31 de marzo de 2009

"Lobo Gris", de James Nava

(Hoy quiero recomendaros la novela de James Nava, a quien en su web “Opinando Venceremos” entrevista Miguel Pazos). Con un argumento que combina acción, aventuras, intriga y sentimientos de una forma amena y electrizante, diálogos llenos de humor y una narración absorbente, Lobo Gris refleja valores como la amistad, la lealtad, el valor, la libertad, y el amor, a través de unos personajes que ponen de manifiesto lo maravilloso y lo miserable que encierran los seres humanos, y nos transporta a un mundo casi perdido en las montañas Rocosas de Montana. Una historia mágica sobre lobos, alta política y espionaje, que se mezclan en una novela emocionante de la primera a la última página, con capítulos perfectamente conseguidos que arrancarán emociones encontradas. El autor nos conduce al mundo de los ranchos en el Oeste americano, con un misterio de fondo que va in crescendo, y la presencia inquietante de unas milicias paramilitares. Todo un homenaje al mundo del Western americano y sus valores tradicionales, así como un testimonio realista de los entresijos de los Servicios de Inteligencia y el alcance de sus operaciones clandestinas. Una historia muy visual, en la que podremos descubrir tanto las viejas leyendas indias como la vida interior de un agente de la CIA. Una novela bien escrita, con un ritmo que acelera a medida que pasan las páginas y los personajes se van asomando, con una atmósfera bien recreada, donde transcurre la acción, y con guiños evidentes a la música country. Novela muy recomendable para los aficionados al thriller político, de espionaje, las historias románticas, y las aventuras ecológicas.

30 de marzo de 2009

Intervención de CCM


Ayer el Gobierno de España decidió intervenir Caja de Castilla-La Mancha y ha decidido inyectarle 9.000 millones para salvar la caja manchega. Además de ello, los agentes sociales, entre ellos el Partido Popular (que, según una encuesta de La Razón, es el principal partido español en intención de voto con un 40%), nos transmiten confianza. Y a mi, personalmente, me tranquiliza lo que diga Cristóbal Montoro, que sabe bastante más que Pedro Solbes. También Alberto Recarte, ex asesor de Adolfo Suárez, dice que ahora es cuando más garantizados tenemos los impositores de CCM nuestros ahorros. En la oficina de Madrid en la que tengo algunos ahorrillos, esta mañana, a primera hora, algunos desconfiados y asustados impositores han acudido a que les aclararan la situación. Si realizas la pregunta, el cajero o la cajera te entregan un documento oficial del banco en el que se explica que se garantizan 210.000 euros por impositor. Hay dos cosas a colegir de todo esto: Eduardo Zaplana advirtió de que ocurriría lo que aconteció ayer hace un año, antes de las elecciones, y lo llamaron catastrofista y de ahí para arriba. El tiempo le ha dado la razón y todos lo supimos cuando Unicaja no se atrevió a la fusión. Uno de los que se reían de la situación (“No pasa nada”, “No es un tema que nos afecte a los tobarreños”) es el alcalde de mi pueblo, como bien reconocerá conmigo Delfín Córcoles, el que le advirtió de que esto pasaría. Por otro lado, aunque a los liberales no les termine de convencer estas actuaciones, a los conservadores sí; yo, al menos, me quedo tranquilo porque no van a pagar el pato los clientes de CCM. Eso sí, pido, como María Dolores de Cospedal, responsabilidades y creo que se deben sustanciar: no me vale con el cese del señor Hernández-Moltó ni con el silencio de la Junta de Castilla-La Mancha.

29 de marzo de 2009

Dos novelas argentinas

Como ya os dije, en próximas fechas me voy a Buenos Aires. Es una ciudad de la que todo el mundo que ha estado en ella habla muy bien; algo tendrá, por tanto. Hoy, a modo de relax, me he pasado por una céntrica librería de Madrid, uno de esos lugares en los que la libertad es la máxima de todo aquel que llega o se va. Me he comprado una novela que, por desgracia y por el paso del tiempo, tenía pendiente de leer: “Rayuela”, de Julio Cortázar. De tal modo que en todo ese tiempo que tarde el avión en recorrer el trayecto entre Madrid y Buenos Aires intentaré leerla y, además, a la vuelta, si aún tengo opción, concluiré con “Kamchatka”, otra magnífica y reciente obra ambientada en 1976, aquel triste y terrible año de la dictadura de Videla. En fin, un doctor en filología española y especialista en novela contemporánea no puede dejar de leer ambas obras. Y, por cierto, os las recomiendo.

Amistad y Lealtad

El mejor de los regalos que te puede hacer llegar un amigo es su lealtad; al menos yo entiendo ese como el mejor y más elevado de las actitudes humanas y como el más elegante de sus regalos. Cuando uno acierta o se equivoca necesita tener el apoyo, el consuelo o el consejo del amigo, algo que es evidente, pero que no en todo el mundo impera, por desgracia. Yo siempre he esperado eso y muchas veces lo he recibido y otras, con harta tristeza al comprobar la realidad, no. La libertad con la que nací en un país libre es con la que me muevo y bajo esa libertad acierto y me equivoco en mis juicios y en lo que hago y cómo lo hago, pero tristemente veo que eso no es el verdadero espíritu que nos mueve. La gente me llama y me dice que lo que yo pienso y emito aquí, en este blog, y en otros sitios, es lo que piensa la inmensa mayoría y que están conmigo (también son opiniones particulares y en privado que serían de otro modo en público). No lo sé. Pero hay silencios que duelen y son esos silencios de quienes para unas cosas son tus amigos y para otras no; o que son tus amigos ante los aciertos pero se distancian ante tus errores, no vaya a ser que les salpique algo de lo que tú has hecho mal pero que, salvo que sea algo mortal, siempre es corregible. ¿Os ha pasado alguna vez? También así se conoce a la gente, aunque soy de la opinión de que todo el mundo merece una segunda oportunidad. Aunque alguna gente me vea con malos ojos o piense que soy justo lo que no soy, les guardo lealtad, porque yo sí les concedo el beneficio de la duda y les escucho, algo que me gustaría que hicieran conmigo.

27 de marzo de 2009

Me voy a Buenos Aires

Esta semana medité conmigo mismo y, en consecuencia, actué. Por tanto, del 11 al 17 de abril iré a Buenos Aires. Es un viaje que tenía pendiente y que, o se planea de improviso y se decide el viajero, o uno nunca sale del eje Madrid-Albacete-Tobarra ida y vuelta. Y mis lugares siempre van a estar ahí, como lo han estado desde que nací. Al llegar a Buenos Aires me espera un recital poético organizado por mi amiga Karina Sacerdote, al que ya he confirmado que iré, y estaré muy contento de escuchar las voces y los versos de la magnífica intelectualidad porteña de nuestros días. También me he citado con Juani Roggero, Marcela Collins y, si puede, con Romina Freschi. Tres de las poetas de las que hablo en mis trabajos de la Generación del 2000 y que despuntan intelectualmente en el panorama poético actual. Ayer fue un día duro para mi, congregado en torno a un par de admoniciones políticas y laborales, que me han lanzado, con más razón, a tomarme en abril unos días de descanso lejos y de reflexión. “Renovarse o morir”. Además, que viajar le abre a uno la mente, lo convierte en cosmopolita y le permite relativizar todo lo que le rodea: nada hay más importante que nada y ningún sitio es imprescindible frente a otro. Decía mi amiga Raquel (y creo que Isabel Martínez también) que viajar te convierte en mejor persona y te agudiza el espíritu, te vuelve tolerante y, qué narices, te permite ver cosas que quizá más tarde no tengas opción de ver. Por tanto, allá que me voy, inicialmente yo sólo, aunque hay un par de personas que han anunciado que se apuntan a la decisión. ¡Genial!

