28 de febrero de 2009

IF


Si la obra de tu vida puedes ver destrozada
y sin decir palabra, volverla a comenzar;
o perder en un día la ganancia de ciento
sin un gesto ni un suspiro...


Si puedes ser amante y no estar loco de amor,
si consigues ser fuerte sin dejar de ser tierno,
y sintiéndote odiado, sin odiar a tu vez,
luchar y defenderte...

Si puedes soportar que falseen tus palabras
los pícaros para excitar a los tontos:
y oír cómo sus lenguas falaces te calumnian
sin que tú mismo mientas...


Si puedes seguir digno aunque seas popular;
si consigues ser pueblo y dar consejo a los reyes;
y a todos tus amigos amar como a un hermano
sin que ninguno te absorba...

Si sabes meditar, observar, conocer,
sin llegar a ser nunca destructor o escéptico;
soñar, mas no dejar que el sueño te domine;
pensar, sin ser sólo un pensador...

Si puedes ser severo sin llegar a la cólera;
si puedes ser audaz sin pecar de imprudente;
si consigues ser bueno y logras ser un sabio
sin ser moral ni pedante...

Si alcanzas el triunfo después de la derrota
y acoges con igual calma esas dos mentiras;
si puedes conservar tu valor, tu cabeza
cuando la pierdan otros...

Entonces, los Reyes, los Dioses, la Suerte y la Victoria
serán ya para siempre tus sumisos esclavos
y, lo que vale más que la Gloria y los Reyes:
serás Hombre, hijo mío.

"Los Schumann", de Paul Adkin

Anoche fuimos al teatro Irene Rodríguez y yo. Fue a la sala Youkali (Compañía “Ñu Teatro”) de Vallecas, una sala de las que en los años sesenta se denominaban “de arte y ensayo” y que, por lo que deduje -fotografía de Alfonso Sastre incluida-, tiene relación directa con la gestión cultural de la vanguardia obrera, en este caso muy interesante. La obra era “Los Schumann”, del dramaturgo inglés afincado en España Paul Adkin. El drama narra la azarosa y turbulenta vida del compositor Robert Schumann y de la que fue su esposa, la pianista Clara Wiek. No escatimaré reverencias a la obra de Adkin, pero el tempo de la misma es irregular: una narración intensa, ágil e inteligente al principio y demasiado lenta al final; el público puede creer que la locura que lleva a la muerte al músico no acaba de llegar. Con las deficiencias que toda obra tiene a la hora del montaje (de dos horas y media, nada menos) hay que reconocer que la Compañía es excelente. Tengo que destacar el brillante papel de la actriz Marta del Puerto en la piel de Clara Wiek o Clara Schumann. La forma de mirar al proscenio y al vacío que representa el público fue excepcional, así como su brillante forma de tocar el piano en directo, algo, esto último, poco frecuente en las tablas. Junto a ella la maravillosa voz de Ángela del Salto, perfectamente modulada en sus dos distintos papeles (Pauline Viardot y la madre de Clara, Marianne Wieck) y evidentemente puesta al servicio de la obra al cantar en alemán sin play back. Ambas actrices tienen el acierto adquirido, por la evidente experiencia, de saber moverse en el escenario, de saber ser histriónicas cuando la obra lo requiere, de saber gesticular como la vida misma cuando el texto dramático lo pide. Espero que ambas no se queden en el “arte y ensayo” y Mario Gas, muy pronto, les permita pasearse un día por el escenario del Teatro Español de la Plaza de Santa Ana. Pedro Vasallo, en los zapatos de Robert Schumann, bordó el personaje, sin sobreactuación, sabiendo interpretar a un hombre cuerdo en el camino de la fama y a un enfermo camino de la muerte. Vasallo tiene una portentosa voz a la que aún puede sacar más partido desde el trasfondo de la modulación, pero va por buen camino. El resto del elenco bien, salvo un par de retruécanos y pérdidas del texto que son perdonables por el influjo del directo. ¿Un defecto? La obra dura mucho y los actores pierden poder dramático por culpa del exceso del tiempo, algo que Paul Adkin debería corregir suprimiendo escenas de las que podía prescindir: aquella en la que Robert y Clara pululan por los teatros de Europa del Este, por ejemplo.

27 de febrero de 2009

Domingo 1 en Galicia y en el País Vasco

No es lo mismo la tendencia que la intención; lo digo por las encuestas de Galicia y del País Vasco, que muestran tendencias pero no intenciones. El caso es que el próximo domingo son las elecciones en el País Vasco y en Galicia y puede haber cambios en el panorama electoral que, en definitiva, es el que manda. Creo que en Galicia se va a producir un resultado tal que 37 diputados para el PP, 25 para el PSdG y 13 para el BNG. Sí, hay una tendencia al cambio pero se volverá a reeditar el pacto bipartito. Yo apuesto por Alberto Núñez Feijoo. Considero que el PP ha hecho un esfuerzo de modernización de su partido en Galicia, ha puesto a un candidato joven y competente que, ante la mínima, se ha desprendido del lastre de algunos corruptos que aparecieron durante la campaña. Emilio Pérez Touriño ha sido un presidente sin ambición, sometido al BNG y salpicado por fastuosos gastos en plena crisis y él es tan consciente de ello que lo ha manifestado la última semana en una comida-mitin e invitando al cierre de campaña a ZP. Pero, de hecho, creo que gobernará de nuevo desde el domingo y otra vez sometido a un Anxo Quintana que realmente es quien corta el bacalao. El País Vasco es otra historia, porque me gustaría un triunfo de Patxi López (es inviable que el PP quede en primer puesto en voto popular) que lleve al cambio y, según la tendencia, el cambio es la suma del PSE y el PP. No obstante considero que el voto dormido del País Vasco y el miedo al gobierno de un partido constitucionalista o españolista, como dirían los más nacionalistas, va a reeditar al PNV como primera fuerza. Pero por si acaso pasa lo que yo no vaticino, que es lo que me gustaría, espero que el PP de Galicia no se flipe creyendo que ya está en La Moncloa, porque también le han puesto a huevo que gobierne en Galicia los de allí. Y quisiera que Patxi López, al contrario que en los años ochenta hizo su conmilitón Jáuregui, se atreva a pactar con Basagoiti y nos demos el alegrón de verlo Lehendakari, al menos por las víctimas del terrorismo y los que día a día luchan para que este momento se produzca

26 de febrero de 2009

El héroe y la gentuza

Emilio Gutiérrez es un vasco normal y corriente que vive con sus padres, votante del PSE y trabajador. Hace unos días una bomba instalada por el entramado etarra destrozó su vivienda y él, en un acto de coraje inaudito (vamos, que le echó un par de huevos), se pertrechó de una maza y decidió atacar una herriko taberna. Sí, con un par de narices destrozó la máquina del café, el ordenador, el grifo de la cerveza y demás. Vino la Ertxantza y se lo llevó. Los pro-etarras de Lazkao (antes Lazcano) salieron a manifestarse por las calles del municipio contra el ‘fascista’ (¡ea!, le dijo la sartén al cazo), previos avisos de muerte. Esos cachorros quema cajeros automáticos por sí solos no tuvieron bemoles para plantarle cara a Emilio; eso sí, en conjunto cobran fuerza. Pues para mí Emilio Gutiérrez es un héroe en toda regla, porque es el único español en treinta años, después de los mil muertos, que por sí sólo se ha plantado. Si fuéramos como él en vez de pusilánimes como somos, aquello se habría acabado ya, pero entre que o nos resbala o que todo lo dejamos para luego, así nos va. Lo que me jode del caso, amigos, son varias cuestiones achacables al gobierno vasco que preside el señor que ahora habla de crisis económica y antes de autodeterminación. Veréis: 1) se presenta la policía vasca y detiene a Emilio a cara descubierta cuando normalmente al detener a un etarra le tapan la cara para que no lo veamos, al pobre, no vaya a ser que se violen sus derechos fundamentales; 2) se produce una manifestación sin autorizar por parte del entramado mafioso y el gobierno regional la permite; 3) ¿no se supone que deberían estar cerradas las herriko tabernas por ser fuente de financiación de banda armada y partidos ilegales? Yo me pierdo con todo esto. Lo que sé es que Emilio se ha tenido que ir a vivir fuera del País Vasco, eso encima de haber perdido su casa. Espero que el domingo gane, como se dice, el PSE y Patxi López cambie el rumbo, aunque veremos a dónde van a parar los votos de quienes todos sabéis. Yo me barrunto que al partido que se fundó en 1895 y os recuerdo que el PSOE nació en 1879 y el PP en 1976.

25 de febrero de 2009

La infancia de los que nacimos en los setenta...



Este post lo escribo hoy siguiendo la inercia de los recuerdos que ayer plasmó Isabel desde Inglaterra en su propia web.

