Al llegar la primavera se produce, al menos así lo puedo constatar en Madrid (y, bajo unos generosos 28º C, en Buenos Aires estos días atrás), aquello que podríamos denominar “erotismo social” y que no es mas que un cambio en las costumbres de vestir y cómo, sobre todo las mujeres, muestran de una forma muy elegante su cuerpo. El erotismo, desde un punto de vista hedónico, es algo muy necesario para los sentidos, indefectiblemente para el de la vista, porque el ser humano busca sin remisión la belleza y la belleza está al alcance de una mirada. Para que ningún lector diga nada a modo de censura, la belleza se inicia en la propia naturaleza, de la que la primavera es madre, sobre todo los meses de mayo y junio en estas latitudes. Y uno que por norma general, costumbre y manía tiene el vicio del mirar, de reojo, de soslayo, con disimulo pero al fina mirar, ya ha percibido en nuestras calles cómo se ha venido la primavera y, por contradecir a Antonio Machado, sí sabemos cómo ha sido. El erotismo es una esencia vital necesaria para nuestras vidas, así como el erotismo es un arte indiscutible que no sólo tiene sus acepciones en el mirar, sino que se trasplanta al arte, sobre todo a la pintura y a la escultura. La insinuación, la desnudez, las formas en sus diversos contornos y medidas, son y han sido fuente de inspiración artística y, así mismo, inicio de placer. Ya lo he dicho, lo griegos hablaban del hedonismo, un estado que no se ha modificado con el paso del tiempo milenario. Uno va en el autobús (ayer) y una joven rubia, vestida de rosa, sabía que era mirada por dos o tres treintañeros trajeados que íbamos a no sé donde. Y se gustaba o al menos se gustaba de ser gustada. Galina Abrahamovich estará conmigo en que eso es vital, el ‘decir’ del mirar alimenta la fantasía de la mirada y la mujer en España al menos lleva la voz cantante en primavera, cuando una de las flores más destacadas es ella. Yo al menos soy así y espero que Isabel Martínez, que sabe que la quiero bien, no me critique.22 de abril de 2009
Erotismo
Al llegar la primavera se produce, al menos así lo puedo constatar en Madrid (y, bajo unos generosos 28º C, en Buenos Aires estos días atrás), aquello que podríamos denominar “erotismo social” y que no es mas que un cambio en las costumbres de vestir y cómo, sobre todo las mujeres, muestran de una forma muy elegante su cuerpo. El erotismo, desde un punto de vista hedónico, es algo muy necesario para los sentidos, indefectiblemente para el de la vista, porque el ser humano busca sin remisión la belleza y la belleza está al alcance de una mirada. Para que ningún lector diga nada a modo de censura, la belleza se inicia en la propia naturaleza, de la que la primavera es madre, sobre todo los meses de mayo y junio en estas latitudes. Y uno que por norma general, costumbre y manía tiene el vicio del mirar, de reojo, de soslayo, con disimulo pero al fina mirar, ya ha percibido en nuestras calles cómo se ha venido la primavera y, por contradecir a Antonio Machado, sí sabemos cómo ha sido. El erotismo es una esencia vital necesaria para nuestras vidas, así como el erotismo es un arte indiscutible que no sólo tiene sus acepciones en el mirar, sino que se trasplanta al arte, sobre todo a la pintura y a la escultura. La insinuación, la desnudez, las formas en sus diversos contornos y medidas, son y han sido fuente de inspiración artística y, así mismo, inicio de placer. Ya lo he dicho, lo griegos hablaban del hedonismo, un estado que no se ha modificado con el paso del tiempo milenario. Uno va en el autobús (ayer) y una joven rubia, vestida de rosa, sabía que era mirada por dos o tres treintañeros trajeados que íbamos a no sé donde. Y se gustaba o al menos se gustaba de ser gustada. Galina Abrahamovich estará conmigo en que eso es vital, el ‘decir’ del mirar alimenta la fantasía de la mirada y la mujer en España al menos lleva la voz cantante en primavera, cuando una de las flores más destacadas es ella. Yo al menos soy así y espero que Isabel Martínez, que sabe que la quiero bien, no me critique.
Etiquetas:
Yo
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
3 comentarios:
A VECES TE LLEVAS SORPRESITAS CON LAS NENAS COMO ESTA: VIDEO EN LA COLA DEL CINE
¿Y ese comentario de arriba? Je je. No te voy a criticar, hombre... yo creo que, unas personas más que otras, pero todos miramos a los demás, bien porque nos repulsen, nos atraigan, nos parezcan curiosos o simplemente porque sí, porque son gente que está a nuestro alrededor. Supongo que el cambio del invierno (ropas abrigadas y chaquetas que ocultan las figuras y hasta las deforman) a la primavera (ropas más ligeras, ceñidas...) influye en nuestra mente y comportamiento.
Yo por ejemplo tengo delante de mi ventana un parquecillo donde últimamente juegan al cricket un grupo de chicos indios (de veintitantos, no son niños) muy monos... je je.
Besos
Por cierto, luego me dices a mí que sonría, pero tú sales serio en todas las fotos... ¡Un poco más de alegría! ja ja
Publicar un comentario en la entrada