Crisis. Crisis. Crisis. ¿Quién o quienes están capacitados para sacarnos del atolladero? ¿Hay una crisis social y de valores también? ¿Están capacitados los partidos políticos para sacarnos del problema? Crisis. Crisis. Crisis. ¿Hay más vida que la economía? ¿Existe el amor, el sexo o el odio? ¿Podemos ir al cine, al teatro o al fútbol sin hablar de crisis? ¿Por qué todos esos que hablan todo el tiempo de crisis no hacen algo para sacarnos de ella? ¿Se acabará el mundo después de esta crisis? Crisis. Crisis. Crisis. Odio, odio, odio esa funesta palabra detrás de la que mucha gente vive y hace su agosto: economistas, banqueros, empresarios sinvergüenzas. ¿Quién fue Keynes? ¿Todo esto es por su culpa? Crisis. Crisis. Crisis. Necesito aire, respirar, dejar de oír hablar de economía… Ventas, números, parados, impuestos, déficit, inflación, números rojos, embargo, calle, llanto, vida nueva, desolación, gobierno socialista, oposición popular, descenso, desaceleración, ministro, portavoz… ¡Odio tanta palabrería! Todos esos putos señores del Congreso de los Diputados de la Carrera de San Jerónimo nos han metido en esto y ahora se están repartiendo el dividendo. Necesito oír hablar de más cosas; necesito recibir mails, libros, poesía, teatro, cine, canto, paseo, belleza; necesito volver a ver la sonrisa de esa persona que tiene esa cara tan hermosa, tomar un vino con mi gente, respirar, aire, vida, humanidad, sencillez, calma… Crece mi rabia: la política tiene principios y necesita otras personas.26 de junio de 2009
Crece mi rabia...
Crisis. Crisis. Crisis. ¿Quién o quienes están capacitados para sacarnos del atolladero? ¿Hay una crisis social y de valores también? ¿Están capacitados los partidos políticos para sacarnos del problema? Crisis. Crisis. Crisis. ¿Hay más vida que la economía? ¿Existe el amor, el sexo o el odio? ¿Podemos ir al cine, al teatro o al fútbol sin hablar de crisis? ¿Por qué todos esos que hablan todo el tiempo de crisis no hacen algo para sacarnos de ella? ¿Se acabará el mundo después de esta crisis? Crisis. Crisis. Crisis. Odio, odio, odio esa funesta palabra detrás de la que mucha gente vive y hace su agosto: economistas, banqueros, empresarios sinvergüenzas. ¿Quién fue Keynes? ¿Todo esto es por su culpa? Crisis. Crisis. Crisis. Necesito aire, respirar, dejar de oír hablar de economía… Ventas, números, parados, impuestos, déficit, inflación, números rojos, embargo, calle, llanto, vida nueva, desolación, gobierno socialista, oposición popular, descenso, desaceleración, ministro, portavoz… ¡Odio tanta palabrería! Todos esos putos señores del Congreso de los Diputados de la Carrera de San Jerónimo nos han metido en esto y ahora se están repartiendo el dividendo. Necesito oír hablar de más cosas; necesito recibir mails, libros, poesía, teatro, cine, canto, paseo, belleza; necesito volver a ver la sonrisa de esa persona que tiene esa cara tan hermosa, tomar un vino con mi gente, respirar, aire, vida, humanidad, sencillez, calma… Crece mi rabia: la política tiene principios y necesita otras personas.
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3 comentarios:
Francisco...relájate y haz todas esas cosas bonitas que has dicho, con o sin crisis! juas juas!!!! Que se te ve alteraillo y no...disfruta del finde, un besote enorme!
Me encanta la foto.
Respira hondo y céntrate en ser feliz al margen de los demás.
Hombre, iba a responderte extensamente pero deberás disculparme...la Argentina está en crisis:)
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