Ayer hablaba Isabel Martínez de sus recuerdos de la infancia; unos recuerdos que me acercaron a la mía y que me permitieron sentirme identificado con ella. Posiblemente eso de haber crecido en Levante y bajo una cultura muy próxima nos debe unir mucho a ella, a Pilar, a Asun y a mi. No cito a Lau porque su terrible y maravillosa juventud la sitúa una generación por detrás. Sí, cuando era pequeño, en el pueblo, en Tobarra, me pasaba toda la tarde en la calle jugando y sí, efectivamente, te decían tus padres aquello de “vuelve antes que oscurezca” (la frase era “al oscurecer”), cosa que nunca cumplíamos a rajatabla porque siempre decíamos: “si yo veo”. Una tarde hicimos literalmente polvo un campo de trigo; era pequeña la extensión, pero estaba verde y nos tumbamos y revoloteamos por allí todos rompiendo el crecimiento o arrancando las espigas de cuajo. En esto que aparece el dueño, en un Citröen 2 CV furgoneta y nos dijo de todo, llamó a la Guardia Civil (que debió partirse de risa) y fuese y no quedó en nada. La vieja piscina municipal de Tobarra tenía en invierno renacuajos y allí que nos íbamos a pescarlos pensando que luego, al tenerlos en casa en una pecera, se iban a convertir en ranas y podíamos hacer la olimpiada de carreras de ranas. Siempre se morían al segundo día. Una vez me subí en una farola y robé un cartel electoral de Felipe González (1986 creo que era) y se lo regalé a mi abuela materna que era felipista a tope. Sí, Isa, yo también me pillaba unos cabreos de campeonato cuando me insultaban o cuando no me dejaban jugar al fútbol porque no metía goles, hasta que un día, que íbamos perdiendo 1-0, metí de chiripa y entonces me vieron con otros ojos porque aquel empate era como una victoria. La infancia la pasé allí, luego cuando me vine a Madrid la cosa cambió porque en la gran ciudad surgía el miedo carpetovetónico a que te raptaran y no te dejaban salir tan fácilmente. Nosotros, Isa, a quien le lanzábamos piedras era a los de la calle de enfrente y la guerra concluía con el primer descalabro: todavía tengo una cicatriz en la cabeza. Tú, Isa, te ibas a la cama con el trasero rojo si desobedecías, a mi me decían: “Quítate las gafas” y ¡zas!, tortazo. Así que al ponerse el sol me iba a casa a ver “Las chicas de oro” porque la que me hacía gracia era la vieja. En Navidad, ¿recuerdas Isa?, ponían todo el mes de diciembre pelis de Disney después de comer; yo creo que como la directora de televisión, Pilar Miró, tenía a su hijo de nuestra edad, Gonzalo Miró (el guapete de las revistas rosas), la mujer decidió ponerlas. Y la bici, la bici era ser el mejor, aunque yo la disfruté poco porque cuando mi abuela me la regaló (se gastó la pobrecilla media pensión en ello) me tuve que venir a la ciudad y entonces no la disfruté. ¿Y vuestra infancia? ¿Qué recuerdos tenéis?

24 de febrero de 2009

Ciudades

Tampoco he viajado tanto fuera de España. Praga, la ciudad de Kafka, me pareció extraordinaria; después de lo que leí tuve la sensación de que por aquellas calles no había pasado el tiempo, como si cada momento de su historia tuviera un recoveco propio en cada lugar; como si el flash de la fotografía se hubiera quedado parado en un momento concreto. El Puente de Carlos, el barrio de Malá Straná, el cementerio judío, la casa que habitó Franz Kafka, el café que lleva su nombre, todo se me abrió inesperadamente; fue un aprendizaje del momento, una ciudad que permanece y eso es mucho. Otra ciudad es Boston. El lugar en el que empezó todo, el “Motín del Té”, tiene una raigambre europea; según sea el destino que elijas por sus calles vas a tener la sensación del recuerdo de París, de Roma, de la propia Londres. El aeropuerto es pequeño y está cerca de la bahía, y cuando un avión aterriza sientes la sensación de hacerlo en el Atlántico. Considero que vivir otros lugares es un aprendizaje, te abre la mente, te permite racionalizar a los demás, conocerlos, de tal modo que cada lugar vivido, aunque sea a –15ºC, es una suerte de tema nuevo vital.

23 de febrero de 2009

Las chicas de botas negras y falda corta

Estos días de febrero en Madrid se adelanta una incipiente primavera que ha permitido que las niñas del barrio de Salamanca, o las ejecutivas de otras partes de la ciudad que salen aquí por el metro de Núñez de Balboa, empiecen a desempolvar sus armarios y a sacar las faldas cortas, las botas negras hasta la rodilla y toda clase de medias y leggins que acentúan sus bellezas y el pijerío. Esta mañana el Starbucks de la calle Juan Bravo era un hervidero de niñas (me gusta llamarlas así porque nunca dejan de ser lo que fueron y eso está muy bien) a la moda. Lo bueno que tiene España es que la diferencia entre el barrio de Salamanca y Sevilla, Valladolid o Albacete es mínima, de tal modo que la moda es uniforme y uno no sabe distinguir si la chica que está viendo en el autobús o en el tren es madrileña o burgalesa. Supongo que a eso ha contribuido Zara. Tantos años viviendo en este barrio del corazón de Madrid, anestesiado por aquello que la prensa denomina “la milla de oro” y acostumbrado a ver a chicas con apariencia de no haber roto un plato en su vida, me han hecho que me sienta mucho más a gusto con una de estas ejecutivas pijitas que con las comprometidas socialmente que, por ese compromiso, no se arreglan ni cuando van de boda, que siempre ha sido el pase de modelos del pueblo llano. Eso y que con las pijis uno parece que sabe mucho y las comprometidas hablan ellas todo el tiempo y ya sabéis que mi ego no permite eso. Lo que tampoco puedo soportar, o para mí es irresistible, es que una mujer me ataque con falda corta y botas negras, debe ser algo así como un trauma de Facultad, cuando uno se esperaba que a las copas después de la cena con los compañeros vinieran las muchachas con chándal, pero se presentaban así y una noche de juerga en Cuenca pretendí vender los zapatos de Alejandra en plena discoteca a 5.000 pesetas de 1999. Era mi castigo por haber roto el morbo de las botas negras que, digo yo, cuando la chica que hoy salía del metro con ellas llegue a casa va a tener dificultades en quitarse, eso sí, sus piernas eran más bonitas que las de Penélope Cruz, dicho sea de paso porque hoy está de moda.

Francisco Peña vs. Federico J. L.

Fue el sábado 21 al mediodía. Ya sabéis que no soporto a Federico Jiménez Losantos; no me gusta la gente que sienta cátedra con rotundidad y que cree que tiene la capacidad de no equivocarse nunca; algo así como que su pensamiento es el adecuado y el de los demás erróneo. Además me barrunto que tiene algo de manía persecutoria con determinadas personas. El caso es que el día señalado el locutor radiofónico firmaba un libro de Historia, junto a César Vidal, en El Corte Inglés. Me fui allí y me acerqué a él recordándole el día de 2006 que pasé en su programa con varios amigos, y un traidor de los que ya apenas tengo noción. Se acordaba. Le espeté que “no todos los (políticos) del PP somos iguales; no nos trates tan mal”, a lo que el turolense respondió que “eso mismo dicen de ellos los (políticos) del PSOE”. Como no me convenció, y a pesar de todo soy rebelde, le dije que “entonces todos los periodistas sois exactamente iguales”. Me miró y se calló, asistiendo atento un mudo César Vidal.

22 de febrero de 2009

Los fenicios de España

Dedicado a Galina Abrahamovich.

