27 de mayo de 2009

Estoy harto de los h... de p...

Hoy he amanecido pensando que todos los hijos de puta tienen suerte y les va bien en la vida. En fin, imagino que las cosas son así y no pienso luchar por cambiar todas las injusticias: creo que algunas nos las merecemos por no habernos sublevado a su debido tiempo contra le status quo. Noto que las cosas a mi alrededor están sometidas a la crispación o que la gente se pasa tres pueblos con todo: ensucia la ciudad porque otros la limpiarán (se consideran por encima de los que limpian); la gente cree que su opinión es la que prima (luego la del otro ni siquiera merece ser escuchada); los hijos de puta intentan difamar a quienes les rodean (y de paso, si pueden, hacen uso de los medios de delación de la antigua Unión Soviética -por citar un totalitarismo cualquiera); este o aquel que gestiona dinero público considera que el dinero es suyo y se lo gasta a mansalva. No problem. Hay una crisis sincera de valores y de urbanidad: la gente ha perdido en muchos casos el norte y en el resto las formas. La sociedad y sus miembros no son cualquier cosa y tenemos que tener si no respeto a las normas sí a las personas. Me parece estupendo que existan los hijos de puta y que se crean que ellos son el puñetero culo del mundo que hay que lamer, pero a mí no me da la gana y así de mal me va. Porque yo también me pongo guerrillero, aguerrido, y sí, para muchas cosas me sublevo y para otras aplico la indiferencia, pero esos pocos hacen mucho ruido y dan mucho asco y encima, les va bien, parece que las normas están hechas para que ellos se rían o se meen en ellas y encima pongan sonrisa de gentuza (esa sonrisa de yo valgo más que tú aunque le dé asco a todo el mundo). Quizá sea todo esto una diatriba porque he dormido mal y he tenido un sueño en el que me veía en un cementerio. Al levantarme he decidido que no me conformo con la sociedad que me ha tocado: hay que cambiarla, hay que romper formas, normas e injusticias. Y hay que empezar ya.

6 comentarios:

Miguel A. dijo...

Quizá tengan éxito por que son eso: unos hijos de puta... y con suerte.

Dicho esto, a veces ser un poco cabrón viene muy, muy bien.

Un saludo

Isabel dijo...

Ojalá más gente te escuche y empiece a cambiar las cosas. Y no es producto de un mal sueño, es que a veces no hay más remedio que explotar con tanto hijo de puta suelto.
Besos

asun dijo...

de acuerdo contigo

Domadora de Elefantes dijo...

Hoy te noto "crispadillo". Bueno, despotricar es terapéutico y sobre todo después de una pesadilla, pero para cambiar el mundo no basta con hacer una bandera de insultos y de propósitos guerrilleros, creo que es más eficaz ser como las hormigas, que parece que son demoledoras. Lo digo de buena tinta, porque han acabado con muchas de las plantas de mi jardín.

Oye, por cierto, ¡aún no te has hecho seguidor de mi blog! No te lo perdono ;)
Un beso.

Tanais dijo...

Francisco, el tiempo pone a cada uno en su sitio. No olvides esto. 100% comprobado.

No te llamé xq iba con mi madre y no la quería dejar solita :(

pilar dijo...

Suerte, te apoyo.

Un saludo!!