26 de marzo de 2009

Premio Symbelmine


He recibido la magnífica noticia desde el Blog Epicentro Hispánico de haber sido premiado con el Premio Symbelmine por razones de excelencia de mi espacio. De tal modo que este Premio viene a ser “una forma de crear lazos de amistad y, a su vez, para reconocer el esfuerzo y trabajo en la actividad bloggera de otros espacios. Además nos permite recomendarlos. Siempre habrá en alguno de ellos un tema que nos mueva el interés”, en palabras de Martha Colmenares. También, del mismo modo, he de premiar otros espacios que beben ceñirse a estas sugerencias:

1. Elegir blogs o sitios de Internet que por su calidad, su afinidad o cualquier razón hayan conseguido establecer un vínculo que desees reforzar y premiar con un “no-me-olvides” y enlazarlos en el post escrito.

2. Escribir un post mostrando el premio, citar el nombre del blog o web que te lo regala y notificar a tus elegidos con un comentario. Si es posible el origen del premio.

3. Exhibir el Premio en tu blog

Por tanto, quiero premiar a:

“Tobarra y Libertad”, de Delfín Córcoles.
“Theo”, de Theo.
“Labios como espadas”, de J.
“Carreteras secundarias”, de Pilar Seller.
“A ciencia incierta”, de Isabel Martínez.

25 de marzo de 2009

Poema a España

Hace unos meses; cuando arreciaba la intensidad el estudio y se desmoronaba, en mi opinión, los valores de la sociedad civil, escribí en verso libre este poema que dedico especialmente a Isabel Martínez y a Fátima Fernández Méndez.


MI OTRA MUJER

Envidiosa y altanera. Marrullera.
Malcriada y desaparecida.
Traidora y pendenciera. Gente por fuera
y mezquina por dentro. Mentirosa.
Esa es España...
la gloriosa tierra de Isabel y Fernando
y del Cid y de Alfonso el Sabio;
de Maura, de Velarde y de Espronceda;
la que dejó morir a Cervantes en el olvido
y la de Lope y la de Velázquez...
La que va de Finisterre hasta Murcia
pasando por un silencio llamativo.
Y en la que a pesar de todo, vivo.

(2008)

24 de marzo de 2009

Mariano José de Larra, CC Aniversario

Hoy se cumplen 200 años del nacimiento de Mariano José de Larra. Él puede considerarse el padre del columnismo periodístico en España; un intelectual íntegro que supo calibrar la realidad social española y defender con su carácter, pésimo a veces, la esencia de lo que debía ser el liberalismo en España. Murió bajo un cóctel de ansiedad política y desengaño amoroso, pero no por ello hay que culpar a Dolores Armijo de que en plena juventud (28 años) perdiéramos al más romántico de los románticos españoles. Quizá lo más triste fue que la pequeña Adela de Larra, su hija y más tarde amante de don Amadeo I de Saboya, contemplara el cadáver del escritor bajo la mesa. Los artículos de Mariano José de Larra nos describen la España del siglo XXI en pleno reinado de Fernando VII. Un país bajo la corrupción y el amiguismo, entregado al poder omnímodo del Rey y sin apenas capacidad de empuje para conquistar el progreso y el porvenir. Él mismo fue diputado por Ávila y vio lo que era aquello: la clase política versus sociedad. ¿Hemos cambiado en algo? Su famoso y archiestudiado artículo “Vuelva Usted mañana” sigue siendo el más extraordinario testimonio sobre la burocracia en nuestro país y sí, aún hay listas de espera, colas interminables, etc. ¿Habría sobrevivido Larra en nuestros días? No lo sé; hoy, tan sólo el diario El Mundo lo recuerda con un especial y con una maravillosa frase: “Es más fácil negar las cosas que enterarse de ellas”.

23 de marzo de 2009

(Van) contra los viejos (ancianos)...

España es, muchos días, una asquerosa cueva de sinvergüenzas. Ayer me enteré de lo que le anda ocurriendo a una tía abuela mía con la persona que la cuida. Pero ese no es el caso menor, es que el delito contra los niños y contra los ancianos, los más indefensos de la sociedad, crece al ritmo que crecen los delitos contra la libertad sexual o contra la inviolabilidad del domicilio o de la correspondencia. Y en este puñetero país como somos tan demócratas, pues no sabemos cómo hacer cumplir la ley: porque se puede ser duro e inflexible y demócrata. Entre las ocurrencias del señor presidente y el fuera de juego del señor líder de la oposición así nos brilla el pelo. En caso es que mi tía trabajó toda su vida e hizo un dinerillo. Al quedar imposibilitada para valerse por sí misma se apenó de una muchacha que trabajaba en el campo y la invitó a trabajar con ella con algo más de sueldo. Burlas, robo de dinero en metálico, prácticamente la ha sometido a una alimentación deficiente, la desatiende varias horas al día, se toma libres semanas enteras sin preaviso, etc. Esta tía mía no tiene hijos y, además, tiene miedo de verse sola, por todo lo cual no ha dicho nada hasta... el sábado. Fue a verla mi madre y, por ‘h’ o por ‘b’ (que mi madre de tonta no tiene un pelo), se lo contó. Por supuesto, Cáritas no ha intervenido porque mi tía puede pagarse a la muchacha y entonces se abstiene (algo que me van a explicar cuando les dirija una carta vía Obispo de Albacete) y los Asuntos Sociales del Ayuntamiento de Hellín (Albacete) tampoco. Claro está, la muchacha vive en España de forma irregular y el Ayuntamiento de Hellín sólo se moja para que obtenga los papeles, independientemente de su comportamiento contrario a cualquier punto a la Declaración de Derechos Humanos. A mi tía ni le prestan atención, algo que espero que no siga así porque yo suelo ser torpe, pero como se le presente al alcalde de la ciudad mi madre le puede doler la cabeza, como le pasó al señor Navarro, uno que hubo en Tobarra y al que mi madre le leyó la cartilla bien leída por un tema similar. Digo yo que como el PSOE quiere los votos de la inmigración para las municipales de 2011, de ahí que ante esa nefasta situación pasen de mi tía-abuela y se dediquen a mimar a la muchacha, que, por cierto, así está ella de subidita de tono. Mi madre ha dicho que soluciona el tema antes de Semana Santa, así que pobre de la chica esta, del señor alcalde de Hellín y de los de Cáritas; no me gustaría estar en sus zapatos cuando mi madre les lea la cartilla. ¡Qué mierda de país tenemos! Ahora entiendo a Unamuno, a Azorín, a Maura, a Baroja y a tantos.

