
Es el miedo. El miedo atenaza una firme decisión. Se bloquea, surge una indudable indecisión. Tanto tiempo esperando y, entonces, no sabe reaccionar. Se bloquea, insisto. Entonces opta por una de las dos probabilidades, sin decirlo, solo con firmeza y decisión. Y a esperar. Siempre se ha dicho que el tiempo y el silencio son el mejor remedio, aunque no lo creamos. O, mejor dicho; aunque no debamos creerlo.
1 comentarios:
El tiempo atesora la mejor respuesta a todo que es el olvido. Aveces demora en llegar y, cuando llega, no sabemos qué hace ahí: frente a nosotros buscando que dejemos atrás el polvo que ya sacudimos.
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