Iba yo esta mañana en el metro camino de la Universidad Complutense, rodeado de veinteañeras adormecidas cuyo objetivo era reclamar algún examen de su selectividad cuando me ha venido a la cabeza una reciente noticia. No voy a ser moralista. Que el primer ministro de un país, aún siendo casi anciano, monte determinadas fiestas en su finca privada, corriendo cocaína, alcohol y con una buena dosis de sexo a cargo de un grupo de señoritas de compañía mayores de edad está muy bien y nadie debe entrar en ello ni juzgarlo. Me viene a la mente John F. Kennedy, por ejemplo. Cuando el premier de una nación lo hace en sede oficial y, factiblemente, con dinero público y, probablemente, facilitando prebendas a los asistentes, eso es motivo de dimisión. Sé que ello no tiene por qué interferir en la labor de gobierno, pero no es de recibo. Lo que debería hacer Silvio Berlusconi es presentar la renuncia a favor de Gianfranco Finni. Punto. Lo que siempre me lleva a pensar en estos casos es en las susodichas ‘velinas’ (acepción que cada cual adjetiva o sustantiva según su criterio), cuyos nombres son Patricia D’Addario, Lucia Rossini y Barbara Monterreale. La primera y la última son atractivas, la otra no tanto. Ese no es el caso, sino... ¿por qué meterse en la cama con un señor de 72 años bastante bufón y seguramente propenso al Viagra? Personalmente no conozco a ninguna mujer que se dedique a la prostitución de lujo, pero en el caso de que así fuera me encantaría hacerle unas cuantas preguntas. De todas formas lo insensato y estúpido es que sea en España donde más se esté encendiendo el debate, que debe afectar a la sociedad italiana, pero no a la española, tan acostumbrada a meterse en asuntos que no le conciernen. A mí si un político en su vida privada, con su dinero y sin hacer uso de medio oficiales, se quiere encamar con una señorita de compañía o con una prostituta de lujo, allá él, ¿no? Lo malo es cuando lo pagamos todos. Peor es el político que ni gobierna ni gestiona ni nada. Yo sé de cosas de políticos españoles que tan poco son muy éticas, pero por lo menos no se saben en la opinión pública.
En el fondo siento curiosidad por saber de estas chicas, cómo son contratadas, qué hacen fuera de estos saraos y demás zarandajas, aunque, por otro lado, duermo bien tranquilo. Bastante tengo yo con mi propia vida privada.

3 comentarios:
"Dar ejemplo no es la principal manera de influir sobre los demás; es la única manera" (Albert Einstein).
Tiene 72 años y mucha pasta. Asquerosamente rico, vamos.
Dejadle que se la gaste como quiera y que la disfrute. ¿Es que no veis que si no disfruta de esta manera va a ser peor para Italia y para la UE donde está España?
Cuanto mejor vayan nuestros vecinos, mejor para todos. Y cuanto mejor vaya Berlusconi, mejor para Italia. ¿No?
Un saludo, amigo Peña
Son las chicas que hay que sacrificar al Minotauro, es la esclava que le ponen al rey David, es la sangre joven que buscan los vampiros...historia antigua,vamos
Publicar un comentario en la entrada