21 de marzo de 2009

La administración de la Cultura

Los políticos, en líneas generales, obvian la cultura y la manipulan si pueden con ávido interés. La política cultural no interesa a los partidos políticos españoles; de hecho, normalmente suelen poner al frente del Ministerio de Cultura a cualquier meritorio al que hay que dar salida después de las elecciones. La implicación programática con la cultura es nula y, habitualmente, se suele premiar a los allegados, de tal modo que se procura una cohorte de tira levitas que aplaudan antes que generar una verdadera intelectualidad. Si echamos la vista atrás, las generaciones del noventa y ocho, o la del veintisiete, o la del treinta y seis, por ejemplo, fructificaron gracias a que su actividad y creatividad no estuvo impulsada ni manipulada por ningún poder. Tenemos, de igual modo, la constante obsesión de asumir que “la cultura es de izquierdas”; una aserción interesada de algunos políticos y de algunos intelectuales que pretenden vivir de la ‘ayuda pública’. La cultura, nos guste o no nos guste, es propia del pueblo que la lleva a cabo, de la tradición que generan generaciones que se han implicado en las formas de vida y de arte de su sociedad y, llegar al extremo de imponerla como propia de una ideología, es un verdadero atentando contra el más elemental de los sentidos de pertenencia a una nación. No se puede calificar, por ejemplo, a Cervantes o a Lope de Vega o a Velázquez o a Azorín, de gente de izquierdas. Durante la política guerra civil de 1936 ambos bandos tuvieron sus intelectuales, manifiestos en las publicaciones y en la propaganda, ya que si los republicanos contaron con Luis Cernuda, Rafael Alberti o Pablo Picasso, los nacionales se procuraron para su causa a Pío Baroja, Josep Pla o Salvador Dalí. Lo importante en la Cultura es la transmisión como ente perteneciente a una nación, no como objeto paramétrico de manipulación dialéctica. Ya sabemos cuál es la idea al respecto de socialistas y comunistas españoles, pero los populares viven del complejo y la doblez. En 2001 gané las elecciones a la Junta de Facultad de Filosofía y Letras, por vez primera desde 1973, y contra el comunista y fuerte (en presencia social) Sindicato de Estudiantes. Cuando llegó a oídos de los linces de mano larga de la calle Génova pasaron de mí sin prestar ayuda ni apoyo, me retiré y en 2003 volvieron a su omnipresencia los del Sindicato, en donde siguen por los siglos de los siglos. O sea, que al PP le da miedo la Universidad, por ello solo Gallardón ha pisado una como mitinero en los últimos diez años. Pero en esto de la Cultura y la Universidad vivo sin miedo ni esperanza, porque aunque la poeta Ana Merino me dijo un día que me fuera a Estados Unidos (fue en 2007) y me hiciera lo suficientemente intelectual como para al regresar convertirme en un nuevo Luis Alberto de Cuenca, no sabe la pobre lo poquísimo que le interesa la Cultura al PP. Siempre habrá un hueco para alguno que sea amigo de la jefa, o del jefe (no es mi caso), aunque se lleven comisiones millonarias por organizar actos. Me llevo bien con los intelectuales del PP, y los del PSOE, y mejor con los de UPD, pero estos últimos son irremisibles, te aceptan siendo conservador porque eres endogámicamente de los suyos y siempre es bueno tener cerca uno ‘de los otros’. Qué pena de país en el que lo que menos cuenta es la Educación, la Cultura y la Universidad. ¡Qué pena!

20 de marzo de 2009

Ella tendría que decirlo

El sensato mundo de ella, quien camina fértil por la ladera del campo de los almendros. Posiblemente alada, fijándose impertérrita en aquello que un día le sucedió con él, pidiéndole más de lo que el tiempo absorto pudiera decirles a ambos. O, insignificantemente, su nombre proviene de la antigüedad más inmediata aunque su cuerpo aún es deseable o, meridianamente, deseable del todo por la razón de su juventud. Las voces dicen que nunca se llegará a nada o eso creen eso dicen eso murmuran eso rabian eso impertinencian. Ellas rabian. La ve, deseable, sus labios son tónicos las ideas fluyen y dicen y ella se sabe en el contexto y se interesa querida y su mirada es fértil como su cuerpo descansa sobre la realidad del deseo porque es ella; alguien que se acercó a él sin que se lo pidiera y regó aquella noche con la sonrisa del alcohol y el sueño de que otro hombre, él, la quisiera como nadie antes la había deseado. Por la calle la gente sabe y dice y mira y calla. ¡Por fin callan! La respetan pese a su pasado, a su insulsa vida que ahora cobra la importancia que tiene su cuerpo desnudo aquella noche, con los nervios a flor de piel y la hermosa desnudez de su belleza. Y fue al río aún teniendo un marido que tiene término civil. Ella lo quiere y se lo dice con la mirada cada instante que pasan juntos y ella se sabe deseada y no teme lo prohibido porque vive al día la intensa fórmula del carpe diem. Cuando mira lo hace con el interés adolescente de hace quince años: y vive y ríe y mira y sueña y ama y grita y zozobra ante la inmensidad. Se siente querida ansiada y ella; es ella.

18 de marzo de 2009

El código moral en un mundo inmoral

“¿Es moral mantener tu código moral en un mundo inmoral?”. Esa pregunta flotaba en las paredes de las calles del guetto de Varsovia durante la dominación nazi de los años cuarenta. Los valientes judíos que defendieron a sangre y fuego el barrio mantuvieron su código moral en el inmoral mundo de la ‘solución final’. Las sociedades occidentales de hoy están abocadas al fracaso moral; se han perdido la ética y los valores emanados de ella. Un diputado del Congreso español ha elevado un suplicatorio a la cámara para que, al margen de los cuatro mil euros que percibe por su representación pública, pueda ejercer el derecho en un despacho propio en su faceta privada. Eso es inmoral. Se buscan émulos de Barack Obama en España; intentos de ‘parecerse a’ y no de ‘ser como’. También hemos tenido modelos anteriores en España, olvidados por la necesidad del cambio (a peor) que ha imperado en la clase política. Adolfo Suárez, por ejemplo, cuando decía aquello de que “hay que elevar a categoría de políticamente normal lo que a nivel de calle es, sencillamente, normal”. Lo que ocurre es que Suárez no hizo fortuna con la política, cuando ahora es un medio de vida ideal para tanta mediocridad como se ve en los escaños del Congreso y del Senado. Nuestros próceres viven de espaldas a la sociedad y a las necesidades de la nación y así nos brilla el pelo. Parece ser que a día de hoy todo el mundo tiene un límite ético que sobrepasa a la mínima y, por tanto, lo moral ya no existe, sino que lo que se lleva es lo ‘inmoral’, porque está de moda. Sin embargo, esto no es algo del mundo político, sino que también está a la orden del día en lo privado, cuando descubres que mucha gente que te rodea ha cedido en sus intenciones éticas porque “aspira a” (sin nada que lo justifique) y eso se ve también en la empresa privada, no únicamente, como decía, en la ‘empresa política’, que también. Los hombres y mujeres que defendieron con orgullo y valentía el guetto lo hicieron porque tenían unos principios y una moral que les impedía cerrar los ojos o dejarse morir porque, seamos conscientes, ya no es tiempo, tampoco de héroes. Ellos lo fueron sin pretenderlo, por ser morales. Encontrar a gente con principios y con honestidad es aún factible, pero qué duro es ver cómo en la sociedad española las cosas se hacen quedamente, por la espalda, con traición, con desvergüenza, con la inmoralidad del desnudarse éticamente por un puesto, por un trabajo, por dinero, por… y si tú, como fue mi caso cuando administré 12.000 euros del Ministerio de Educación en 1999, devuelves el sobrante que no te han requerido, te sueltan: “tú eres tonto”. Pero mantengo mi código moral en un mundo inmoral. Al menos, por y con dinero, no me pillan. Pero… ¿vivimos en un mundo moral o inmoral?

