Todos tenemos (o hemos tenido) algún mito. Nadie puede negar eso: un ídolo de juventud, un libro, una película, una canción, un equipo de fútbol, una bandera, etc., etc., etc. Y puede ser que cuando las sociedades entran en crisis, o cuando nosotros mismo entramos en crisis, recurrimos más, mucho más, a la mitología. Yo, por ejemplo, y a bote pronto, recuerdo haber estado algo flipado por la actriz Sandra Bullock en mi adolescencia, cuando ella protagonizó ‘Speed’ y parecía la mejor choferesa del mundo. Pero ese no es el caso: ¿por qué tenemos un mito?, o, ¿cuál es nuestro mito? Creo que todos nos reconocemos en la medida de otras cosas, aprendemos y mimetizamos de algún manual o del comportamiento de otra persona; nos sustanciamos en aquello que pretendemos imitar para mejorarlo: vemos a un líder al que vamos a sobrepasar porque nuestro porte y nuestra capacidad carismática es superior a la suya. El caso es que tener un mito, o adherirse al perfil de alguien en Facebook no es malo.Decía el genial pintor español Pablo Picasso que si las musas existen deben atraparte en plena producción. Y estoy totalmente de acuerdo con ello: yo también tengo musas. Cada una de ellas por diversos motivos. Durante un tiempo se me dijo que la musa de este blog era Galina Abrahamovich y durante otra etapa no se hablaba aquí mas que de Lauren Mendinueta o de Isabel Martínez o Pilar Seller. Eso da igual: para escribir poesía me basta con dirigir mis poemas a la persona en la que estoy pensando; mis cartas más profundas, emotivas y sinceras vuelan hacia Argentina con destino a Karina Sacerdote o Verónica Idiart. Me gusta hablar de política con Asun Ramírez o animar por su sincera capacidad literaria a Laura Martínez, así como creo que Tanais y Zurda tienen blogs talentosos y bien trabajados (como los de J y Miguel Pazos e Ignacio Vázquez -pero no me gustan los ‘musos’- jeje) y a quienes, en conjunto, no podré sobrepasar. El periodismo de Fátima Fernández es nuevo y bien llevado: es una alegría para la pluma cada una de las ideas que plasma. Úrsula Starke desapareció un día de la red, como también María y Amanda. Bueno ya sabéis.
Pero también tenemos preferencias por aquellas cosas que nos atraen: nos gusta nuestra propia gente, nuestro propio entorno, nuestras cosas. Hubo un día en que para los españoles, además de nuestro país, Argentina eran las Américas que había que hacer para obtener fortuna. Yo he vuelto francamente impresionado (no puedo negarlo) de ese país, pero sobre todo de sus gentes, de la cultura, de la historia... y de... (siempre hay que guardar un tímido silencio sobre algo para tener siempre secretos) Argentina es un puro accidente político, una inconmensurable manifestación artística y un lugar entrañable, como será vuestro lugar del mundo para cuantos leéis. Y no podéis negar que todos tenéis mitos, musas y preferencias, solo que los disimuláis, pero en cada rincón de vosotros late un niño o una niña que de mayor quiere ser, vivir en y vivir por... ¡Adelante!
Querido lector, querida lectora de mi blog, decía Miguel Hernández en 1936:
A las aladas almas de las rosas
del almendro de nata te requiero,
que tenemos que hablar de muchas cosas,
compañero del alma, compañero.
5 comentarios:
Molan los mitos, musas y poesías, pero lo que a mi me gustaría es saber algo más práctico como donde me echarías la leche si te corrieras sobre mí. He puesto una encuesta en mi blog sobre el tema con varias sencillas respuestas y si quieres contestar, o tú o tus lectores no impotentes, ya sabes donde estoy. Besitos glandelares.
Activa, no he encontrado la encuesta, soy así de torpe; pero en uno de tus blogs te he dejado respuesta. Además... ¿cuál es tu mito?
Veo que te has quedado pilladísimo con Argentina.
Hablando de Mitos, has terminado el post con uno de los míos: Miguel Hernández y su inigualable Elegía a Ramón Sijé, una de las más altas cumbres de la poesía en castellano.
Aunque no sé si pega hablar de poesía justo después de estar hablando sobre leche de corridas, supongo que son cosas de tus eclécticos viajes por la blogosfera. Nada que objetar, por otra parte.
Te agradezco la mención. A mí me ha ocurrido lo contrario, que alguna que otra musa me ha robado las ganas de escribir. Un saludo.
Ah, y la encuesta, abajo a izquierda...
;)
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