
Mucha gente entiende que la ninfomanía es un defecto psicológico de aquella mujer que la practica; es decir, se entiende como una obsesión. Yo creo que no. La ninfomanía implica un deseo constante de placer a través de la práctica sexual. Personalmente considero que si una mujer ninfómana es capaz de llevar esa identificación sexual con equilibrio mental, aún dentro del irrefrenable deseo que la provoca, no tiene desequilibrio alguno ni problema: solamente una virtud o una suerte, a gusto del lector. Ahora bien, ¿existen hombres que podríamos denominar ninfómanos? Yo creo que sí y además en el caso masculino hay una variante canalla que podemos ejemplificar en la figura del presidente norteamericano John F. Kennedy (y parece ser que también en la figura del también presidente Bill Clinton). El norteamericano no sólo sentía una irrefrenable necesidad de sexo, sino que además el placer sólo le venía propiciado si su acompañante de cama era, cada vez, una mujer distinta. Esto está historiado y la relación de afortunadas (o infortunadas) es amplia y ya casi enteramente pública. Algunos hombres tenemos un serio problema al sentirnos atraídos por muchos tipos de mujer, algo que mientras que es un placer únicamente hedonista es inicuo; ahora bien, si ese placer debe ser meramente físico y repetir cópula con la misma mujer no supone placer alguno sí lleva aparejado detrás un principio de problema psicológico. Esta es la diferencia entre la ninfomanía puramente femenina (como únicamente así lo atribuye el diccionario de la RAE desde la eufemística entrada ‘furor uterino’: v. gr.: “Deseo violento e insaciable en la mujer de entregarse a la cópula”) y la masculina. No creo que el culto al cuerpo por el placer sexual, sin romper ningún sentimiento de nadie, sea algo que deba entenderse como enfermizo, de tal manera que hay que admirar a quien siendo ninfómana pueda sustentar su placer de una forma real. Más chungo lo tenemos los hombres.
1 comentarios:
estoy de acuerdo contigo. creo que la ninfomanía es uno de los tantos temas injustamente censurados por la sociedad, ya que no lo considero un trastorno psicológico sino tan solo la busqueda del placer a través del sexo, el cual, mientras se lo sepa controlar y llevar adecuadamente dentro del entorno en el que se vive, no causará perjuicio alguno a las demás personas; a diferencia de otras reales desviaciones mentales como son el sadismo, la paidofilia, entre otras. pienso que de cierta forma todas las mujeres poseemos una parte ninfomana, asi como los hombres su parte satirica; la diferencia radica en la forma que cada ser humano lo maneje en su diario vivir
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