17 de marzo de 2009

Hablar es gratis

Otro de los defectos que tiene España, qué le vamos a hacer, es que los habitantes de la denominada piel de toro tenemos la boca muy larga. Eso de que no se entere tu mano derecha de lo que hace la izquierda es una soberbia tontería, porque siempre habrá alguno que diga que “una mano lava la otra y las dos la cara”. Ayer me enteré: le cuento a una amiga algo sobre otra y va y se lo suelta; pero lo bueno del caso es que la informada se identifica conmigo. ¡Y tan ancha! Y a mí, la noticia de que R. se entera de algo que he dicho yo, me viene por una tercera persona, que es la cuarta del teatro este. ¡Menos mal que lo que dije era bueno! Que le pregunten sino a las víctimas de la Inquisición… ¡Juas! El reo ni conocía a su acusador ni muchas veces los motivos por los que era ajusticiado. Y al paredón; sí, señor. ¡Vivan los Austrias y olé! Es como aquella vez que el inmortal Quevedo (un tío jocoso donde los haya y con una chispa que ríete tú de los cómicos de hoy) escribió un poemilla contra el Conde-Duque dejándolo bajo la servilleta del Rey; se equivocó el tío, que era tuerto, y la dejó bajo la de Olivares y… desterrado a La Torre de Juan Abad. ¡Con un par! Durante la guerra civil se ventilaron inquinas que dio gusto, por aquello que me debes o te debo o me debiste o incluso el caso de Alcalá de Henares: resulta que un tío se casa con una mujer con parné, se enamora de una miliciana y como ni por esas le vale, va y acusa a la mujer de “fascista”, y al paredón. Se va con la otra y sufraga el amor con la fortuna de la fenecida. ¡This is Spain and Spain is different! Te metes en un bar, supongamos que de cualquier pueblo de esta Península Barataria, y todo el mundo tiene soluciones y parches para todo: economía, ciencia, política, fútbol e incluso mujeres. Y a la hora de arrimar el hombro silbidito y mirada furtiva. “Si es que esto viene de antes”. Y las radios y las televisiones más: tertulianos que saben de todo y que recomiendan de todo y con lo listos que son pues no sé qué hace el gobierno sin llamarlos, o el PP o UPD o la Unión Europea, que me da igual. A Maura le dio por hablar y lo cesó Alfonso XIII con el famoso “gracias por presentar su dimisión, don Antonio”. A la espalda se dice todo pero a la cara: “¿¡Yoooooo, Yoooooo!? ¡Noooooo!” Chinpún. ¡País!

16 de marzo de 2009

"Esto viene de antes..."


Mira tú por dónde. España es un país envidioso y traicionero… y moroso; y lo digo porque soy español y no renuncio a serlo, sino todo lo contrario, pero es que esto es así. En tiempos de nuestros Austrias esto era el caos; sí, mucha grandeza y todo lo que tú quieras, pero tener de cliente al Rey era estar abocado al impago. Los Fugger sabrán cuánto oro y plata de América les llegó por los intereses de los préstamos. Mucho honor ser proveedor del Rey y luego si se descuidaban caían los buitres del la burocracia “por la gracia del Rey” y te llevaban a la trena. ¡Con un par! ¡Que se lo digan al recaudador Miguel de Cervantes y Saavedra! Ya lo decía yo cuando era profesor de Historia de Madrid: “Estas piedras del Palacio Real aún se deben y no las iba a pagar Isabel II durante la ampliación que hizo, porque estaba tiesa y tuvo que vender las tierras que han dado origen al barrio de Salamanca para pagar sus lujos”. O que le digan al general Spínola, que murió “pobre y sin honor” encima. Hay que joderse. Por eso en nuestros días todo el mundo se asusta: el Ayuntamiento tal, no paga; la comunidad cual, tampoco paga; fulanito se lleva tanto y menganito, después de pasar una temporada a la sombra, sale, lo cuenta y no devuelve la pasta. Igualito, igualito que entonces. El Conde Duque de Olivares intentó meter mano y poner orden en la Hacienda y en la Unidad Nacional: leyenda negra al canto y desterrado a Loeches. Su sucesor en el cargo años más tarde, don Juan José de Austria, hermano de Calitos II “el hechizado”: primer ministro, pone orden, y… ¡va y se muere en menos de años y medio! Es que eso es mala suerte, ¿o no? A Felipe V, que era un Borbón pijo criado en Versalles, pero el Versalles bueno de Luis XIV (su abuelo), vino y no le gustó el Alcázar de los Austrias y le dio por encargar ¡3 palacios, nada menos! (Madrid, Aranjuez y La Granja), que son los que se deben; y digo yo que los sucesores de los canteros de piedra de Colmenar deberían presentarse ante Patrimonio y poner el facturón encima de la mesa. Contaba ayer Arturo Pérez Reverte, refiriéndose a la dichosa España, que un naviero que trabajaba para el rey Felipe IV ni cobró ni le metieron al hijo (era una promesa… “real”) en la milicia y le dieron unos botes que se hundían para compensar lo que adelantó. Lo que no sé es por qué nos sorprendemos de la que está cayendo si esto viene de antes (como dice el señor alcalde de mi señor pueblo cuando tiene que explicar por qué no paga a los proveedores pero se cobra, puntualmente, su sueldazo). Y, a pesar de esto, los Austrias me caen bien, sobre todo el putañero de Felipe IV, que con la misma urgencia que pecaba necesitaba confesor. ¡País!

14 de marzo de 2009

Leer, pero sobre todo, saber leer

Es muy importante saber leer, no únicamente leer. Cuando iba a la Facultad solía leer alrededor de 125 libros al año y unos 50 artículos científicos de Literatura e Historia. Después, el ritmo ha ido bajando, lógica y razonablemente: aquello no era normal, era demasiada hiperactividad. Por aquellas calendas podía meterme en las meninges un libro en una tarde: ejemplo, “¿Quién mató a Palomino Molero?”, novela de Mario Vargas Llosa que me capucé entre pecho y espalda una tarde de un aburrido sábado en que no hice planes. Era muy metódico: leía algo y al concluirlo continuaba con otra lectura distinta. Ese magnífico poso me ha permitido tener en mente, sobre todo en tiempos de oposiciones, el resumen de muchas novelas importantes de la Historia de la Literatura Española. Reconozco que mi amigo Antonio, o Miguel García-Posada, o Luis Alberto de Cuenca, entre otros, tienen lecturas más sólidas y profundas que yo. Hoy suelo hacer lectura simultáneas: mezclo Historia con Literatura y Crítica Literaria. Por ejemplo, ahora estoy leyendo “El enfermo de El Pardo”, del doctor Palma Gámiz, sobre la muerte de Francisco Franco; “Contra natura”, de Álvaro Pombo; y “Rusia y sus imperios”, de Jean Meyer. Los sábados compruebo lo que escriben los colegas de “ABCD” (allí descubrí a Izaskun Gracia, por ejemplo) y a fin de mes leo lo que más me interesa (Historia Contemporánea) de la revista “La Aventura de la Historia”. Pero soy ‘caótico Paco’. La lectura literaria, e incluso la lectura crítica literaria, se debe hacer por placer; hay que tomarse su tiempo y saborear la literatura que nos viene al caso. Hace unas semanas tuve un problema en la web de mi amiga la poeta Lauren Mendinueta: puse en práctica esa aberración intelectual que se denomina científicamente ‘lectura rápida’. Capté la esencia del artículo pero me pasó desapercibida una frase que me recriminó con malos modos otro lector que tuvo que ser censurado porque Ella entendió que no fue justo conmigo. La lectura rápida en un niño es condenarlo a que evapore de su entendimiento la esencia del discurso, como lo es de igual modo para el adulto. Si uno se lee cinco libros al año y los saborea y los asimila habrá hecho un excelente trabajo intelectual. Leer es tan necesario como comer o como respirar; culturizarse y contrastar puntos de vista diferentes es lo más hermoso que nos puede pasar y es el trabajo mejor invertido de nuestra vida. Hay que ser constantes y consecuentes en ello. Y por eso hay que palpar bien la esencia de un artículo o de una novela para poder responder ante la emoción (en pro o en contra) que despierta en el lector. Es necesario, tanto como leer, “saber leer”, “saber cómo leer”, en definitiva, captar la esencia y la estética y eso es consustancial a todo lector.

13 de marzo de 2009

Qué mal le sienta el paso del tiempo

El caso es que esta mañana luminosa y cristalina; impecable primavera madrileña, esa mujer de tiempos del instituto iba por la calle, horriblemente pintada de rojo fosforito y con unas negras vestimentas que no le quedaban bien. Desconozco su tribu urbana, pero es muy diferente a las otras que pueblan el entorno. No he querido saludar, yo había quedado a desayunar con otra persona, pero es cierto que el paso del tiempo no le ha sentado bien, al menos físicamente.

