
La Constitución que más ha durado en la Historia Contemporánea de España ha sido, sin duda, la de 1876, ingeniada y pergeñada por el conservador Antonio Canovas del Castillo. Sin duda adolecía de algunos vicios ocultos, como dejar el país en manos de los caciques, algunos de los cuales aún dirigen (sus herederos) los pueblos. La otra gran Constitución es la de 1978, que nos ha permitido muchas cosas: convivencia, desarrollo, Estado de Derecho, etc. Y a mí me gusta. Lo que no llego a entender (o sí, según lo enfoque) son esos cuantos que quieren romperla; que primero se han beneficiado de ella y han obtenido los rendimientos políticos (y económicos) que querían y ahora juegan no sólo con la Ley y el orden político establecido, sino también con sus alegatos con la paz de unos españoles que lo único que pretenden es acabar con la crisis (dado que sus políticos no saben) y que los dejen en tranquilos.
Yo sigo apostando por esta Constitución y, a quien no le guste, que se vaya a otro lugar.
Yo sigo apostando por esta Constitución y, a quien no le guste, que se vaya a otro lugar.
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