23 de agosto de 2009

Sin miedo al miedo


Aún de vacaciones, pero de vuelta. La mente clara. Cansancio. Señoras, señores: NO SE PUEDE TENER MIEDO DEL MIEDO MISMO. Que si no, nos comen, nada cambia, no hacemos esa sociedad que merecemos. Me acabo de aplicar el mismo cuento que en su día se aplicaron John F. Kennedy en los Estados Unidos y Adolfo Suárez en España. He cruzado media España y me queda otro poquito y necesitamos gente. Hay que hablar, hay que luchar, hay que ser, sencillamente, ciudadanos. Claro. Veréis: estamos en pleno siglo XXI y en muchos lugares aún no se han movido las hojas del otoño de 1900. Tenemos que salir ahí a hablar de Literatura, pero también de libertad y de pasión por el futuro. Tenemos que decir que estamos aquí una nueva y bien preparada generación de poetas, de escritores, de médicos, de ingenieros, de agricultores... que vamos a empezar a cambiar las cosas. VAMOS A EMPEZAR A ELEVAR A CATEGORÍA DE SOCIALMENTE NORMAL LO QUE A NIVEL DE LA CALLE ES YA, SENCILLAMENTE, NORMAL. Le vamos a quitar los sillones a todos esos acomodaticios que no hacen nada, que dejan cada cosa en su sitio, que no mueven nada, que se creen únicos con sus libros y sus palabras, que quieren que vivamos siempre igual. Y les vamos a dar nuevos nombres... ¡A saco! ¡Vamos a ir a saco! (en el buen sentido).

1 comentarios:

Úrsula Starke dijo...

Me encanta!
Pero qué significa a saco?
Muak!