado alguna vez? También así se conoce a la gente, aunque soy de la opinión de que todo el mundo merece una segunda oportunidad. Aunque alguna gente me vea con malos ojos o piense que soy justo lo que no soy, les guardo lealtad, porque yo sí les concedo el beneficio de la duda y les escucho, algo que me gustaría que hicieran conmigo.

3 comentarios:

Delfin Córcoles dijo...

Pero que pesado te pones cuando escribes cosas de estas.

Te voy a regalar el libro CURRO ROMERO, LA ESENCIA. En el dice el Faraón de Camas que no hay que contar penas, que la gente ya tiene bastante con las suyas. Solo hay que contar cosas bonitas que es lo que alegra a todos.

Francisco José Peña Rodríguez dijo...

Lo siento, que uno tiene días tontos...

Isabel dijo...

Pues no estoy de acuerdo con Delfin, bueno, no del todo. Es cierto que es mejor oir alegrias que penas, pero a veces las penas se comparten y es un alivio ver que no eres la unica persona con problemas. Por otra parte, pues si, claro que me ha pasado, eso de que te digan cuanto te quiero (amigas, me refiero) y cuando tienes una epoca depre se esfuma sin mostrar el mas minimo interes.
Asi es la gente. Por eso cuantos mas años pasan, creo que voy teniendo menos amigas/os, pero buenos. Ya no me interesan amistades superficialillas de conveniencia o estupidez.
Vaya dia tonto tengo yo tambien... je je. Un beso