La primera gran civilización de la Península Ibérica fue la fenicia. Es cierto que existió Tartessos antes, pero no nos quedan vestigios de ella como la Gádir o Cádiz fenicia. Los que provenimos (voluntariamente) de la Escuela Historicista de Menéndez Pelayo y, por extensión, de Menéndez Pidal, defendemos -como hice en mis clases de Historia- que el poblamiento de España se remonta al año un millón antes de Jesús, pero ello no es Historia sino Prehistoria porque no hay vestigios de escritura, que es la esencia de la datación sin necesidad de hipótesis ni horquillas temporales. Los revisionistas -por ejemplo, Vidal y Jiménez Losantos (“Historia de España”, 2009)-, sitúan el hito el año 14.000 antes de Jesucristo. El caso, al margen de las teorías que establezcamos profesores e historiadores, es que los fenicios anduvieron por España alrededor de mil años. La civilización fenicia era de origen semítico (judío) y originaria del actual Líbano, pero su intención de asentarse en nuestro actual país no era la de conquistar, sino la de establecerse. No venían con los mismos propósitos mercantiles que los griegos. Como eran eminentemente comerciales venían tras las materias primas que había y aún hay en el Sur de España y con ellos se establecieron los primeros judíos que a la generación siguiente ya eran eminentemente hispanos (antecesores de los que el emperador Tiberio expulsó hacia Argelia). La primera gran ciudad europea, por consiguiente, fue Cádiz y no Roma ni Atenas, que vinieron después. Entre otras cosas a los fenicios, a nuestros fenicios, les debemos: 1) el alfabeto y su común uso cotidiano, 2) la ganadería, singularmente lo que denominamos pastoreo, 3) la agricultura, esencialmente el cultivo, el riego y la elaboración del aceite de oliva, 4) la metalurgia, con el ‘singular’ desarrollo que tenía el siglo XIII antes de Jesucristo, 5) el comercio y su desarrollo en contacto con otras civilizaciones y 6) la navegación. Se establecieron en Levante (originaron Alicante, Elche y Ampurias), en Baleares y en el Sur de la Península -por cierto, que alguno se acercó a Albacete a comerciar con los iberos-. Lo que también nos legaron nuestros primitivos judíos fue el nombre de Iberia, con la consiguiente denominación de nuestra Península como Ibérica, compartiendo con Portugal, como compartimos entonces, al pueblo fenicio que, durante mil años, estuvo pululando por aquí y dando origen a las riquezas que hubo en nuestro Sur: plata, cobre, oro, estaño y las salazones -esto último lo remarco porque hay vascos que dicen que introdujeron ellos la técnica de conservación de la salazón al entrar en contacto con los indios canadienses establecidos en Groenlandia, en donde pescaban bacalao-.

21 de febrero de 2009

Álvaro Pombo

Álvaro Pombo (Santander, 1939) es un excelente escritor. Poeta y miembro de la Real Academia Española de la Lengua, surgió para la Literatura en la década de 1970. Inicialmente su género fue la poesía y el cuento, para dar lugar a un magnífico escritor. Su prosa es técnicamente perfecta, en la que el lenguaje cobra una dimensión extraordinaria y nada juega a favor del azar. La frase exquisitamente cuidada, el léxico de un académico al servicio de un lector minoritario y exigente, el influjo de su vida en Inglaterra en la estructura novelesca anglosajona puesta al servicio de la prosa hispánica, unos temas en los que se entromete el lector de tal modo que no puede hacer otra cosa que jalear a un escritor que ha sido capaz de dar a luz a dos mujeres como Matilda Turpín (2006) o Virginia (2009). “Virginia o el mundo interior” es su última novela, ambientada en Santander, su ciudad natal, que en su obra ya se llamó Letona. Aquellos años veinte primorriveristas en donde los días felices de la burguesía iban preparando la marcha de Alfonso XIII y la frustrada República. Para mí Álvaro Pombo es uno de esos escritores inevitables, muy decimonónico porque sé que sabe que la novela no va a pasar desapercibida y que los filólogos lo vamos a incluir en las historias de la literatura española. Yo ya me ocupé de su biografía para el “Diccionario Biográfico Español” de la Real Academia de la Historia. Ahí aprendí de este maestro que sabe muchísimo de filosofía y que se ha dejado una barba estilo irlandés que le hace parecer lo que es: un académico. En 2008 concurrió a las elecciones generales como candidato al Senado por Madrid por UPD y hubiera salido senador si al partido de Rosa Díez no se le hubiera ocurrido la negligencia de poner cuatro candidatos, cuando el número de aspas máximo a marcar eran tres (¿Cuántos votos nulos se le restaron a la formación?). Álvaro Pombo es un oasis literario en medio de un desierto de miles de títulos que entretienen pero que no sobresalen; él es un escritor clásico, comparable, como ya he dicho, con Clarín, Galdós, Zola, o más recientemente Vargas Llosa, Faulkner y compañía.

20 de febrero de 2009

Se ha ido la pequeñita sunshine

Se ha ido la ‘pequeñita sunshine’. Lo cierto es que la costumbre de verla todos los días, de saludarla y escuchar el dulce acento que se ha traído de Asturias e, incluso, disfrutar de su sonrisa picaruela cuando le regalaba las chocolatinas que le compraba en Starbucks y que provocaban la envidia de todas las demás, se me va a representar un poco dura, caótica diría yo, ahora que se ha ido. Supongo que será chungo que la vea cotidianamente si la mandan a cualquier centro alejado del centro, valga la redundancia, pero seguiré escribiéndole poemas que ella se harta de pedirme y que yo no quiero que vea, porque la poesía es un poco realidad, otro poco deseo y una migaja de fantasía metafórica que quizá la pequeña sunshine entienda y me critique. ¡Uff! Esa pequeña de veinte años es un cielo con mayúsculas, como cuando se enfada conmigo porque no me impongo (“¿Y tú por qué tienes que aguantar eso?”, me decía) y me ponía cara seria y yo me sonrojaba y me callaba; que lo diga Sonia que era la que nos aguantaba todas las mañanas despotricar de jefes y algún que otro compañero nada compañero. Hace unos minutos se me ha acercado para darme un abrazo, con ojillos casi de llanto porque lo cierto es que otra cosa no tendremos, pero sentido del humor… y me ha prometido que el Tuenti nos seguirá uniendo y que el café que me debe vendrá con tostada. Pero lo cierto es que la voy a echar mucho de menos… La pequeñita sunshine se llama, en realidad, Analía, y es de Oviedo.

19 de febrero de 2009

1977


Un discurso memorable

Buenas noches, señoras, señores:

Vengo a hablarles de un nuevo horizonte para España. Vengo a solicitar su voto para hacerlo posible. Vengo, como candidato, a pedir su voto para la Unión de Centro Democrático. No vengo con fáciles palabras a la conquista de votos fáciles. Sé muy bien que quienes alcanzan el poder con demagogia terminan haciéndole pagar al país un precio muy caro [...].

Creo modestamente que en esta nueva hora de España y al pedirles su voto, no traigo mis papeles en blanco ni soy una incógnita. Prometimos devolverle la soberanía al pueblo español y pasado mañana la ejerce. Prometimos normalizar nuestra vida política, gestionar la transición en paz, construir la democracia desde la legalidad y creemos que, con las lógicas deficiencias, lo hemos conseguido [...]

Pero si ustedes nos dan su voto: Puedo prometer y prometo que nuestros actos de gobierno constituirán un conjunto escalonado de medidas racionales y objetivas para la progresiva solución de nuestros problemas. Puedo prometer y prometo que trabajaremos con honestidad, con limpieza y de tal forma que todos ustedes puedan controlar las acciones de gobierno [...]

Con la asistencia de ustedes, desde la normalidad que estamos alcanzando, desde la moderación que nos inspira, desde el diálogo con todos los grupos y partidos, creo que seremos capaces de consolidar definitiva y firmemente una monarquía democrática, capaz de dar respuesta realista a los problemas que nos acucian. Ése es, señoras y señores, nuestro nuevo horizonte. Y para eso les pido su voto.

(Extracto. Adolfo Suárez. 14 de junio de 1977. Discurso en TVE)

¿Debemos refundar UCD?

El domingo, mi amiga Ana Lorenzo, ex gerente de la campaña de UCD de 1977 y ahora en el PP habló conmigo por teléfono y me dijo: “Paco, debemos refundar UCD”. Ayer, tomando algo con mis ex alumnos Ana y Miguel (los dos desgraciadamente en paro) me dijeron: “En España hace falta UCD”. Creí que era una percepción mía que, ante la crisis y ante la degradación de la clase política (con las debidas salvedades), debía haber una segunda transición y una refundación de la democracia; pensé que sí, es necesario un partido de centro democrático posibilista, en el que la gente esté para “elevar a categoría de políticamente normal lo que a nivel de calle es, sencillamente, normal”. Creo que en España hace falta un tercer partido que modere la vida política y al que el ciudadano pueda recurrir en caso de que el bipartidismo se desengrase y ese partido debe ser otra UCD y no creo que por ello se debieran ofender populares y socialistas porque, por ejemplo, el 9 de junio de 2009, cuando vayamos a votar nuestros europarlamentarios, un cabeza de lista fue diputado de UCD. Sería bueno que saliera un político, como aquel 14 de junio de 1977 que nos dijera, con credibilidad de hechos consumados: “vengo a proponerles un nuevo horizonte para España”.

