
Licenciada en Periodismo. Premio Gloria Fuertes de Poesía Joven con el poemario Sospecho que soy humo. Premio Nacional de Poesía Miguel Hernández por el libro Aunque cubras mi cuerpo de cerezas. Figura en varias antologías y estudios de la poesía española del siglo XXI.
1.- ¿Qué rasgo destacarías de tu propia estética poética? ¿A qué tema te sientes más apegada?
No me gusta definirme porque soy una persona compleja, con inquietudes muy diversas y esa diversidad se refleja en mi poesía. Pero digamos que predominan en mí dos voces o dos formas de mirar el mundo poéticamente: una más introspectiva y otra que podríamos llamar narrativa. En la primera abunda la reflexión y la indagación en los sentimientos, mientras que la segunda está cargada de referencias cotidianas, de una mitología propia, de historias aparentemente sencillas traspasadas por algunas gotas de humor negro o de ácida ironía.
2.- ¿Existe en la poesía actual conciencia de generación; de proyecto estético común de varios nombres y de varias poéticas?
En mi opinión no. Lo que sí hay es un contacto entre los poetas que tenemos más o menos la misma edad y un seguimiento de lo que hacen unos y otros posiblemente mucho mayor que en otras épocas, gracias a las nuevas herramientas que proporciona Internet (páginas web, correo electrónico, blogs, redes sociales...) que permiten una autopromoción como nunca antes se había visto y facilitan el que todos nos conozcamos aunque en algunos casos sólo sea virtualmente. Pero más allá de ese vínculo tan propio de nuestro tiempo, no creo que haya una conciencia de generación desde un punto de vista estético comparable al de otros momentos en los que los propios autores se adscribían a movimientos que hasta tenían sus etiquetas, sus filias y sus fobias. Ahora hay grupos, comunidades, festivales y se percibe que hay quienes están en todos y quienes sólo acuden a los que organiza su, digamos, "círculo de contactos". Pero no creo que se trate de una apuesta por un determinado contenido formal, sino, como te he dicho, de un tema más personal, de filias, afinidades y fobias.
3.- ¿Qué poesía has leído últimamente y cuál recomendarías?
Mi último descubrimiento ha sido Roberto Juarroz, no porque sea un autor nuevo (de hecho murió hace catorce años), sino porque yo no había leído nada de él hasta ahora y me ha encantado. A parte de eso, últimamente he leído "Los versos inútiles", de Álvaro Fierro, un poeta increíble, con una forma de escribir que a veces es demoledora por lo contundente, por la firmeza de sus imágenes y metáforas, y porque, pese a su grandeza, no está despojada de ternura y de una mirada absolutamente poética de todo lo que existe. Lo recomiendo a todo el mundo. También, como siempre, recomiendo a todo el mundo que lea a Miguel Hernández, a José Ángel Valente, a Gloria Fuertes y a Ángela Figuera. Son imprescindibles. De fuera de nuestras fronteras, Baudelaire y Sylvia Plath, pero, claro, aquí tiene mucha importancia la traducción que caiga en tus manos, porque si es mala, la experiencia puede resultar un fracaso absoluto.
4.- ¿Qué consideras que heredas de la poesía inmediatamente anterior; la del siglo XX?
Nunca me lo he planteado. Mi producción no está terminada y soy una poeta del XXI que nació y empezó a escribir en el XX, aún cuando fuese de manera casi inconsciente. Creo que no son los propios autores quienes deben juzgarse y compararse. Como autora, busco ser sincera conmigo misma y con mi tiempo, trato de ser muy autocrítica y de encontrar mi propio estilo que, lógicamente, hundirá sus raíces en mis lecturas y el bagaje de conocimiento que voy acumulando. Pero no creo que sea sano para quien escribe andar desenterrando sus raíces, eso es tarea de otros: los críticos, los analistas...
1.- ¿Qué rasgo destacarías de tu propia estética poética? ¿A qué tema te sientes más apegada?
No me gusta definirme porque soy una persona compleja, con inquietudes muy diversas y esa diversidad se refleja en mi poesía. Pero digamos que predominan en mí dos voces o dos formas de mirar el mundo poéticamente: una más introspectiva y otra que podríamos llamar narrativa. En la primera abunda la reflexión y la indagación en los sentimientos, mientras que la segunda está cargada de referencias cotidianas, de una mitología propia, de historias aparentemente sencillas traspasadas por algunas gotas de humor negro o de ácida ironía.
2.- ¿Existe en la poesía actual conciencia de generación; de proyecto estético común de varios nombres y de varias poéticas?