12 de marzo de 2009

Sobre la inmortal Rita Macau, una muchacha que nunca ha muerto

Rita murió en accidente de tráfico un día de diciembre de 1970. Era, por lo que me ha contado mi amiga Carmen Gallardo, profesora de filología clásica en la Universidad Autónoma de Madrid, una mujer de piel muy blanca. Su estela aparece en bastantes poemas que he estudiado en un artículo que acabo de enviar a la revista universitaria “Anale...”, de Rumania. Ella es una de esas personas a las que no conoces pero que te llaman la atención. Antes de todo ello me preguntaba: ¿quién fue esta muchacha en la vida del poeta que hasta nuestros días le ha dedicado tantos versos? ¿Por qué su ausencia despierta tanto interés en un filólogo del siglo XXI? Rita Macau Fábregas nació hacia 1950 o 1951, algo inexacto porque no he querido preguntar sobre la edad de una persona que será eternamente joven. Estudió en el Colegio Loreto, en pleno corazón del barrio de Salamanca, y en una actividad teatral conoció a un muchacho que, con el tiempo, ser haría imprescindible en las letras españolas finiseculares: Luis Alberto de Cuenca. Fueron novios tres años, hasta que ella tuvo que marcharse a Cataluña, a Rosas (Gerona), lugar del que provenía la familia. Un día de 1970, como he señalado, su coche se estrelló y falleció. Su nombre, no obstante, permanece en la mente de todos aquellos que leen los poemas que le ha dedicado su novio. Me parecía importante que la historia de Rita y, por añadidura, lo que lleva de estudio y exégesis aquello que en la poesía se le refiere, no pasara al olvido, que la gente lo sepa, que otros estudiosos tengan como referencia que una mujer que murió hace casi cuarenta años está viva, al menos poéticamente, que es una musa, que es uno de esos seres humanos que nunca se olvida. Como me demostraron Carmen y Luis Alberto aquel día de enero de 2009 que comimos juntos y dedicamos parte de la sobremesa a ella: a la joven con la que habían compartido un momento de su vida y sobre la que yo iba a trabajar. ¿No os ocurre que, aunque pase el tiempo, hay personas a las que no podéis olvidar? Cosa de la memoria.

11 de marzo de 2009

La vida de las viejas estaciones del tren

Cansancio. La tarea más gratificante y, al tiempo, cansina es viajar. Viajar siempre abre horizontes y, como dice una prima mía, te abre también la mente. Ayer, mientras iba en el tren me fijé en todas esas estaciones de ferrocarril abandonadas a su suerte; centros de comunicación que un día tuvieron vida, que un momento de nuestra historia eran un centro vital de ciudades y pueblos, con cantina incluida; lugares en donde la gente hacía vida social, sitios a los que acudían los enamorados a esperar a quien venía, el lugar del que partían los soldados a la guerra o el medio en que llegaban los inventos a los lugares: la radio, la televisión, la tricotosa, etc. Aquello ha muerto dejando paso a la comodísima alta velocidad que te permite contemplar el paisaje en perspectiva y ver las estaciones con la sensación del estallido de un flash. Hoy, a mi vuelta a Madrid, me ha venido a la mente la cantante Soraya, quien me parece (por cierto) una chica atractiva. No sé si España vencerá en Eurovisión, pero ella es una muy buena cantante, por cierto. Es de Extremadura, cuyo paisaje es muy similar al que describo: allí también han muerto las estaciones. Lo malo de España es que no hay una proyectada red de cercanías, salvo en Madrid, Barcelona y País Vasco, por lo que la vida de esos espacios sería de nuevo una odisea si se reabrieran para permitir a los pasajeros del medio rural ir a la capital en poco tiempo en tren. Quizás sea una entelequia, una utopía, pero es lo que se me ocurre. Tomar un café en el velador de la Estación de un pueblo pirenaico mientras ves pasar, entrar y salir a la gente, que va y viene; estudiantes y pijas que compran y ancianos que cuentan cómo ellos fueron al ‘servicio militar’ en un tren de madera, con asientos rígidos e inmutables y un factor que pasaba de vez en cuando para echar un pestilente desinfectante que quitaba el hedor de unos cuerpos que se lavaban cada semana (con las siempre consabidas excepciones). Estamos perdiendo una forma de vida y no deberíamos. El tren…

9 de marzo de 2009

Día Internacional de la mujer; mujeres en la literatura o cómo las letras de hoy son de las mujeres

Ayer fue el día internacional de la mujer. Punto. Un día establecido para reconocer que sobre le suelo que pisamos hay seres humanos, gente con las cualidades y las capacidades necesarias de luchar contra los desafíos y de proporcionar una continuidad del mundo que nos hace ser continuadores de aquello que emprendieron nuestros ancestros. Además de ello, a mi me gustan las mujeres y yo creo que el mundo es de las mujeres; no en vano ‘Tierra’ es una palabra femenina. La Literatura también ha dado nombres femeninos a los que atenerse. En pleno siglo XIX Emilia Pardo Bazán (“Los pazos de Ulloa”, “Madre naturaleza”) consagró el naturalismo narrativo para las letras españolas y, andado el tiempo, hacia 1916, se creó una cátedra de literaturas románicas (y me refiero a Rumanía) para ella, con la oposición del claustro, que lo veía mal porque era mujer. El señor ministro de Instrucción Pública se tuvo que imponer a tal empeño. Las malas lenguas, que se autoproclaman bien informadas (y eso les da legitimidad y si aportan pruebas más) dicen que María Lejárraga, esposa de Gregorio Martínez Sierra, autor teatral, era la que verdaderamente escribía sus obras, como parecen ser de Zenobia Camprubía algunas composiciones (y correcciones) de la poesía de Juan Ramón Jiménez. ¿Quién lo sabe? La prosa de María Teresa León es muy superior a la de Rafael Alberti, pero eso es cuestión personal mía que seguro será contestada por los muchos y muy inteligentes fans del poeta de la Generación de 1927. Sobre Mercedes Formica di una conferencia en mayo de 2008; una falangista antifranquista con una prosa digna y una temática insuperable: el feminismo en una época en la que España no estaba preparada para ello. Luego, el siglo XX, está plagado de grandes nombres: Ana María Matute, Carmen Martín Gaite, Concha Alós, Mercé Rodorera, Carmen Conde (la primera mujer académica de la lengua, en 1978) y así otras tantas, que ocupan desigual espacio en el estudio de la nueva literatura. En nuestros días la narrativa (con Irene Rodríguez Aseijas) y, sobre todo, la poesía, son cosa de mujeres, algo que no dejaré que se me discuta con las visceras, sino con el libro en la mano. Yo soy un hombre de filias, mujer-filia, poetisa-filia, y de ahí salen mis predilecciones por Ana Merino (que vive en mi Hanover, New Hampshire, del alma), Gracia Iglesias, Yolanda Castaño, Izaskun Gracia, Lauren Mendinueta; la portentosa Karina Sacderdote, mis amigas del alma Úrsula Starke y Andrea Cabel, etc., etc., etc. También la literatura es una palabra femenina.