Me critican y censuran en Chile


El 7 de enero de 2009 un intelectual chileno se despachó a gusto en su blog contra Európides y contra mí. Está en todo su derecho de denominarme maturrango, colonialista y de posicionarse junto a Fidel Castro y sus prácticas y teorías comunistas. Lo que no entiendo es el rencor y la inquina que me tiene, toda vez que ni me conoce ni ha tenido la oportunidad de conversar conmigo. Por supuesto, yo soy para él y para un español que le comentó avergonzándose de ‘algunos españoles’ (creo que iba por el 45% de los votantes de centro derecha de nuestro país) un heredero del franquismo y, por ello mismo, un fascista. En fin, él tiene toda la libertad del mundo de expresarse así y de arremeter contra mí e incluso contra la propia España por, según él, oprimir al País Vasco y actuar aún como metrópoli de América. Yo no creo que a día de hoy ningún español tenga pretensiones colonialistas, pero… Considera el buen chileno que he intentado hacer méritos para obtener el Premio Nobel por la frase: “fascista es aquel que llama fascista a otro”; una frase que han pronunciado intelectuales de alta talla y que yo les remedo. Lo que no admito, y por ahí sí que no paso, es que nadie que apoye una dictadura militar que ha causado la muerte de miles de seres humanos denomine ‘mezquina’ mi ideología conservadora basada en el más estricto respeto y actuación democrática; no voy a tolerar que el autoritarismo político y el pensamiento único, en pleno siglo XXI, se erijan en poseedores de la ética y la verdad absoluta. Otrosí, a este señor le respeto como demostré cuando le dejé, libremente, expresar sus opiniones en mi blog, de igual modo que quienes opinaron sin coincidir con él lo hicieron con libertad, pero le recomendaría respeto hacia quienes no conoce cuando señala que hay que estar ‘alerta’ contra la derecha ‘reaccionaria’ y ‘mentecata’ española. Una derecha que es respetada a nivel internacional por todos los gobiernos (incluido el chileno, que es de izquierdas) salvo el cubano y el venezolano; una derecha que, como el socialismo español, tiene sus virtudes y sus defectos. Por cierto, que ya que hablo de Chile, y como tengo bastantes más amigos que detractores en ese país (por algo será) y sigo trabajando para que la nueva poesía escrita por mujeres chilenas se conozca (prueba de ello son los artículos publicados en revistas universitarias y literarias de hasta seis países), para las próximas elecciones apoyo firmemente al candidato democristiano Eduardo Frei; al menos él representa la verdadera democracia y prueba de ello fue el anterior mandato como presidente de Chile.

18 de febrero de 2009

Dos chicas de Alicante: Asun e Isa

Hay dos personas pululando por la red a las que tengo cierto aprecio porque mi relación con ellas dos traspasa los límites de mi blog o de los suyos. Las dos son, casualmente, de Alicante, aunque una de ellas vive en Inglaterra y la otra en la ciudad de Elche. Isabel Martínez es una chica estupenda, muy inteligente, con un criterio y una racionalidad justos e implacables y suele jugar con el power point puesto que todas las fotos suyas que conozco tienen algún toque colorista y pintoresco -esto lo deben enseñar en los coles alicantinos, porque Pilar, que también es de allí y de la que hablaré otro día, también juega con las fotos: ¡ains!-. Es una persona sensata y, por lo que me barrunto, bastante sensible. Admiro profundamente su trayectoria vital que no pienso revelar (porque todo lo que hablemos ella y yo permanecerá bajo secreto de sumario y yo no filtro), pero que me ha hecho sentirme identificado con ella; es de esas personas que se ha ganado lo que tiene con su mérito y su esfuerzo y, le pase lo que le pase (excepto que cambie radicalmente), puede dormir con la conciencia tranquila. ¡Chapeau, Isa! Alguna vez podéis haber visto que ha censurado alguna conducta mía en esta web (con razón, porque es cierto que tuve una época de poner modelos semidesnudas que deberían añadir al nombre de mi blog el de ‘y erotismo’), pero como lo hace con estilo y sabiendo por qué lo dice, es más que fácil perdonarla. Asun Ramírez es una muchacha que tuve la suerte de conocer en Tobarra en la Semana Santa de 2008; aunque aquel día me pareció algo timidilla. Para empezar, ella es una mujer independiente, que sabe lo que pensar y por qué lo piensa y que, como a muchos otros, ser independiente e intelectual le ha costado (como ella confesó) el rechazo de sus pares, que se han perdido a una mujer estupenda. ¡Chapeau, Asun! A veces la imagino en su trabajo con una competencia fuera de dudas y un equilibrio psicológico indudable. No es la primera vez que os recomiendo que leáis sus blogs (que aparecen ‘linqueados’ a la derecha), pero debo insistir. ¿Por qué vengo a hablar de ellas hoy? Veréis: ayer me quejaba de toda esa gente que camina por el mundo con la certidumbre de estar en posesión de la verdad absoluta; ellas no, ellas saben lo que dicen, por qué lo dicen y sí, emiten críticas, pero con una corrección y una forma de exponerlas que nadie puede censurarles nada y quien lo haga es porque o es cretino o radical. Además, que para un tipo egocéntrico como yo, le encanta que dos mujeres hermosas le lean, y, siendo más inteligentes que yo, que opinen en mi blog es una satisfacción que debo expresar para daros envidieta a los demás. ¡Hala!

17 de febrero de 2009

Oir pero no escuchar. O cada uno por libre

Hay días en que uno no debería levantarse de la cama. Imagino que la gente se repetirá esa frase de vez en cuando. Para mi hoy es un día de esos y no voy a renunciar a él. Después de ir a visitar a Cristina, que a día de hoy es la persona que mejor conoce mi vida interior y exterior, por las razones que ella conoce y que no son las que os imagináis, malpensados, me volveré a casa y leeré un rato tumbado en la cama. Estoy empezando a estresarme un poco, lo cual no es malo, pero también me canso. Cada día observo con mayor frecuencia que la gente tiene opiniones para todo pero que, por la misma regla de tres, el común estima que está en posesión de la verdad absoluta y que debe emitir una censura hacia lo que dice o escribe el otro. Internet no se priva de ello. Además de eso, en esta vida ser intelectualmente independiente se paga: la gente de izquierdas no te acepta como uno de los suyos, de igual modo que la gente de derechas no termina de admitirte entre sus filas. La indiferencia que empiezo a sentir por mucha gente es proporcional a la crisis de valores que se está produciendo últimamente en la sociedad española y en la internacional. La gente cree que tiene derecho a todo apelando a la libertad, pero esta normalmente se tiende a que termine donde empieza la del otro, por lo que el otro es constantemente ninguneado. No sé si es soberbia o una impresionante autoestima, pero no he asistido nunca en las últimas fechas a que alguien entone un ‘mea culpa’ por un error o por una equivocación, oral o escrita; eso sí, he asistido a una tromba de reproches hacia otro que no opina igual que él. Aunque no nos demos cuenta estamos dejando de ser humanistas para volver al criterio del pensamiento único. Lo peor de todo esto es que no se libra ningún sector: ni el político ni el literario ni el más íntimo y personal. ¿Por qué escribo esto? Veréis, ante lo que ocurre en nuestros días (como botón de muestra la crisis, el desgobierno, la corrupción, los referendums venezolanos, etc.) he emitido mi opinión con la libertad que me concede un país libre y una capacidad de pensar indudable, pero eso me lleva a ser incorrecto porque o estás equivocado por huevos o lo estás por cojones. A la gente le hablas con respeto, con suavidad (como a los niños de parvulario) y con formas y te responde saliéndose de tono, echándote la bronca o con un tono que no sueles determinar si el medio no es oral. El otro día hablaba de los tibios y creo que una opción que no me implique ser tibio es callarme y no prestar atención, porque la indiferencia, como decía Luis Alberto de Cuenca, es el pago del olvido. Me conformo con estudiar, que al menos me permite argumentar con criterio. Aunque otra modalidad sería intentar educar/reeducar, que un grano también tiene su peso, ¿o no?