En mi opinión no. Lo que sí hay es un contacto entre los poetas que tenemos más o menos la misma edad y un seguimiento de lo que hacen unos y otros posiblemente mucho mayor que en otras épocas, gracias a las nuevas herramientas que proporciona Internet (páginas web, correo electrónico, blogs, redes sociales...) que permiten una autopromoción como nunca antes se había visto y facilitan el que todos nos conozcamos aunque en algunos casos sólo sea virtualmente. Pero más allá de ese vínculo tan propio de nuestro tiempo, no creo que haya una conciencia de generación desde un punto de vista estético comparable al de otros momentos en los que los propios autores se adscribían a movimientos que hasta tenían sus etiquetas, sus filias y sus fobias. Ahora hay grupos, comunidades, festivales y se percibe que hay quienes están en todos y quienes sólo acuden a los que organiza su, digamos, "círculo de contactos". Pero no creo que se trate de una apuesta por un determinado contenido formal, sino, como te he dicho, de un tema más personal, de filias, afinidades y fobias.
3.- ¿Qué poesía has leído últimamente y cuál recomendarías?
Mi último descubrimiento ha sido Roberto Juarroz, no porque sea un autor nuevo (de hecho murió hace catorce años), sino porque yo no había leído nada de él hasta ahora y me ha encantado. A parte de eso, últimamente he leído "Los versos inútiles", de Álvaro Fierro, un poeta increíble, con una forma de escribir que a veces es demoledora por lo contundente, por la firmeza de sus imágenes y metáforas, y porque, pese a su grandeza, no está despojada de ternura y de una mirada absolutamente poética de todo lo que existe. Lo recomiendo a todo el mundo. También, como siempre, recomiendo a todo el mundo que lea a Miguel Hernández, a José Ángel Valente, a Gloria Fuertes y a Ángela Figuera. Son imprescindibles. De fuera de nuestras fronteras, Baudelaire y Sylvia Plath, pero, claro, aquí tiene mucha importancia la traducción que caiga en tus manos, porque si es mala, la experiencia puede resultar un fracaso absoluto.
4.- ¿Qué consideras que heredas de la poesía inmediatamente anterior; la del siglo XX?
Nunca me lo he planteado. Mi producción no está terminada y soy una poeta del XXI que nació y empezó a escribir en el XX, aún cuando fuese de manera casi inconsciente. Creo que no son los propios autores quienes deben juzgarse y compararse. Como autora, busco ser sincera conmigo misma y con mi tiempo, trato de ser muy autocrítica y de encontrar mi propio estilo que, lógicamente, hundirá sus raíces en mis lecturas y el bagaje de conocimiento que voy acumulando. Pero no creo que sea sano para quien escribe andar desenterrando sus raíces, eso es tarea de otros: los críticos, los analistas...

5.- Literariamente hablando... ¿Gabriel García Márquez o Mario Vargas Llosa? ¿Jorge Luis Borges o Pablo Neruda? ¿Camilo José Cela o Miguel Delibes?
Odio este tipo de oposiciones por parejas porque no creo que un autor esté absolutamente por encima de otro siempre. Además, ¿porqué no preguntar Vargas Llosa Vs Delibes? ¿Acaso es que hay más afinidad entre Delibes y Cela sólo porque son españoles ambos? Ya te digo, no me gustan nada estos juegos de simplificación. En todos los casos mi respuesta sería: depende. Depende del libro que cojas, depende del género que compares, porque la mayoría de estos autores han escrito desde distintos géneros. El Borges poeta jamás estará a la altura de Neruda, pero ¡qué narrador! No es lo mismo el Cela de "La Colmena" o "La familia de Pascual Duarte" que el de "Viaje a La Alcarria" que, por más que su celebérrimo libro de viajes está completamente lleno de tópicos y de imprecisiones. Delibes grandísimo y, en este caso sí, diré que no entiendo que no le hayan dado el Nobel a él. Supongo que en todo hay cuestiones políticas. De Gabriel García Márquez he leído todo lo que ha escrito y de Vargas Llosa un buen número de obras y no creo que sea posible compararles en total. Aquí vuelvo al "depende"; depende de qué libros compares. Desde luego, el García Márquez excelso del realismo mágico (obritas maravillosas como "La hojarasca" y libros imprescindibles como "Cien años de soledad") nada tiene que ver con el marchito y plasta autor de "Memoria de mis putas tristes". En fin, para qué seguir dándole vueltas. La respuesta definitiva es, en todos los casos: DEPENDE.
2 comentarios:
Gracias a ti, Francisco, por las preguntas y a Gracias por la sinceridad de sus respuestas. Me gustó
Paco, por primera vez entro en tu blog. He leído del tirón esta y otras dos entradas... Asombroso.
Me encantan las entrevistas. Eres un tramposo con las preguntas.
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