Karina Sacerdote (Buenos Aires, 1971). Sensible poeta argentina, su dedicación a las letras comenzó la década pasada, publicando inicialmente en Internet y co-dirigiendo la revista Axolotl. En 2009 ha publicado Terapia intensiva y coordina los recitales poéticos “Bendita Erato” de la capital porteña.
1.- ¿Qué rasgo destacarías de tu propia estética poética? ¿A qué tema te sientes más apegada?
Creo que todo aquél que escribe y siente Poesía tiene un costado único que marca su rasgo también único. Después de todo, todos buscamos encontrar nuestra propia voz. Esa que, a partir de nosotros mismos, pueda crear una poética particular y digna de ser recordada. Entonces, aún con la certeza de que vivo en una búsqueda permanente, destaco de mi estética poética el sólo hecho de ser mía. Esa búsqueda perseverante es el motor fundamental de mi creación. Busco denodadamente decir desde mí para otro y para mí misma.
En cuanto al tema, hay un único tema que se apega a mí: la vida. En ella están todas las cosas, incluso la muerte. Sin embargo la vida en mí, suele mostrarse y parirse en versos que, casi sin intención alguna, nacen desde la muerte y todo lo que implica, desde el sexo y todo lo que encierra, desde mi lugar en el mundo y todo lo que genera y, desde el amor sin idealizaciones, sin adornos: crudo como es.
2.- ¿Existe en la poesía actual conciencia de generación; de proyecto estético común de varios nombres y de varias poéticas?
Yo supongo que cada época y su historia genera una significación particular y nueva. La historia propia y del mundo en que se vive genera una influencia inevitable. Si bien los temas que preocupan y ocupan al poeta son siempre los mismos, no es lo mismo vivir en el mundo del 1800 que vivir en el mundo del 2000. No es lo mismo vivir en Europa que vivir en Latinoamérica. La vida corre y con ella la historia. En ese contexto generacional sí existe y existirá siempre una conciencia común. Una influencia ineludible y también una identidad propia a cada momento. Se ocupará el crítico de hilar más fino y agrupar además un sentido estético que reúna a varios nombres y poéticas.
3.- ¿Qué poesía has leído últimamente y cuál recomendarías?
Vivo leyendo clásicos y contemporáneos, poetas y narradores. Leí varios últimamente pero parece que con los años me volví demasiado quisquillosa. Sin embargo, y más allá de que no son los únicos recomendables, este año tuve la suerte de leer dos libros maravillosos: Los mundos y los días de Luis Alberto de Cuenca, que me conmovió inimaginablemente. Este nuevo descubrir se lo debo a uno de mis mejores amigos (vos). Y el otro no es de poesía, es una de las últimas novelas que leí y que recomiendo por su ironía y humor y que tenía pendiente para leer desde hace tiempo: La conjura de los necios de John Kennedy Toole.
Puedo recomendar la lectura de los poemas de tres de mis grandes amigos, que encontrarán en la red y que la verdad, me parecen geniales: Analía Pinto, Gustavo Tisocco y Sebastián Gabriel Barrasa.
4.- ¿Qué consideras que heredas de la poesía inmediatamente anterior; la del siglo XX?
Los rezagos de la historia compartida en parte, sus heridas imborrables… La no herencia me parece utópica porque somos nuevos de algo que fue y siempre es así. Hijos de nuestros anteriores y padres de los que vendrán. Uno repisa pasos y genera nuevas huellas o al menos, eso intenta.
5.- Literariamente hablando... ¿Gabriel García Márquez o Mario Vargas Llosa? ¿Jorge Luis Borges o Pablo Neruda? ¿Camilo José Cela o Miguel Delibes?
Bueno, como sobre gustos no hay nada escrito y uno como lector sabe qué prefiere, no está mal elegir entre dos autores y más cuando estos autores parecen estar contrapuestos. Leí todo García Márquez y casi todo Vargas Llosa y si bien los dos son escritores de incuestionable valor me quedo con Vargas Llosa. Será la forma del decir, será el temperamento, no sé. Lo cierto es que puedo contar cada obra leída de Mario sin olvidar ninguna porción de la historia.
Entre Neruda y Borges me quedo Borges sin duda alguna. Su complejidad sin confusión me maravilla. Como poeta es exquisito, hasta me atrevo a decir que su poética es superior a su narrativa. Quienes conocen poco de su obra se quedarán con el narrador pero recomiendo sus poemas, la calidad de sus versos. Leí a los dos y si bien Neruda logró conmoverme algunas veces, en este caso antepongo el asombro como virtud.
En cuanto a Cela y Delibes, me es imposible elegir. Prometo leer pronto a Miguel Delibes.
Creo que todo aquél que escribe y siente Poesía tiene un costado único que marca su rasgo también único. Después de todo, todos buscamos encontrar nuestra propia voz. Esa que, a partir de nosotros mismos, pueda crear una poética particular y digna de ser recordada. Entonces, aún con la certeza de que vivo en una búsqueda permanente, destaco de mi estética poética el sólo hecho de ser mía. Esa búsqueda perseverante es el motor fundamental de mi creación. Busco denodadamente decir desde mí para otro y para mí misma.