16 de febrero de 2009

El gran dictador

El presidente venezolano se ha salido con la suya. Esta mañana, al comprar el diario “El Mundo”, Leidy, la chica colombiana que me lo ha cobrado y con la que tengo cierta confianza me ha preguntado por ello y, cuando le he manifestado la cruda realidad, ha exclamado “¡Qué decepción!”. Hugo Chávez Frías es un dictador bananero como otros anteriores que ha habido en el continente americano y en Europa. Un político democrático, de la ideología que sea, tiene que aceptar que el pueblo habla en las urnas y, si este vota en contra de lo que el mandatario propone, hay que cumplirlo como si fuera una Ley fundamental, porque el pueblo manda. Adolfo Hitler hizo lo mismo en 1934: tras la muerte del mariscal Hindemburg sometió al pueblo a una consulta y, como no salió del todo como quería, repitió hasta convertirse en canciller vitalicio. La Historia se repite con el militar venezolano más nefasto de la historia de ese país; alguien que se considera un nuevo dios y que hace creer al pueblo que es imprescindible, como ya pensaron y actuaron otros dictadores de este planeta que no consigue extender la democracia en todo el mundo. Sé que ha habido gente en Venezuela que no ha emitido su voto con libertad y gente que, estando con el ‘no’, ha sufrido presiones. Eso es intolerable e inaguantable. Un eurodiputado del Partido Popular Español, elegido democráticamente en elecciones limpias y libres, fue expulsado de Venezuela previo secuestro. Iba invitado por la oposición al dictador, no como observador internacional, algo de lo que no se han enterado ni Elena Valenciano, secretaria de asuntos internacionales del gobierno español que clamó contra el político europeo, ni los opinantes que lo atacaron en los diarios “El País” y “Público” (no esos diarios ni su línea editorial, aclaro; solamente los internautas que dejan sus opiniones) posicionándose de ese modo del lado de Hugo Chávez. Ahora ya pueden viajar allí esos librepensadores e instalarse en ese rico país de contrastes y sufrir al dictador por los siglos de los siglos, como muchos españoles tuvieron que aguantar a Francisco Franco o muchos rusos a José Stalin. Lo peor de todo es que el dictador venezolano no se conforma con las imposiciones a su pueblo ni con sus diatribas a todo lo que él considera no apto para él (el PP español, Estados Unidos, los dirigentes no chavistas de los países americanos, etc. ), sino que procura extender sus tentáculos a otros lugares como Ecuador, Bolivia o Nicaragua. ¡Ojo Colombia, que intentará dominarte! Lo que traen Chávez y sus secuaces no es mas que corrupción y manipulación de la vida y el orden de unos países que no merecen seguir sojuzgados a la dictadura. Es el momento de pensar en acabar con él políticamente con medios tan expeditivos como votar contra él, salir a la calle a manifestarse contra él o que el resto de países democráticos, cuando perciban violaciones del derecho de las gentes, lo condenen ante la ONU y actúen con la contundencia del Derecho y la moral de la Democracia.

14 de febrero de 2009

"España es un país de tibios"

España es un país de tibios. ‘Tibio’ es un adjetivo que proviene del latín ‘tepidus’ y viene a manifestar que una persona es ‘indiferente’ ante algo; esto es, que no actúa. En España existen miles de concilios en tabernas, bares y otros tugurios. La gente, frente a una cerveza fría o un vino tinto cálido, tiene respuestas y soluciones para todo. A la hora de actuar, de tomar partido por algo, de hablar claro a favor de algo o de alguien, la mayoría calla y mira hacia otro lado. Esos son los tibios o los que, en otros lugares, denominan ‘falsos’. En 1936 el periodista de ABC Luis Bolin entrevistó a un importante general del ejército español y este lo resumió claramente: “España es un país de tibios”. Y a pesar de lo políticamente incorrecto que es hoy día ese espadón de infantería tenía toda la razón, porque en pleno siglo XXI, en 2009, España sigue siendo un país de falsos. Se miente en las encuestas, se miente ante un Tribunal, se miente en el Congreso de los Diputados, se miente a través de televisión y, lo que es peor, se miente entre amigos, familiares y parientes. Somos un país en el que en esos concilios que refería todo el mundo tiene un punto de vista (sin argumentos consolidados con pruebas), todo el mundo tiene soluciones (que no comparte) y todo el mundo tiende a estar en posesión de la verdad absoluta. Pasa en los Juzgados: una persona es denunciada y tiene testigos de que no cometió tal delito y, por supuesto, hay amigos que vieron el caso y se echan para adelante (“Vamos a declarar”, dicen), pero el día del juicio algunos de ellos están enfermos, otros no se acuerdan y otros están fuera de cobertura. ¡Esos son los tibios!; mutatis mutandis, los acojonados o cobardes. En España es frecuente que una persona de izquierdas, socialdemócrata o progresista (tomando las tres palabrejas por ideas distintas) se jacte y presuma en público de serlo y yo lo aplaudo. Lo que no veo razonable es que los conservadores o, sencillamente, los militantes del PP (que no tienen por que ser lo mismo) se escondan o mientan o nieguen. No me parece vergonzoso ni malo pertenecer a un partido político democrático que, además, representa a casi el 50% de los votantes y que gobierna en muchas instituciones y decirlo. Los que reniegan son tibios. Luego está el ‘tibio genético’, que es el chulito de escuela que cuando tiene delante una fémina grita o acalla a la misma con modos algo altaneros, pero que cuando el congénere es masculino se achanta e introduce el rabo entre las piernas como los perros. Me molesta la tibieza de la sociedad española, que hace que nunca actuemos en conjunto y que permite que nunca podamos cambiar cosas como la corrupción, un gobierno inoperante, un jugador de fútbol patético o, sencillamente, que se nos devuelva el dinero del billete de tren si la compañía no cumple con el contrato. La gente dice que lo va a hacer, pero a la hora de actuar está en otras cosas: nadie se moja, nadie se pringa, que lo hagan otros y luego ya veremos. Y así nos va.

13 de febrero de 2009

Dartmouth College



Vox clamantis in deserto (lema de esta universidad en la que fui profesor de Lengua Española)

Me han robado esta tarde...


¡Una piruleta! Esta tarde mi compañera Victoria me ha regalado una piruleta con forma de corazón y me la han robado. Resulta que la he dejado encima de la mesa y he hecho varias cosas, por supuesto levantándome y yendo hacia otros lugares. Recuerdo haber bajado a la planta baja y haber comprado un ensayo sobre Gabriel García Márquez y Mario Vargas Llosa. El caso es que, recogiendo, se me ha acercado Nuria y cuando le íbamos a dar su piruleta me he dado cuenta de que algún desaprensivo o desaprensiva me ha robado la mía. ¡Qué sinvergüenzas! Si hubiera sido un niño... No me extraña que luego los políticos roben el dinero público si hasta algo tan banal como un caramelo ha desaparecido.

Tara Moss: primero modelo, luego escritora

Iba a hablar de la Justicia, pero he decidido no amargarme. Tara Moss fue modelo en su primerísima juventud, imagino que cuando más esplendor tenía su belleza y, ahora, se dedica a la escritura. Un caso análogo es el de Martina Klein, como ya he citado alguna vez. Nació en Canadá en 1973 y en 1997 se licenció en Periodismo y obtuvo el premio “Scarlet Stiletto” a la mejor autora novel. Sus libros se han traducido a 10 lenguas y están en los estantes de las librerías de 15 países, entre los que se cuentan Australia, donde radica y, ahora, España, en donde se le ha traducido “Fetish” (Ediciones El Andén). Quiero dejar bien claro como filólogo que no es una escritora comparable con los grandes nombres de la primera línea, tales que las españolas Ana María Matute o Carmen Martín Gaite, por empezar a citar junto a Agatha Christie o Patricia Cornwell. La muchacha se ha tomado el trabajo de realizar, entre pases de modelo, la lectura de Oscar Wilde, entre otros, y de ser lectora antes que escritora, lo cual ha ayudado a su punto de vista narrativo. Creo que exagera cuando dice que “soy escritora, está demostrado científicamente”. En ese punto va de sobrada porque la escritura es un don innato, sí, pero no genético. Escribo todo esto porque quiero dejar claro que una mujer hermosa no necesariamente tiene que cumplir el tópico de ser tonta y esta chica así lo demuestra incluso en los ratos libres en los que es embajadora de buena voluntad de UNICEF. Obviamente no entra dentro de la estética de mi patrocinada “Generación del 2000” pero me alegra que una joven nacida en los setenta tenga tanto éxito editorial porque es un nuevo impulso al relevo generacional en la Literatura. Espero que no se me vuelva a criticar por la foto, porque yo no tengo la culpa de que la susodicha escritora fuese modelo antes.

12 de febrero de 2009

Corrupción y amistades peligrosas

Por supuesto que algunos miembros del PP de Madrid están dando pruebas de que están en política ‘por ánimo de lucro’ y de generar un red de influencias que, después de ejercer el poder, les lleve a una vida cómoda sin tener que trabajar por cuenta ajena. Cosas de la vida política de la mayoría de los que se meten en los dos grandes partidos. Se me ha acusado de excesivo anti Aguirre y cuando señalé hace años como corruptos a dos de los ahora imputados se me tapó la boca y se me retiró, junto a otros, de los entresijos y las batallas políticas. ¡Bendito sea Dios por ello! Ahora que cada palo aguante su vela y que la presidenta reflexione de una vez sobre los nombramientos de los que fue advertida a su debido tiempo. No es que yo sea gallardonista, que me da igual que igual me da el alcalde y su mecanismo, sino que me da tanto asco y rabia que robe un socialista felipista o zapateril como un pepero advenedizo. Por eso, alguien que como yo se ha ocupado de conocer la Historia de España, no puede ver con buenos ojos la connivencia entre el señor magistrado Baltasar Garzón y el ministro de Justicia Mariano Fernández Bermejo. ¿No vivíamos en un Estado de Derecho con separación de poderes? ¿Cómo es que un sumario secreto va siendo paulatinamente publicado por el diario ‘El País’? Aunque sabemos que los de Boadilla, Majadahonda y Valencia se han llevado la pasta, ¿no resulta que tienen derecho al secreto sumarial? Decía Otto Von Bismark que “nunca se miente tanto como antes de unas elecciones y después de una cacería”. Hace años que el señor Garzón no es imparcial en muchos procedimientos y debería reflexionar sobre ello él mismo y la propia Justicia. No es mal juez quien ha metido en cintura a ETA y a la mafia de la droga, pero se le ve el plumero y eso, en democracia, nos lleva a echar un vistazo a aquellas cacerías en las que el principal invitado era un tal llamado Francisco Franco, nada menos. Sí, hay dos tipos de corrupción: la de los que se emboscan en un partido de derechas y se llevan comisiones por esto y aquello (y vive Dios que los han trincado) y la de los socialistas que se introducen en el Poder Judicial meándose en la Constitución para atacar a otros políticos. No estaría de más que la gente dé una lección a todos estos sujetos quedándose en casa a la hora de votar o aupando con su voto a otros políticos no oficiales.

