El sensato mundo de ella, quien camina fértil por la ladera del campo de los almendros. Posiblemente alada, fijándose impertérrita en aquello que un día le sucedió con él, pidiéndole más de lo que el tiempo absorto pudiera decirles a ambos. O, insignificantemente, su nombre proviene de la antigüedad más inmediata aunque su cuerpo aún es deseable o, meridianamente, deseable del todo por la razón de su juventud. Las voces dicen que nunca se llegará a nada o eso creen eso dicen eso murmuran eso rabian eso impertinencian. Ellas rabian. La ve, deseable, sus labios son tónicos las ideas fluyen y dicen y ella se sabe en el contexto y se interesa querida y su mirada es fértil como su cuerpo descansa sobre la realidad del deseo porque es ella; alguien que se acercó a él sin que se lo pidiera y regó aquella noche con la sonrisa del alcohol y el sueño de que otro hombre, él, la quisiera como nadie antes la había deseado. Por la calle la gente sabe y dice y mira y calla. ¡Por fin callan! La respetan pese a su pasado, a su insulsa vida que ahora cobra la importancia que tiene su cuerpo desnudo aquella noche, con los nervios a flor de piel y la hermosa desnudez de su belleza. Y fue al río aún teniendo un marido que tiene término civil. Ella lo quiere y se lo dice con la mirada cada instante que pasan juntos y ella se sabe deseada y no teme lo prohibido porque vive al día la intensa fórmula del carpe diem. Cuando mira lo hace con el interés adolescente de hace quince años: y vive y ríe y mira y sueña y ama y grita y zozobra ante la inmensidad. Se siente querida ansiada y ella; es ella.20 de marzo de 2009
Ella tendría que decirlo
El sensato mundo de ella, quien camina fértil por la ladera del campo de los almendros. Posiblemente alada, fijándose impertérrita en aquello que un día le sucedió con él, pidiéndole más de lo que el tiempo absorto pudiera decirles a ambos. O, insignificantemente, su nombre proviene de la antigüedad más inmediata aunque su cuerpo aún es deseable o, meridianamente, deseable del todo por la razón de su juventud. Las voces dicen que nunca se llegará a nada o eso creen eso dicen eso murmuran eso rabian eso impertinencian. Ellas rabian. La ve, deseable, sus labios son tónicos las ideas fluyen y dicen y ella se sabe en el contexto y se interesa querida y su mirada es fértil como su cuerpo descansa sobre la realidad del deseo porque es ella; alguien que se acercó a él sin que se lo pidiera y regó aquella noche con la sonrisa del alcohol y el sueño de que otro hombre, él, la quisiera como nadie antes la había deseado. Por la calle la gente sabe y dice y mira y calla. ¡Por fin callan! La respetan pese a su pasado, a su insulsa vida que ahora cobra la importancia que tiene su cuerpo desnudo aquella noche, con los nervios a flor de piel y la hermosa desnudez de su belleza. Y fue al río aún teniendo un marido que tiene término civil. Ella lo quiere y se lo dice con la mirada cada instante que pasan juntos y ella se sabe deseada y no teme lo prohibido porque vive al día la intensa fórmula del carpe diem. Cuando mira lo hace con el interés adolescente de hace quince años: y vive y ríe y mira y sueña y ama y grita y zozobra ante la inmensidad. Se siente querida ansiada y ella; es ella.
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3 comentarios:
Yo creo que se te va más que a mí. Y eso MOLAAAAAAA
En este estilo te desenvuelves bastante bien. O a mi, que no entiendo ni papa me parece que esta bien.
En cualquier caso, enhorabuena, estas mejorando mucho desde que no te estas quejando de que no te hacen caso.
Un abrazo
Bien. Delicado como el satén que no hemos tocado.
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