Andrea Cabel, de regreso a Lima, ha dejado en mi buzón de correo esta carta de despedida: este pedacito de texto literario, personal, autobiográfico y... de ella.Hoy me voy.
Me alegra por primera, primera vez, que la casualidad haya tenido un poco de consideración conmigo y me haya hecho huir de Air Comet. Así que no paso por los aprietos que todos los demás están pasando por lo visto. Ya Air Comet, aparentemente, no existe y nada, yo me regreso en otra aerolínea bastante más segura; gracias Francisco por haberme hecho el contacto con la gente de Iberia, por haberme echado unos cables cuando lo necesité en ese tema. Ahora parto a Lima. Tengo mis dos mochilas hechas y para variar pesan menos, es como si hubiera dejado algo. Estoy volviendo casi sin arrepentimientos y con parte de Lima, es decir, con Lima dentro por fin. Quiero la causa rellena, el olor saladísimo de mar, el verano mojado de Lima, estoy costipada, con faringitis y como viste con un dolor insoportable de cabeza. Que horror F., no pensé enfermarme así, me he perdido de varias rutas por quedarme en cama tomando ibuprofenos y los garabatos que traje de Lima para evitar justamente esto. Regreso enferma, semi-congelada y un poco más segura de algunas cosas. Los días no se pasaron volando para nada, al contrario, con esto de estar medio grave (no creo que me hayas contagiado tú, debe ser el fucking clima....) he podido pensar mejor algunas cosas, quedarme más quieta y probar mis propios límites. Ahora escucho un disco en el que pasan una canción que se llama "Cecilia"; es una canción de Fito Paez para Cecilia Roth, su ex esposa, y en ese disco guardo casi todo el verano de este año que se va. Para mi España ahora significa mucho más y estoy dispuesta a volver más veces y esta vez, directamente a la paloma de Bilbo. Quizás es el lugar al que primero debí ir, le debo mucho a Bilbo pero, al mismo tiempo, si volvía, no sabía... cómo... continuar los tramos que me quedaban pendientes. Tengo a flor de piel mucho equipaje aún, pero me siento un poco vacunada y un poco más grande, más fuerte, no he necesitado de mi familia, no he buscado a mis queridos primos, solo algunos amigos, solo la soledad que tantas veces me acompañó en un bar comiendo una tortilla de patatas, solo esta soledad de pasear comiendo unas pastitas y queriendo hacer una pequeña fiesta en la cama viendo una peli con aceitunas y quesito y demás cosas, esa ha sido mi vida. Pero ahora sé que vuelvo y puedo volver a casa en Miraflores, sé que puedo caminar por la calle Pardo hasta Comandante Espinar sin remordimientos. Nada ha terminado ni empezado, todo sigue su curso y ahora puedo extender mi mano, han cicatrizado varias heridas y mi cabeza, en medio de este choque brutal de climas, se desborda pensando nuevamente, en varios temas que me hacen ilusión tener entre mis ojos. No sé dónde pase año nuevo, me dijeron para ir a Ecuador, a Montañitas, pero creo que no la hago, es más bonito y barato que Máncora, pero ¡noooo!, creo que no. A lo mejor a Puno, pero otro cambio brutal de climas me mataría. A lo mejor caminando simplemente, sin pensar en ninguna cábala y estirando mi patita para juntarla con la suya. Ya sabes que no te puedo contar todo, hay cosas que es mejor tenerlas dentro y que si salen es a modo de Literatura.
Sostengo la mirada. Hoy nos despedimos F. pero nos volvemos a ver, sabes perfectamente que nos volvemos a ver. Las despedidas nunca han sido nuestro fuerte, somos un desastre para estas cosas. Me alegra ver Barajas y despedirme, de sentir más ligeras las gradas, de no enfadarme por las colas, por la espera solísima, creo que he coincidido en mi destino.
Gracias por estar ahí, a ti, a Gawvain, a Eric, a todos los que se pusieron la camiseta de una u otra manera para ayudarme a festejar lo infestejable, por darle un nuevo concepto a lo imposible.
Iré a saludar a Ricci como primer acto navideño, luego a Gabriel, ¡por supuesto!, luego y por la eternidad que dure, a Alejandra.
La literatura me dio palabras para escribir alguna vez, a veces me las quita, lo sabes, vuelvo a los entrenamientos, al sol, a la cumbia, te tengo que pasar unos links de las canciones que estarán sonando en Lima, son muy graciosas y super-pilas.
Y nada, ahora lo más difícil: el presente, nuevamente.
Un gran abrazo F.
No importa la nieve.
No importa el color de la nieve.
Las carreteras se evaporan y esta gran ciudad se convierte en un miembro del uno rojo que regresa invicto y destrozado, completamente feliz y sin dientes, con una cara llena de limpieza y con las manos abiertas, por si quieres darme algo, un abrazo F. eso.
Hasta siempre, y la distancia... a la mierda.
1 comentarios:
Gracias por estar, F.
a.
Publicar un comentario en la entrada