11 de febrero de 2009

El reencuentro

Fui un adolescente inquieto y ávido de relacionarme con personas del sexo opuesto. La carrera que estudié me permitió conocer a muchas mujeres, algunas inquietantes, otras interesantes, las más gente normal y corriente que iba a clase y a la cafetería, punto de encuentro social de todos los universitarios. Algunas de ellas me gustaban, otras me divertían, las más solicitaban mis apuntes porque eran muy buenos (aunque esté muy feo que lo diga yo) y, como podéis colegir de mi espíritu canallesco, me lancé a por algunas. Por supuesto, fui rechazado en varias ocasiones y sufrí por ello: estupideces que comete uno con veinte años, sobre todo si ha nacido en 1977. Un día, ante la frustración que sentí porque una chica me dijo que no, lo comenté con un profesor muy amigo mío que, andado el tiempo, me traicionó. Él me contó una historia: allá por los setenta estuvo enamorado de una filóloga; ella le dio calabazas. El tiempo pasó de largo por la vida y al cabo de unos veinte años suena el teléfono. Era ella. Solicitaba una tarde de conversación frente a un café; había pasado el tiempo y habían sucedido muchas cosas. La conversación deriva en que la vida de la mujer había sido una equivocación tras otra: un matrimonio fallido, un trabajo detestable, nada de hijos, pocos viajes y ninguna vida intelectual; un ocio resumible en varias citas con amigas insulsas. La dama quería empezar de nuevo y se había propuesto hacerlo con el muchacho que años atrás le había dado un cariño que ahora anhelaba. Él dijo entonces que no. El tiempo pasa y borra y cura y redime. Sí, ahora me pasa a mi lo mismo y siento la necesidad de reaccionar igual. ¿Para qué?, me pregunto. Han pasado dieciséis años y no tengo idea de lo que ha sucedido desde entonces en la vida de una mujer de la que no recuerdo ni sus rasgos. Lo siento por ella pero no soy el mismo y no tengo ganas de dar explicaciones por ello. Cada cosa en su momento.

10 de febrero de 2009

Sobre educación

Si un país es ambicioso en el campo de la enseñanza o si los políticos son ambiciosos en materia educativa, una enseñanza moderna y con amplitud de miras, y comenta un docente con seis años de profesor a la espalda y los que vengan, es la única que puede regenerar el mundo; de igual manera que un profesor es un agente que puede cambiar el mundo desde la inteligencia y la integridad. Decía mi amiga la poeta Ana Merino que “la enseñanza puede redimir al mundo” (2004). España es un caso aparte. No sólo acusarán (los bienpensantes) a los profesores que eduquen bajo el “método Waldorf”, por ejemplo, de lo que quieran, sino que aquí las leyes de Educación las hacen políticos, en comisiones proporcionales al número de diputados de cada partido (los pedagogos no deben saber nada y el método Waldorf, al que hacía referencia hoy Galina Abrahamovich en su web, les suena a un hotel norteamericano) y se suponen que deben servir para que el alumno tenga tan poco conocimiento y tan poca iniciativa que viendo un anuncio electoral vote por el partido que haya hecho la Ley de Educación. Hasta el momento, desde 1977 a nuestros días, ningún gobierno democrático ha trabajado en firme y con empeño en el terreno educativo. Algo buscaba la LOE de Pilar del Castillo: apuntaba pero no disparaba. Luego, como somos un país moderno, tenemos 17 submodelos educativos; porque lo importante, por ejemplo, no es la Geografía en sí, es la Geografía de Murcia o de Cataluña, que son algo así como el ombligo del mundo y el centro del universo. Y coincido de nuevo con Galina, en España se pretende que el niño tiene que saber leer y escribir en tres meses (¿recodáis el refrán “la letra con sangre entra”?)... Un 75% de los padres españoles no aceptaría otro modelo educativo que el dejar todo en manos del profesor y, si el hijo falla -porque la parte educativa de casa, por supuesto, corresponde al profesor (es que el padre está ocupado y no puede atender al hijo, tiene que ganar dinero para irse con la mujer a Cancún y dejar el hijo con los abuelos en la Sierra)-, el sistema tiene la culpa de todo. Poca gente reconoce que la paternidad/maternidad conlleva un efecto educativo: en casa se aprende lo que antiguamente se denominaba ‘urbanidad’ (costumbres, agradecimientos, saber sentarse a la mesa, compartir el mando de la tele, no hablar con la boca llena, cuándo comer con las manos y cuándo con los cubiertos, a no hablar a voz en grito, etc.) y el resto en el aula. La comunidad educativa la conforman los alumnos (1º) y los padres (2º); el poder público sobra: tiene que pagar la educación sencillamente porque es su obligación y armonizar los mecanismos para generar igualdad no individualidad. El día que podamos realizar los docentes los planes de estudio podremos implantar el método Waldorf o el método Russell para idiomas (que yo apliqué en Dartmouth College durante mi estancia como profesor visitante), etc.; pero para eso aún queda en España.


7 de febrero de 2009

Atraco a las diez

Esta mañana, al amanecer, entré en un bar; allí estaba Elena, la camarera, dispuesta a servirme mi café expreso caliente y a darme conversación. Su pelo rizado acaba hoy en dos pequeños moños que dan a su cara cierto aire infantil. Me siento y abro el periódico mientras sorbo la primera parte de mi café, que divido en diez. Repaso cada hoja con la minuciosidad del delincuente. Suena el móvil y decido no cogerlo; alguien me va a hablar de los trapos sucios de otro y hoy no estoy por la labor. Elena sale a las mesas a recoger la basura que dejan los clientes y, sin recato, le miro el trasero y ella se da cuenta, por lo que permanece en esa posición. Algunas noches sueño con ella. Decido entrar al baño para peinarme y alisarme un poco la camisa y es entonces cuando leo varios graffiti en las paredes: “María, 100 euros, 699000010” y “Con Franko bibíamos peor, biba la anarquía”. “Olé la grafía de estas gentes”, me digo. Cuando salgo, Elena está sola y me invita a un nuevo café, siempre que le dé conversación. Pago los dos euros con varias monedas, que tintinean cuando rozan el mostrador, y me marcho de allí. Prometo volver, pero otro día. Ya en la calle, paro un taxi y le invito a llevarme a Ortega y Gasset, a una tienda de Hugo Boss que hay frente al VIPS. A mi llegada aún no han abierto y las empleadas, dos jóvenes de unos veintitantos años, están fumando en la puerta. La más guapa lleva un café de Starbucks y el pantalón vaquero roto a la altura del culete, lo que me permite verle un cachete. Les pregunto la hora y me dicen que “las diez menos dos”. Buena hora. Saco el revólver y, disimuladamente, las obligo a entrar y a darme la dotación de caja del día: mil euros. Buen botín, pienso, con esto no creo ni que llegue a San Sebastián, aunque la cercanía de la frontera es tentadora. No tengo nada más que perder, de tal modo que tomo el dinero y me llevo a la chica del vaquero desgastado como rehén. “Si llamas a la policía le pego un tiro”, advierto a la otra. La muchacha está acojonada y cuando entra en el taxi empieza a llorar. El entrometido conductor suelta de manera espontánea, “no llore mujer, que ná hay en la vía que merezca sus lágrimas”. Ella no replica. La dejo tirada en la calle y en Chamartin subo al Lusitania Express; Lisboa no es mal destino. Me acomodo y vuelvo a abrir el ABC: “Un hombre mata al banquero López Urrutia en su chalé de Las Matas”. La noticia continúa: “el criminal no obtiene botín; en el momento del asalto el fallecido llevaba cinco euros en efectivo y la alianza de casado”.