8 de marzo de 2009

Madrid en domingo, un día soleado en el que no creo que nadie lea esta entrada

¡Buenos días! Hoy es domingo; un día soleado y nítido en el que las previsiones de los metereólogos han fallado estrepitosamente. Salgo a la calle con la intención de comprar la prensa y tomar un café, buscando la compañía de la conversación de Amelia y de su novio, los camareros; gente que me conoce desde hace un par de años. La ciudad está semidesierta y un grupo de niñas le venden a mi madre unos dulces hechos por ellas, para financiar el viaje de fin de curso del colegio de monjas al que van (le sacan 10 euros, pero nos queda la certeza de que saben cocinar). Esas cosas me gustan, es decir, colaborar con los adolescentes que se lo van a pasar genial viajando con los mismos profes que detestan un día normal. Apenas hay coches y, en el fondo, eso me gusta, porque puedo cruzar por donde quiera, que es un modo de hacer lo que a uno le da la gana un día a la semana. Anoche, durante el partido, éramos unas doscientas mil personas, la población flotante de Albacete capital o de Getafe, en donde vive Melisa y donde vivirá también Julia cuando nazca, si no lo ha hecho ya. Doscientas mil almas en un instante, saliendo en tromba, vociferando, algo distante y distinto de cómo es la misma ciudad esta mañana de domingo soleada y templada, que ha roto los vaticinios de las previsiones meterológicas. Cada minuto, más o menos, nace, muere, enferma, sana, grita, llora, ríe, duerme, despierta, toma un café, come, se entristece o retoza en la cama una persona entre estos cuatro millones de seres humanos autómatas que son susceptibles de ser todo, hasta corruptibles. Pienso en si todo el mundo será o no será corruptible, porque aunque la gente no me crea conozco a varias personas absolutamente honestas, pero eso se desvía de la ciudad que uno vive un domingo, el día en que cada uno pierde un día sin haber hecho realmente lo que debía, el día que dejamos para terminar lo imponderable y que perdemos entre levantarnos tarde y vaguear, o al menos eso hago yo porque me gusta. Hoy, cosa rara para mi percepción sensorial, no ha visto ninguna muchacha en la calle y eso me hace pensar que, después de la juerga de anoche, aún estarán en la cama dormitando los recuerdos de las luces de neón y con el regusto del ron con coca-cola que les habrán puesto en cualquier sitio de copas, un sitio de copas menos tenue, intenso y hermoso que la ciudad matinal que despierta. Lo bueno del mundo es el contraste y yo, aún, creo en la gente y soy consciente de que podemos hacer frente a los desafíos de futuro con trabajo y con método, con verosimilitud y verdad, con ganas y con un nuevo horizonte en proyecto. Sí, buenos días, que hoy es domingo.

7 de marzo de 2009

Madrid, por la mañana, una ciudad vívida e intensa y disfrutable

Lo bueno que tiene madrugar en una gran ciudad es poderla contemplar desértica. Madrid es un lugar de cuatro millones de autómatas que duermen durante el fin de semana y dejan vacías las terrazas y los restaurantes; por inercia invitan al turista a adueñarse del entorno y vivirlo, como si fuera una cesión en usufructo que dura un fin de semana. Esta mañana volvía a estar Leydi en el mostrador del VIPS de Ortega y Gasset, que es la calle de las grandes firmas, de los modistos y de la moda romana y parisina. Una cosa es tomar café y otra distinta sentarse en una terraza, decía un personaje de una película; es como si don Ramón Menéndez Pidal, de camino a la Academia, se viera invadido por una jauría de chinos en manada. Yo me he sentado diagonalmente inquieto al sol que entraba de canto en el Starbucks, lo que impedía que viera a las muchachas que desayunan antes de ir a hacer horas extras al edificio Beatriz, con cara de mala leche y ojos de resaca, que es lo que ha debido tocar la noche anterior al sábado. Digo yo. Pasear matinalmente es una gozada. Todo empezó cuando a mediados del siglo XIX el marqués, amigo íntimo de Isabel II, vendió las propiedades de la reina y planificó un barrio en cuadrícula, ventilado, señorial y elegante, muy similar a lo que había visto en París. Y se llevó un dineral por las plusvalías que invirtió en el tren a Cartagena, pasando por Tobarra, dicho sea de paso, lo que lo arruinó porque los ingleses no le compraron las acciones. El buenazo de don Agustín se lo tomó en serio a partir de 1989 y planeó las amplias aceras, el arbolado, los bolardos, los boulevares y sus terrazas, el ajardinamiento de las plazas; es decir, que se planteó que pasear tenía que ser tener tiempo y ojazos para vivir el paisaje, ese paisaje que yo me he llevado esta mañana de sol por Príncipe de Vergara abajo, cuando la chica de los piercing en la oreja cruzaba en rojo frente al colegio de El Pilar y se la ha jugado cuando el taxista no tenía espera. Por todo esto he dicho siempre que lo mejor es quedar para desayunar, porque los ojos del interlocutor son diáfanos, sinceros y la ciudad joven, ilusionante, vívida e intensa.

6 de marzo de 2009

¿Y si pierdo la memoria y no me acuerdo de estas cosas ni de estas gentes?

Aunque seamos jóvenes podemos ir, poco a poco, perdiendo algo de memoria. Yo por lo menos. Por ello, he decidido escribir unas notas que pienso legar a mi amiga la poeta Gracia Iglesias para que las custodie. No son unas memorias; una persona de 31 años aún no tiene una experiencia de vida tal que le permita escribir unas memorias, pero sí unas notas que le hagan recordar cosas. También pienso dejarle en unos años todos los libros que tengo dedicados por sus autores, que algo valdrán. El poeta José Hierro pasó por la Universidad Autónoma de Madrid en 1998 con el propósito de recitar algunos de sus versos, lo cual hizo, pero previamente tuvo un vahído que nos hizo llevarlo al Decanato. Cuando la profesora Carmen Valcárcel le ofreció agua él, serio, firme y solemne dijo: “Mejor una ginebra sola”. En el Instituto encontré una carta de amor (en la biblioteca, en un libro, un día que estaba castigado a limpiar los estantes) que alguien había escrito en los años cincuenta al poeta Gerardo Diego; la vi, la leí y se la dejé (¡tonto de mí!) a la bibliotecaria que, muy cuca, se la quedó y nunca más se supo. Miguel García-Posada lo cuenta en sus memorias, pero omite que la encontré yo y reconoce no tener copia. Si eso me llega a pasar hoy podéis tener la certeza de que ya habría pergeñado un artículo sobre el hallazgo. Otro día presentaba yo un recital de mi amiga Ana Merino y de la laureada poeta Pureza Canelo en la Autónoma de Madrid. Cuando estaba glosando la vida de Ana me sonó el móvil (¡Qué vergüenza!); no me di cuenta y corté la llamada en lugar de apagarlo: a los dos minutos volvió a sonar y el público comenzó una sonora carcajada que terminó en aplauso. Ella me dedicó tiempo después un libro dibujando un teléfono celular. Hay otra anécdota parecida con Luis García Montero en la Residencia de Estudiantes, que no voy a contar hoy. Otro día fui a una conferencia de Mario Vargas Llosa y del gentío no pude acercarme a él. Salí del sitio (una carpa en el parque de El Retiro) cabreado e iracundo, hasta que al cruzar un semáforo en la calle de Alcalá, una media hora después, me lo encuentro, a Vargas Llosa en persona. Me acerco, me presento, me reconoce, me firma el libro que llevaba y me da su dirección y su teléfono de Madrid para que le mande cosas. ¡Así de fácil! Y yo bien chafado. De la política recuerdo cosas pero esas no las voy a escribir, ¿para qué? Bueno, sólo una; cuando Sarkozy no era nadie aún (o tan sólo ministro del Interior) íbamos mi amigo David Díez y yo por los pasillos de un pabellón de IFEMA hablando de nuestras cosas. De pronto nos apretujan contra la pared unas chicas y pasan delante de nosotros un tipo bajito y moreno (Sarkozy) y otro desgarbado y alto (Rajoy) que nos miran y nos saludan como si los conociéramos de algo. Incluso hay unas anécdotas que nunca se me olvidarán: en metro de Madrid me he encontrado con el periodista José María Carrascal y con José María Merino, el académico. Que uno tiene la idea de que esa gente va en coche a todas partes... pues no, en metro.

5 de marzo de 2009

¿Rencor? Pues que le den, para eso escribo, para que lo lea y se joda...

