20 de julio de 2009

¿Oligarquía y caciquismo? La sociedad requiere principios y acción


¡Quién le iba a decir a Joaquín Costa que su regeneracionismo volvería a estar de moda un siglo después! Eso es lo que yo pienso. Como ya he sostenido veces anteriores, nuestro país y, por ende, nuestro entorno, viven en una crisis inicial económica y posterior social y humanística. Sí, como lo digo. Lo malo de este caso, de este momento, es que quienes tienen el deber imperativo de aportar ideas y soluciones se van a ir dos meses de vacaciones pagadas, a razón de una media de 3.500 euros más factura de móvil, y sin malestar alguno. España ha vivido momentos malos y momentos peores, pero jamás antes había estado nutrida de una elite dirigente con menor capacidad de acción, con menor carisma social y con menor preparación intelectual y de gestión que en nuestros días. Vivir de la política se está convirtiendo en un deporte nacional, obsceno y peligroso, para una mayoría de gente que no estaría capacitada para trabajar por cuenta ajena en una empresa privada y mucho menos para opositar. Con todo lo que está sucediendo, me parece realmente temerario y de juzgado de guardia que se hable del fin de las prestaciones sociales, o del fin de las pensiones, o del fin de ciertos derechos laborales de los trabajadores, por falta de presupuesto. Bajemos los sueldos a esas señorías que recientemente han dicho en sede parlamentaria que cobran poco. Imagino que se referían a ello los que sólo cobran como parlamentarios de cualquier administración, porque bastantes de ellos compatibilizan representar a una sociedad que desconocen con actividades particulares, lo cual es una sinvergonzonería. La otra es aquella que hace que algunos representantes de los ciudadanos ni siquiera sean de la provincia por la que son electos, o lo que es peor, que ni siquiera la haya visitado en su vida. Carecemos de un verdadero liderazgo en España y en Europa y prueba de ello ha sido la elevada abstención en las últimas elecciones europeas. La reciente negociación del reparto del pastel económico entre comunidades autónomas ha demostrado, para vergüenza de la sociedad española, que a los políticos que nos gobiernan y que hemos tenido la poca vergüenza de votar les importa un pimiento nuestras necesidades y nuestros problemas; más de la mitad han ventilado la negociación por cuestiones partidarias o cuestiones de supervivencia política y, pronto, a la vuelta del verano, cuando todos estén bronceados, nos empezarán a dramatizar para ir preparando ulteriores elecciones, porque es su trabajo y tienen que vivir de ello. Y si hay alguno decente, bienpensante, libre y con principios, que lo habrá, ya lo apartarán de donde esté, no vaya a ser que ponga en peligro los privilegios que apoquinan puntualmente con sus impuestos todos los españoles. Creo que ha llegado el momento de alzar la voz y de decir con valor e idealismo que basta ya de oligarquía y caciquismo y que, como decía Joaquín Costa, necesitamos un cirujano de hierro que plantee una revolución de ideas, de hechos y de soluciones.

5 comentarios:

Miguel A. dijo...

Es cierto que vivir de la política ya es una profesión, desgraciadamente. Pero, a veces, el caciquismo no es malo. No siempre. Ni la corrupción.

Por ejemplo, ¿quién vio La Lista de Schindler? Ahí sale un nazi que deja escapar a unos judíos a cambio de diamantes.Es decir, unos nazis corruptos. Si fueráis judíos... ¿prefeririáis un nazi corrupto o un nazi fiel a su doctrina?

Francisco José Peña Rodríguez dijo...

Lo que prefiero es que no haya nazis de ninguna clase.-

Miguel A. dijo...

Que no existan ni socialistas, ni nazis, ni fascistas, es muy difícil, porque son ideologías que prometen soluciones a todos. Clavadas.

Francisco José Peña Rodríguez dijo...

Ni comunistas tampoco. Lo normal es que exisitieran ideologías normales, es decir, aquellas que, sean las que sean, admitan que los demás pueden pensar diferente.-

Miguel A. dijo...

Incluía comunistas en socialistas.