10 de septiembre de 2009

Educar hace país


“Sin educación no hay país”. Esta es una máxima que considero importante para afrontar el futuro que nos viene en adelante. La poeta Ana Merino, dijo en una entrevista que le realicé hace un par de años, que la “educación puede redimir a la Humanidad”. Y lo que quiero es creer en ello y más aún estos días próximos al inicio del curso y atentos a noticias como la que nos llegó hace unos días de Pozuelo de Alarcón, según la cual unos cuantos ‘niños bien’ (no todas las gamberradas las vana a hacer siempre los que la gente acusa sin saber) habían devenido un botellón en batalla campal. Cierto es (y lo sostengo con firmeza) que un gran porcentaje de padres ha dejado la cuota de educación que le corresponde en manos exclusivamente de los profesores, creyéndose así impunes si sus hijos actúan en contra de las convenciones o de las normas establecidas. “La culpa es del sistema”, dicen algunos individuos, lo que no aclaran si el sistema es Mac o Windows. Nuestra sociedad no es que se halle en crisis, sencillamente es que está sobreviniendo el egocentrismo o se está volviendo imbécil: todo el mundo hace uso del ‘yo’ para manifestar un pedigrí frente a otros. La gente está crispada, cada momento más maleducada; acudes a un lugar y al guardar cola el que viene detrás tiene prisa porque lo que él o ella va a realizar es más importante que lo de cualquier otro; el hijo de tal es mejor, más guapo o más educado que el de otro (aunque el primero sea un indudable delincuente que quema coches patrullas); ciertas niñas no deben mezclarse con ciertas otras porque su ‘clase social’ es inferior, independientemente de que la chica que vive en la periferia sea lista, guapa y estudiosa y la que vive en el barrio ‘in’ sea una gilipollas integral con pintas y así podría seguir, pero no quiero que me hierva la sangre. Necesitamos educación, mejor educación; que las leyes educativas se dejen de hacer por los políticos y las hagan los pedagogos; que los padres asuman su parte alícuota de responsabilidad en la educación de los hijos y, sobre todo, que la gente deje de creerse el ombligo del mundo y piense en sociedad; porque si de verdad en España hubiera tantos guay, tantos ombligos del mundo, tantos listos y tantos ‘in’, probablemente no estaríamos a la cola europea de todo. “Más cultura”, pedía Miguel de Unamuno, y no le faltaba razón.

4 comentarios:

asun dijo...

totalmente de acuerdo, y respecto a lo de pozuelo me sorprende que los medios de comunicación se extrañen por la simple cuestión de que no vienen de familias desestructuradas, y me resulta triste.

Y la responsabilidad la tienen los padres, porque es en la infancia cuando se tienen que poner unas normas, transmitir unos valores, sin ceder en todos los caprichos, sobretodo con afceto, y bueno no me exitiendo más en el tema porque es muy amplio, aunque quiero dejar claro que es en la primera infancia dodne se cimenta la personalidad de esa perona

y respecto a la policia, ha habido otras ocasiones en las cuales se ha excedido, pues muchos se creen que estan encima del bien y del mal

chao

FATAMORGANA dijo...

El maestro transmite sus conocimientos: enseña.
La familia da ejemplo de vida: educa.
La combinación de enseñanza y educación, responsable y consciente es el principal activo de un país (¿osaré decir nación?, y sin duda, la mejor inversión que se puede hacer...
¡lástima que perdamos la oportunidad de asumir cada cual su responsabilidad!

Saludos

J dijo...

Siempre que considerado que toda sociedad debe basarse en tres pilares: educación, sanidad y seguridad. Si eso funciona, funciona todo. Cuando no es así, no queda otra que inventar un ministerio de la igualdad. Un saludo.

Lisarda dijo...

Francisco, muy buena y lógica tu línea de pensamiento.Coincido con vos: veo el fracaso de la escuela en la imprudencia cotidiana, o cuando los que van a entrar a un tren no dejan salir a los que llegan y los atropellan.
Y es verdad que la política está muy devaluada; pero cuando en la Argentina la educación fue una prioridad para el Estado, la educación y el país crecieron.
Y más cultura,claro: con la instrucción no alcanza