(Esto no va por ninguna lectora-opinadora-linkeada-mía, aclaro). Ayer me emborraché: para-qué-le-voy-a-llamar-de-otro-modo. Hacía tiempo que en Madrid no salía con la intención de tomar una copa y lo improvisé con la aquiescencia de mi acompañante-a; la excusa era quedar a merendar a las seis y de esa hora a las nueve ingerí cierta cantidad de whisky a palo seco, que es la bebida y la forma en que suelen hacerlo los filólogos y adláteres desde tiempos de don Ramón Menéndez Pidal. La otra personita se cascó tres rones con coca-cola, que las pijis dicen “coja-jola” y lloró porque le vino en gana y lloró bien porque sabe llorar. No entré en Internet y hoy me encuentro con vuestras respuestas a lo que escribí ayer porque-me-dio-la-real-gana y ellas, porque hablaba por varias, se lo merecían; digo el desahogo. Dije que no-soportaba-para-nada el rencor de esas tipas, pero tampoco dije que fuera por motivos amorosos, eran por motivos vitales. Que sí, que sí, que está muy bien ser el chico bueno de los recados o de los consejos o el de ayúdame-que-te-necesito-y-luego-te-tiro como a un pañuelo, que soy una tía guay de Chamartín que celebra su cumple pero no te invito porque mis amigos son intelectuales y tú-sólo-el-crítico que ha descubierto la Generación del 2000 y todas esas poetas estupendas entre-las-que-no-está-ella porque su poesía, si la tiene, no vale una mierda; claro, de esos que escriben para ellos no publican porque son más malos que la quina y ningún editor pierde dinero a sabiendas. Pero van de doctos que-me-he-leído-a-Sthendal-Sartre-Zola y zarandajas y soy guay porque memorizo una frase latina que cito en todas partes… ¡Gilipollas! Yo me he leído a Pérez Galdós ¡con dos cojones! Sí, son de esas, chupasangres (y otras cosas más guarras) del tres al cuarto que se creen el ombligo del mundo porque van de fiesta a Pachá con putas y gigolós que salen en la tele porque se han acostado con yo-qué-sé-quién. ¡Pero si aquí sabe follar hasta el Tato! ¿De qué van? No tienen un puto duro que-yo les he tenido que prestar muchas veces para que compren ropa en Zara o se vayan de copas. Si a vosotros os tiene que haber pasado lo mismo, no os llaméis a engaño; lo que ocurre es que yo prefiero contarlo porque al fin este-es-mi-blog-y-me-desahogo-en-él, ¿o no puedo? La más borde es Ella, la pija power que se cree el centro de la intelectualidad viviente y es muy guay para esos tipos que hablan y no tienen ni puta idea de lo que dicen, que se oyen hablar y se corren de gusto y dicen estupideces como eso del ‘posmodernismo’, ¿y eso qué es? De ello hay 1.765.323 teorías a cual más idiota -como ellas, dicho sea de paso y sin mal señalar-. Que no Isa, que no, que jamás me podré enfadar así contigo porque tú y Pili sois estupendas y al menos sois humildes imagino que tendréis el genio ese de las tías y la memoria fotográfica, pero sois de las mías de allí del Levante del pueblo llano no sois pijis idiotas que os creéis que todo está en aparentar ser, no en ser, aparentar, que se crean y no como porque estoy a dieta y es porque no tengo un duro para comer en VIPS porque me lo gasto en aparentar, como decía, en comprarme el ordenador más caro sin saberlo utilizar. ¡Que les den!

4 de marzo de 2009

¿Y si me cabreo y me río de tu rencor y me olvido de ti?

Algunas mujeres han actuado conmigo movidas por el rencor; también algún que otro hombre. La gente, a veces, para relacionarse con otra gente actúa por rencor o adopta el rencor como protección. Dicen por la calle las gentes que nos pueblan que la mejor defensa es un buen ataque. Confundimos que otra persona actúe mirando por sí misma con la maldad. Esas mujeres que se han movido conmigo por rencor, cuyos nombres van a quedar en mi memoria pero que no voy a reproducir, entre otras cosas porque no las conocéis pero tienen su vida dispuesta en Internet (entre otras cosas porque son intelectuales, o pretenden serlo), han actuado así por voluntad propia, pero conscientes de lo que hacían; yo no he sido un santo, claro está, pero el rencor ha aparecido cuando he roto su juego sentimental, que se nutrieran de mi sin la objetividad de que yo, algún día, exigiera algo o, sencillamente, decidiera que una borde es una borde y lo mejor era abrirle la puerta e invitarla a irse. Probablemente su misérrima vida me aportaba tan poco que yo, que tampoco aportaba mucho, necesitaba de otra gente u otros juegos más peligrosos. La sociedad, para no hablar de mi, está en tal crisis de valores y estoy tan harto de sucumbir al bombardeo de que todo el mundo es el mejor y el otro el infierno que yo no creo que ningún liderazgo sea capaz de sacarnos del ‘yoísmo’, algo así como el ‘ego-ísmo’ pero en peor. He tenido las relaciones más saludables con las mujeres, pero también las más envenenadas y reconozco que, a veces, necesito dar caña después de pasar por el niño bueno que-parece-tonto-pero-acaba-dando-guerra. Y punto. Ahora, lo que no tolero es que la mayoría larga de la sociedad crea que su única opinión es justa, verdadera, infalible y de sentar cátedra, con la finalidad de que otros seamos culpables de todo lo irregular, lo malo, lo injusto, lo canalla porque siempre tiene que haber alguien que pague los platos rotos. Esa gente que te habla con el chicle en la boca, babeando, de cómo es capaz de un plumazo de arreglar el tráfico de Madrid o la economía del entorno europeo pero tú no-eres-nadie-nunca-llegarás-a-nada-porque-lo-digo-yo, y yo soy la guay; la tipa más estupenda de las Españas: me-río-yo-de-Marie-Curie porque nunca he ido en metro ni he estudiado una mierda ni acabo un libro pero mi novio la tiene más larga que tú. El caso es que yo, de los ‘yo’ bien de Tobarra, no lamo culos ni tiro levitas ni me creo guay ni soy poeta ni escribo mejor que nadie ni-tampoco-que-quede-claro-chupo-pollas; pero ojo, chata, que soy Peña Rodríguez y te puedo brear aunque-tu-novio-la-tenga-más-larga o tu primo sea el director general de seguridad del Estado; me la suda. Lo único que quiero es que cuando me veas pongas cara de zorra y digas: “¡Buenos días, Paco!” y te vayas con viento fresco. Y si estoy más de mala leche que tú te pido que no molestes, tipeja del tres-al-cuarto que sólo tienes un culo pasable y una cara fotogénica y nada de pasta porque-te-compras-el-ordenador-a-plazos-por-fardar y ni siquiera sabes escribir en él. ¡Que te den!

3 de marzo de 2009

¿Intelectuales colaboracionistas?

Es inseparable el estudio del Pablo Neruda poeta del Pablo Neruda comprometido políticamente con el comunismo. No se puede estudiar su obra sin estudiar al hombre. Tampoco se entendería la poética de Lope de Vega disolviéndolo de su monarquismo autocrático y de la realidad social de la España del siglo XVII. Ha habido muchos intelectuales que han apoyado regímenes autoritarios a lo largo del siglo XX y, por ello, habría que analizar esa faceta, el por qué de ello y el por qué de no adoptar otra postura. No lo voy a hacer en este post. Independientemente de lo que se diga y de cómo se enfoque, bajo el régimen de Franco hubo intelectuales que le apoyaron, desde Dionisio Ridruejo hasta Gregorio Marañón o Ramón Pérez de Ayala, cuyos hijos lucharon en el bando nacional; o Salvador Dalí, que entroncó y convivió con el nacional-catolicismo. De igual modo otros intelectuales (Rafael Alberti, José Bergamín, etc.) defendieron las causas del comunismo dentro de la República; no exactamente la esencia pura del republicanismo español, que eso prácticamente es cosa de Vicente Blasco Ibáñez. Hoy publica el diario “El Mundo” la historia de Max Lorenz, homosexual, casado con una judía y protegido por el régimen nazi (Göering), dado que era el tenor favorito de Adolf Hitler. Con el régimen alemán de los años treinta y cuarenta convivió el filósofo Heidegger, quien no tuvo problema (y ello no indica que yo lo acuse de pro-nazi) en Alemania y a quien sus alumnos judíos reprocharon no haberse implicado más con ellos. A veces el miedo hizo que el intelectual se posicionara junto al Partido, como cuando Boris Pasternak tuvo que renunciar al Premio Nobel que con tanto mérito había ganado por las presiones del PCUS. Hubo otros intelectuales que bailaron el agua al régimen y a la oposición al mismo tiempo, como Camilo José Cela, quien se ofreció primero a delatar a sus compañeros al régimen franquista pero acogió después en las páginas de su revista “Papeles de Son Armadans” a gentes como Ramón J. Sender (con el que se peleó, por cierto). Y hubo intelectuales comprometidos contra el régimen como los checos Václav Havel y Pavel Kohout y que sufrieron prisión, de igual modo que Antonio Buero Vallejo trabajó desde dentro y con frases con doble sentido contra el régimen del Caudillo Franco. Pero… ¿podemos-debemos condenarlos por ello? Yo creo que no porque nosotros quizás no hubiéramos sido más ejemplares en sus zapatos.