6 de febrero de 2009

UCD y otras rupturas de derechas

La política española del siglo XX y, por añadidura, la del XXI ha asistido a las luchas intestinas en las filas conservadoras o derechistas, de tal modo que los partidos adscritos al ala diestra del hemiciclo parlamentario han vivido siempre fragmentados y en continua guerra civil. El Partido Conservador (1876-1931) permaneció unido mientras vivió el caudillo Antonio Canovas del Castillo. Tras la desaparición funesta del mismo, asesinado por Angiolillo en el Balneario de Santa Águeda (Guipúzcoa), se sucedieron los líderes (Silvela, Maura, Dato) y los desafectos a estos, que según les conviniera o no molestar al jefe de filas votaban en contra de su propio partido en las Cortes. Los diputados más díscolos fueron los ‘ciervistas’, o partidarios de Juan de la Cierva, un derechista murciano que, según pudo, quitó del poder a sus propios compañeros de partido provocando crisis políticas y mostrando su verdadero poder interno. Durante la II República la derecha (no hubo conservadores puros) se fragmentó tanto que el votante podía escoger entre el Partido Radical de Lerroux (centro-derecha), el Partido Agrario de José Martínez de Velasco (derecha), el Partido Liberal de Melquíades Álvarez (centro-derecha), la CEDA de José María Gil Robles (derecha católica), la Comunión Tradicionalista Carlista (ultraderecha monárquica), la Falange Española liderada por José Antonio (ultraderecha antimonárquica) y el Bloque Nacional de José Calvo Sotelo (derecha monárquica). Salvo en Madrid, Cuenca, Salamanca y Granada fue imposible un pacto para que concurrieran en un solo bloque a las elecciones de 1936. En la democracia el caso más fehaciente de luchas internas en un partido, hasta el punto de desaparecerlo, ha sido UCD. Cimentada sobre el carismático liderazgo de Adolfo Suárez, la amalgama de familias internas (falangistas, centristas, independientes, socialdemócratas, democristianos, liberales...) impidió la consolidación del partido con mejor y más preparado capital humano; fueron incapaces de realizar un proyecto común al margen de las apetencias personales y, en definitiva, no hubo nadie que pudiera sustituir a Adolfo Suárez. Él fue único. Era pequeño y supe de la autodestrucción del partido con el que me he identificado siempre. Los suaristas se fueron al CDS donde sólo Suárez y el carismático alcalde de Madrid, Rodríguez Sahagún, podían apoyar un cambio político de la mano de AP para sustituir al PSOE. Los partidarios del ex presidente (1976-1981) se instalaron en el PP y ahí siguen, incluso los que hemos aprendido de Suárez hemos pasado por las filas del grupo, llevándonos el 1.200.000 votos que necesitó Aznar en 1996 para llegar a La Moncloa. El CDS murió una noche de 1991 en la que vi llorar a Suárez y sonreír al jefe de filas del PP porque el partido había roto su techo electoral; esto es, había ganado terreno a los socialistas. Ahora es el PP el que parece que quiere sucumbir a la cohesión interna y tirar el capital humano que da ser el partido español con más afiliados. ¿Hay guerra civil en sus filas? Ahora no son familias internas como en UCD, son nombres, sólo nombres que se suceden en la lista por mover la silla de Mariano Rajoy: Aguirre, Ruiz-Gallardón, Zaplana, Rato... ¿en qué concluirá todo esto?

5 de febrero de 2009

La cabrona

La gente con la que trabajas, junto contigo, puede conseguir un buen ambiente laboral o, por el contrario, un infierno. En el lugar donde transitoriamente trabajo también realiza sus funciones una búlgara de unos 35 años aproximadamente. La verdad es que no empezamos con buen pie, puesto que en sus primeros días le tuve que llamar la atención porque despachaba directamente los asuntos ordinarios con el jefe en lugar de hacerlo con los compañeros, como marcan el protocolo y las normas más elementales de la lógica. Ella se considera hermosa, la más inteligente de todos porque estudió ingeniería en Bulgaria y la mejor de todos los trabajadores porque considera que solo ella es capaz de hacer las cosas bien. Si analizamos su conducta y las normas éticas que deben presidir todo trabajo veríamos que los escrúpulos no existen para ella, tampoco tiene límites para la mentira y, por supuesto, el compañerismo brilla por su ausencia: no hace nada por nadie, no ayuda, no cambia turnos. Si le lees la cartilla llora y llama a los jefes para dar pena. ¿Qué miembro de un banco para despachar un asunto de su sucursal llama directamente al director general? Ella sí. A mí me da igual lo antedicho porque me limito a saludarla y poco más, pero me he dado cuenta de que investiga mi trabajo, revisa mis documentos, anota mis gestiones y, atiende a mis espaldas a mis clientes y se lleva ella la comisión que me corresponde. Sigo pasando de ella a pesar de todo porque lo que me pide el cuerpo es indiferencia. La traigo a colación para que Isabel Martínez vea cómo es la gente que encontramos por aquí, dado que ella habló de su trabajo en Inglaterra hace unos días. Una anécdota: un día, hace poco, estábamos mirando un atlas histórico en el que un historiador norteamericano pintaba la España entre 1900 y 1936 como un Estado fascista, a lo que respondí que estaba equivocada, que en todo caso eso sería, con matices, desde 1936 a 1975. Ella le dio la razón al historiador, porque me barrunto que en su Bulgaria natal España sería un temible Estado fascista. Otra de sus perlas es señalar que todos los españoles somos achaparrados y ‘peludos’, frente a los búlgaros que no lo son, porque ella habla en general, con posesión absoluta de la verdad. Habla tan categóricamente que prefieres que siga en el error a rectificarla. En fin, una joya de muchacha.

4 de febrero de 2009

Retrato de mujeres inquietantes

Hablo algunas veces de mujeres y muchos de vosotros os preguntaréis qué me pasa por la cabeza y por la vida. A una de ellas la conocí espontáneamente en un centro comercial de Madrid. Nada me atrajo de ella sino su disponibilidad hacia mí para ayudarme, o para intentar ayudarme. Luego fue cuando supe que es una mujer compleja, difícil, aunque no exenta de cierto atractivo físico y buena conversación. Desapareció tan voluntariamente como vino. Mi poesía está plagada de retratos de mujeres fatales o, según yo lo entiendo, de lances que terminan en canallada. Pero sí, siempre va a haber una figura que permanece impasible detrás de los versos. Ana me mintió. El día que la conocí le pregunté algo y al día siguiente descubrí que era incierto. Se lo perdono muy en el fondo porque sólo tiene 19 años y toda una vida entera para equivocarse y rectificar. Hay una muchacha del Norte, afincada en Madrid, que me pierde. Sí, el mecanismo interior de un canalla de 31 años es perderse detrás de las miradas eternas de esa muchacha veinteañera, con acento asturiano y la mirada azul. Por Levante anda, o debería andar, otra mujer con las ideas claras y la sutilidad de quien se sabe impresionante por todos los motivos que una persona pueda reunir para volver loco a quien duerme mientras piensa. No la he visto mas que en fotografía, pero me barrunto que en este caso la realidad y el deseo son una misma cosa. En el extranjero viven dos o tres hermosas intelectuales, con propensión también a la poesía, que según sople el viento me vuelven loco o me duelen y posiblemente el pago de su indiferencia sea el olvido. Me he dado cuenta de que las chicas extranjeras suelen ser más propensas a la amistas que las españolas, con toda la excepción de las mujeres que leen este Blog. En España se clasifica, en el resto se valora. Hay otra dulce muchacha de 25 años en el Sur de este país cuyo enigmático juego me tiene alerta, pero me cansa; suele olvidarse de mi tan fácilmente como me colma con la exigencia de mi presencia en su vida. También he descubierto que en Hungría, en el corazón de la vieja Europa, vive una mujer de 30 años que sabe cómo sacarme de mis casillas o que me suba el ego; creo, sinceramente, que es la única muchacha que sabe cómo soy. La pena es que sea tan rebelde que no le dé la gana de pagarse un café a cuenta de la ‘caña’ que me da. Y luego están esos seres maravillosos que descubro cada día o que me leen y por cuyo cuerpo me perdería una vida entera. Por cierto, cualquier coincidencia de estas mujeres con la realidad es pura fantasía, o no tanto, pero en esto último no diré ni esos labios son míos.