En cuanto al tema, hay un único tema que se apega a mí: la vida. En ella están todas las cosas, incluso la muerte. Sin embargo la vida en mí, suele mostrarse y parirse en versos que, casi sin intención alguna, nacen desde la muerte y todo lo que implica, desde el sexo y todo lo que encierra, desde mi lugar en el mundo y todo lo que genera y, desde el amor sin idealizaciones, sin adornos: crudo como es.
2.- ¿Existe en la poesía actual conciencia de generación; de proyecto estético común de varios nombres y de varias poéticas?
Yo supongo que cada época y su historia genera una significación particular y nueva. La historia propia y del mundo en que se vive genera una influencia inevitable. Si bien los temas que preocupan y ocupan al poeta son siempre los mismos, no es lo mismo vivir en el mundo del 1800 que vivir en el mundo del 2000. No es lo mismo vivir en Europa que vivir en Latinoamérica. La vida corre y con ella la historia. En ese contexto generacional sí existe y existirá siempre una conciencia común. Una influencia ineludible y también una identidad propia a cada momento. Se ocupará el crítico de hilar más fino y agrupar además un sentido estético que reúna a varios nombres y poéticas.
3.- ¿Qué poesía has leído últimamente y cuál recomendarías?
Vivo leyendo clásicos y contemporáneos, poetas y narradores. Leí varios últimamente pero parece que con los años me volví demasiado quisquillosa. Sin embargo, y más allá de que no son los únicos recomendables, este año tuve la suerte de leer dos libros maravillosos: Los mundos y los días de Luis Alberto de Cuenca, que me conmovió inimaginablemente. Este nuevo descubrir se lo debo a uno de mis mejores amigos (vos). Y el otro no es de poesía, es una de las últimas novelas que leí y que recomiendo por su ironía y humor y que tenía pendiente para leer desde hace tiempo: La conjura de los necios de John Kennedy Toole.
Puedo recomendar la lectura de los poemas de tres de mis grandes amigos, que encontrarán en la red y que la verdad, me parecen geniales: Analía Pinto, Gustavo Tisocco y Sebastián Gabriel Barrasa.
4.- ¿Qué consideras que heredas de la poesía inmediatamente anterior; la del siglo XX?
Los rezagos de la historia compartida en parte, sus heridas imborrables… La no herencia me parece utópica porque somos nuevos de algo que fue y siempre es así. Hijos de nuestros anteriores y padres de los que vendrán. Uno repisa pasos y genera nuevas huellas o al menos, eso intenta.
5.- Literariamente hablando... ¿Gabriel García Márquez o Mario Vargas Llosa? ¿Jorge Luis Borges o Pablo Neruda? ¿Camilo José Cela o Miguel Delibes?
Bueno, como sobre gustos no hay nada escrito y uno como lector sabe qué prefiere, no está mal elegir entre dos autores y más cuando estos autores parecen estar contrapuestos. Leí todo García Márquez y casi todo Vargas Llosa y si bien los dos son escritores de incuestionable valor me quedo con Vargas Llosa. Será la forma del decir, será el temperamento, no sé. Lo cierto es que puedo contar cada obra leída de Mario sin olvidar ninguna porción de la historia.
Entre Neruda y Borges me quedo Borges sin duda alguna. Su complejidad sin confusión me maravilla. Como poeta es exquisito, hasta me atrevo a decir que su poética es superior a su narrativa. Quienes conocen poco de su obra se quedarán con el narrador pero recomiendo sus poemas, la calidad de sus versos. Leí a los dos y si bien Neruda logró conmoverme algunas veces, en este caso antepongo el asombro como virtud.
En cuanto a Cela y Delibes, me es imposible elegir. Prometo leer pronto a Miguel Delibes.
8 comentarios:
Qué grande, ésa es mi compi!!! Felicitaciones!!! Y felicitaciones también al autor del blog, hay material muy interesante por aquí. No te podés quejar, compi, el primer comentario es mío, ja ja!!!
Un abrazote, me encanta todo lo que decís (y gracias por la mención!!).
AP
Una excelente entrevista.
Preguntas justas. Las que uno haría y le gustaría que le hagan.
Las respuestas, impecables. Dignas de una gran poeta como Karina (Zenun) Sacerdote.
Difiero en algunos de los poetas que a esta chica le gusta, especialmente en ese tal Barrasa (je)
Gracias Kari por el reconocimiento.
Felicitaciones al autor de esta página.
Una buena entrevista Karina, coronada por brillantes devoluciones. Te felicito
abrazos
Elisa
Respuestas acertadas de una amiga y gran poeta.
Amiga ya se habrán dado cuenta je je je, un abrazo enorme Gus.
¡Imperdible entrevista, Kari!
Gracias por compartirla y gracias por tu presencia permanente en el mundo poético que nos hermana.
Un beso enorme
María Rosa León
Karina, ha sido un placer leer esta entrevista, más placer da saber definida cada palabra desde la firmeza que te caracteriza.
abrazos
Elisabet
Karina,
Mis felicitaciones por tu libro "Terapia intensiva". Espero poder tenerlo pronto en mi biblioteca.
Mariana
Hermosa entrevista!
"Complejidad sin confusión": una excelente definción de Borges
Felicitaciones y un abrazo a los dos,
Ignacio
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