2 de marzo de 2009

"Chegou o momento"

Chegou o momento. Después de lo que escribí el día anterior a la jornada de reflexión, ayer triunfó el deseo sobre la realidad: el deseo de cambios de la sociedad española. No se produjeron buenas noticias para los nacionalismos periféricos españoles y la Constitución de 1978, que tan interesantes y tan buenos resultados nos han dado, imperó en el País Vasco, por ejemplo y sin desdeñar los escaños y los votos obtenidos por PNV y sus socios nacionalistas vascos. Esta vez la amplia participación en Galicia fue para que Alberto Núñez Feijoo obtuviera una rotunda y holgada mayoría absoluta que hará que Touriño deje el Palacio Raxoi. Creo que al empuje y la juventud del gallardonista Feijoo le ayudó el despilfarro del PSG y las amistades extrañas del BNG. También es cierto que la tierra de Mariano Rajoy es un feudo popular desde 1980 y la inercia electoral ha vuelto por sus fueros, pero el líder del PP ha obtenido en ese examen nota y puede sentirse satisfecho. Se produjo una serena alternancia hacia uno de los barones del PP más centristas del momento, como demostró haciendo campaña durante tres días acompañado del alcalde de Madrid. El País Vasco es una realidad distinta. Estoy contento porque por vez primera desde 1979 las fuerzas constitucionalistas (PSE, PP y UPD) tienen la mayoría absoluta otorgada por los ciudadanos en las urnas. ¿No quería Ibarreche un referéndum? Ayer lo tuvo, a pesar de que el PNV ha perdido votos pero ganado un escaño. ¿Será factible ahora un gobierno sin PNV? Moralmente, como ya dije, Patxi López debe ser lehedankari (allí donde el PP es la fuerza más votada pero no obtiene una mayoría absoluta lo legal y legítimo -por consuetudinario- es que gobiernen otras fuerzas políticas en coalición; ahora me interrogo: ¿por qué entonces esa regla general no se puede aplicar al PNV?) y también legalmente, pero… ¿está preparada la sociedad vasca para el cambio? ¿Estarán dispuestos los vascos a probar cómo se gestiona Euskadi con el constitucionalismo? ¿Superará el PSOE el síndrome de Estocolmo de 1986 y ahora sí gobernará por ser el partido que más apoyos tiene en el Parlamento Vasco? Veremos a ver qué ocurre. Anoche, en cualquier caso, no fue una buena noche para José Luis Rodríguez Zapatero y, sin embargo, Mariano Rajoy puede sentirse satisfecho. ZP tiene la responsabilidad de explicar si pacta con el PP (haciendo de tripas corazón) y apuesta por la Constitución y el Estatuto de Guernica o si, por el contrario, se arrejunta con Ibarreche y le da alas a PP y UPD para que le achaquen pactar con los autosoberanistas. De todas formas ha perdido Galicia, comunidad en la que se volcó los últimos días de campaña y de todas-todas dos socios en el Congreso de los Diputados (BNG y PNV) ya no tienen la sartén por el mango. ¿Estaremos ante la necesidad de un cambio de rumbo y un pacto de Estado PSOE-PP? En cualquier caso, lo dicho, “Chegou o momento”.

1 de marzo de 2009

Tibios y viscerales: crisis de valores

Aunque ocurre en todos los aspectos de la vida, hoy hay elecciones en las que la gente, o la mayoría de la gente, votará visceralmente o se mostrarán tibios. España, como otros países (y en mi opinión) es una nación que está en crisis de valores, no únicamente económica. Veréis: el pasado viernes tomé el metro para ir al teatro; en el andén de Gran Vía había un joven ciego con bastón esperando coger el metro. Llegó el convoy y la gente salió en turbamulta y lo empujó. La chica que iba a ayudarle fue empujada hacia la pared del andén y a mí me separaron unos veinte metros del chico. Me abrí paso (literalmente) a codazos y tomé del brazo al joven y lo introduje en el vagón. Luego se perdió a empujones dentro y no lo volví a ver. La chica no tuvo tiempo ni de subirse al convoy, así que se quedó en la estación. La gentuza vio que era ciego pero les importó lo mismo que si fuera una mierda (con perdón). Si yo hubiera sido alguien o hubiera tenido poder de decisión, os prometo que hubiera desalojado el convoy y hubiera obligado a la gente a salir de la estación en el acto, so pena de una multa que les habría echo la misma gracia que si les hubiera plantado una mano de tortazos. Todos somos muy guays y geniales y el mundo nos debe su existencia y los demás nos parecen seres insignificantes, la nada, en definitiva. ¡Qué ascazo! Un alto porcentaje de votantes españoles lo hace con las vísceras: en mi pueblo hay una muchacha de 24 años que nunca votará al PP porque “fueron los que ganaron la guerra y los que durante cuarenta años oprimieron al pueblo” (ella dixit); del mismo modo hay gente en el barrio de Salamanca que nunca votará al PSOE porque “fueron los culpables del genocidio de Paracuellos del Jarama”. ¡Ahí está eso! 2009 y viviendo de las rentas de 1936. El analfabetismo funcional que los políticos han generado en España, además de la preciosa manipulación mediática a la que nos sometemos masoquistamente cada día, nos hacen pensar esas brillantes perlas de la intelectualidad de nuestra gente. Para otros, el PP es el partido de los ricos y el PSOE el partido de los pobres; y, por ende, los populares roban y están corrompidos y los socialistas no: vamos, que no ven el telediario ni se fijan que están mangando a manos llenas populares, socialistas, benegás, errecés, cíus y demás zarandajas; eso sin contar que el PSOE elevó a la categoría de magnate a un empresario de libritos de texto o que el PP pactó una reforma laboral nada estúpida con CC.OO. El PP no es el ejemplo a votar, pudiera ser, pero al partido de ZP le sobran la O de obrero y la S de socialista, suponiendo que su idea de España le permita mantener la E. La única que ha devuelto el dinero que le prestaron para la campaña de 2008 ha sido Rosa Díez, de UPD. Luego están los tibios, aquellos que votan según les dicen: no piensan, no reflexionan, no analizan, votan lo que les dice la familia, el amigo, etc., o introducen la papeleta que le dan los partidos políticos en la esquina del colegio electoral; no sé si ello ocurre igualmente en otras naciones, pero España es la pera limonera. Me queda la sensación de que Canovas hacía trampas con estilo y elegancia, pero esto sigue siendo como cuando Maura aprobó la jornada laboral de 8 horas, las pensiones de jubilación o el descanso laboral los domingos y los anarquistas y los socialistas le gritaban, junto a los conservadores, ¡Maura, no!