3 de febrero de 2009

Cuestiones de Lengua Española

Ayer me topé con un pie de foto en “La Tribuna de Albacete” en el que el corresponsal del diario escribía: “los tobarreños pasean la ‘efigie’ de San Antón”. La frase, a priori, no es incorrecta si se saca fuera de contexto, pero si analizamos la misma en su sentido religioso podría ser más correcta. Para empezar, un grupo humano no ‘pasea’ a un Santo (de hecho un grupo escultórico no pasea puesto que es inerte), sino que ‘lo saca en procesión’; también es mucho más adecuado hacer uso del término ‘imagen’ referida a la representación de una ‘santidad’ o ‘divinidad’ que ‘efigie’, cuya semántica incide más en lo profano: “la efigie del César en una moneda”, “la efigie del rey en un billete de 10.000 pesetas”, etc. Esta semana Apát Lajos se ha referido a varias cuestiones de la Lengua Española. Discrepo matizadamente con él en algunas y en otras coincido. Por supuesto, el locutor de RNE que hace referencia a un ‘ciego’ para, a continuación, rectificar señalando que esa misma persona es ‘discapacitada visual’ está acudiendo a lo políticamente correcto por encima de otras cuestiones. ‘Ciego’ puede parecer un término ‘impuro’, ‘deshonesto’ o ‘deshonroso’ si el hablante lo verbaliza con un tono hiriente o irónico; si se le da el contexto adecuado ningún invidente debe sentirse ofendido. Los hablantes españoles suelen tender a pronunciar ‘Uropa’, ‘Usebio’ y otros términos así no por incultura, sino por dos razones lingüísticas: a) la estructura silábica de la palabra castellana, como ya escribí en otro post, consiste en una estructura tal que ‘v-c-v-c-v-c’ o, en su defecto, en ‘c-v-c-v-c-v’, en donde ‘c’ son las consonantes y ‘v’ las vocales. Para el hablante medio, el rural, por ejemplo, la modificación de una estructura tan simple implica una deficiencia oral, luego pronuncia mal en castellano. Un estudiante de español que proviene de lenguas cuyas estructuras son diferentes (por ejemplo, el eslovaco), como son las eslavas o anglosajonas, al aprender mi lengua no desestima la pronunciación de ‘-ll’ final o doble consonante o doble vocal. B) Otra historia es la que manifiesta un opinante del Blog citado en el que manifestaba que la gente dice ‘turmix’ por ‘batidora’. En los años cincuenta se popularizó hasta el extremo el fútbol en España y la gente en lugar de ‘fuera de juego’ decía ‘orsay’. No se puede pedir al común que pronuncie en la España profunda con corrección ‘out side’ puesto que bastante tienen con medio saber útilmente el español. El español peninsular está compuesto del castellano estándar y de los dialectos meridionales, todo ello proveniente del Latín Vulgar, por lo que no se puede analizar en un todo lo que deber ser estudiado, como hizo Rafael Lapesa, individualizando.

2 de febrero de 2009

¿Competir o jugar sucio?

Sí, la mayoría de los que leemos aquí o escribimos hemos hecho el esfuerzo de estudiar y de formarnos. Estudiamos constantemente, leemos, escribimos, opinamos, respetamos… Mis padres se han dejado la piel para que mi hermana y yo tengamos estudios, los máximos posibles. De hecho mi padre trabaja hasta los domingos, es decir, siete días a la semana, y mi madre otro tanto. Lo que pasa es que uno vive en España y este no es precisamente el país de las oportunidades ni de los méritos y cualificaciones personales. La mayoría es insanamente competitiva y, por esto, entiendo que mira más al otro para intentar neutralizarlo que se esfuerza por tener un currículo vitae lo más completo posible y méritos propios que le faciliten una oportunidad. Recuerdo a una compañera de Facultad que iba a los tablones de notas y miraba todas las de los demás e incluso nos increpaba si sabía que habíamos dedicado menos horas al estudio que ella, como si la capacitación psicológica del común fuera uniforme para todos. En España hay que manipular el currículo vitae para obtener un empleo: antes se inflaba mintiendo, ahora se reduce para que piensen que estás poco capacitado y te cojan por un sueldo inferior. Otro caso es el de los que juegan sucio, los que sin mérito ni formación y siempre por creencia intrínseca o porque llevan apellido ilustre (que los extremos se tocan) creen que les corresponde ostentar un determinado lugar o cargo (lo digo por la política, que sabéis es un mundo muy duro por dentro) e intentan neutralizar a otro que ni siquiera ha dicho nada. He visto cómo gente muy preparada ha sido dejada en el camino por gente con escasa formación o escasa capacidad (se puede no tener formación pero sí cualidades y capacidades). Maquiavelo en democracia. Conmigo se enemistó un ilustre apellido de la política (que no voy a citar) porque no soportaba mi jactancia porque mis padres habían hecho el esfuerzo de ayudarme a ser Doctor en Filología Española. Me mandó una intermediaria con el recado y los mandé a la mierda a los dos. España no es un país dado a reconocer una oportunidad a quien lo vale, sino a conceder a dedo o mediante amiguismo (la reducción del todo a ‘amigo’ o ‘enemigo’) el puesto o a que se lo gane el más adulador, el más cínico o el más trepa, según sea el día. Yo tengo, y lo siento si ofendo, mentalidad yanqui: el que vale, vale y merece una oportunidad y el que no vale tiene que esforzarse por valer pero no por obtener. Es mi opinión y sé que muchos no la compartiréis pero es que en esta vida española en un 90% de los casos no se da ni la formación ni la capacitación, sean adquiridas en una universidad o en la calle. La mayoría no compite sino que juega sucio.

(En la foto la actriz Brittany Murphy, que no juega sucio)


1 de febrero de 2009

Crítica de España

"¡Más cultura!" (Miguel de Unamuno)

Mihi quaestio factus sum.

España es un país difícil de sufrir y más difícil de gestionar. Me siento como hace cien años se sentía Miguel de Unamuno y es porque yo también reclamo desde hace tiempo, como hizo Ortega y Gasset, una ‘europeización de España’. Esta semana la actividad televisiva del presidente del Gobierno ha sido patética; esto es, ha sido la intervención de un mentiroso redomado que ha abandonado las formas moderadas de la izquierda con la intención de imponer un partido único muy marxista, incluso si para ello lo imprescindible es la mentira o la urdimbre de tramas oscuras, como la que le costó la secretaría general del PSOE a José Borrell en 1999. Frente a esto tenemos el inoperante y adormecido Partido Popular de Mariano Rajoy; que sí, no despierta grandes desuniones en el fuero interno de la organización pero tampoco trasmite el recambio político a una sociedad que lo necesita. ¿Y si volviera Rato? Hay que mirar las encuestas: ante la que cae, la población sólo castiga al PP y premia al PSOE. Eso da igual porque monta tanto o tanto monta. Ayer el periodista Enric Sopena, que debería engrosar las filas del socialismo porque la neutralidad que debería tener como profesional la perdió en el recodo de algún camino, decía ante Montserrat Nebreda que sí, que los políticos españoles son los mejores. Decir eso es como manifestar que la dictadura es la mejor forma de gobierno. Pero todo esto pasa en el país en el que el artículo 20 de la Constitución la gente lo entiende como el que permite gritar, difamar e insultar a otra persona o meterse en la vida ajena como deporte nacional; en un país en el que el mérito y el esfuerzo personal se han perdido en función del enchufismo y el amiguismo (Canovas generó el caciquismo, que heredó el franquismo y que -salvo UCD y el PP- ahora administra el socialismo felipista y posfelipista) o el ir a ‘pillar’ una subvención; vivimos en un país que antes que madrugar o trabajar prefiere soñar con la Lotería; un país que considera que la democracia significa hacer lo que a uno le da la gana, incluso exigiendo derechos pero sin esperar deberes; un país que, difícilmente, se puede homologar a Europa en lo cultural o a Estados Unidos en lo político, porque todo se divide entre ‘rojos’ y ‘azules’ o entre ‘amigos’ y ‘enemigos’. Vivimos en el país europeo más corrupto institucionalmente, porque lo que no podemos consentir es que un funcionario lo sea de por vida incluso si prevarica, malversa o, sencillamente, delinque. En la pérfida América del Norte el jefe de policía y el juez del distrito lo eligen los ciudadanos por sufragio universal y el presidente saliente traspasa los poderes al entrante: en España Aznar debe dar las gracias a ZP por no haberlo procesado, por ejemplo, como González atacó a Suárez cuando ETA, en lo peor de la Transición (1980), más mataba. Y sí, Galina, sí, Aznar fue nefasto e hizo lo que relatas en tu Blog: apoyar el bombardeo de la TV de Belgrado, pero... ¿Señala un político que en el ejercicio de su cargo no haya tomado decisiones erróneas, impopulares, antidemocráticas o, sencillamente, excesivas? Aznar se equivocó mucho en su gestión, por supuesto, pero no se puso sólo, lo eligió la mayoría absoluta de los electores. En 1975, cuando murió el dictador en su cama y al que ningún opositor pudo echar, España era la 10ª economía del mundo, en 2004 era la 8ª y ahora hemos bajado del umbral de la 20ª. Algo se está haciendo mal y los ciudadanos que no comen pero sonríen y votan deberían reflexionar. La izquierda española es la más incivilizada y radical de Europa, pero la derecha es la más inoperante e insulsa del continente. ¡A mi también me duele España!