31 de agosto de 2009

Terapia intensiva


Anteayer sabado se presentó en Buenos Aires el poemario “Terapia intensiva” de la poeta Karina Sacerdote. Terapia intensiva es uno de los más interesantes poemarios que he tenido entre mis manos y no por ser nuevo en el panorama de las letras en español deja de ser viejo por el cierto sabor a trabajo bien hecho al que nos tiene acostumbrado la poeta que firma cada uno de los versos que se van a leer en el libro. Karina Sacerdote sabe decir y sabe que cada palabra dice aquello que el poema exige; pero el decir poético no es vano, se trata de comprender que el ars poética de nuestra autora es un medio adecuado de calibrar la calidad humana que lleva dentro la escritora que descubrí como lector en 2006; es la posibilidad de tener un “compromiso estético con la Humanidad”, como dice la española Ana Merino, y la Humanidad completa está en cada ritmo poético de Karina Sacerdote. Terapia intensiva tiene el tono azul que el decir confiere a cada palabra de este poemario.

30 de agosto de 2009

El error de aquella joven


Aquella mirada de juventud era viva; la belleza era la referencia del alma; su cuerpo y su mente se convirtieron en su mejor carta de presentación... el mundo sonreía en cada esquina y la gente parecía magnetizada por sus ojos, o por su sonrisa o, como en muchos otros momentos, tan sólo por el magnetismo de sus palabras. Pasaron aquellas décadas infames e insinuantes; llenas de gloria. Le turbó la madurez, ser adulta, ser ella. Y cuando levantó el teléfono que tanto le había sido servido como ayuda, una operadora le dijo “el número al que usted llama no corresponde a ningún abonado”. Lo siento, lo siento mucho. No hay segundas oportunidades, le comunicó la vida.

27 de agosto de 2009

Una mujer


Como todos, yo también tengo una mujer misteriosa. Una persona que aparece y que desaparece según el azar del tiempo. Una mujer que se ha ido formando del nombre de todas las mujeres; alguien que se apareció en un camino un día de un mes y un año cualquiera, que nació en un momento puntual y que es Ella. O no. El caso es que detrás de la máscara hay un rostro concreto de mujer... ¿quién será? ¿Quién más lo sabe?

26 de agosto de 2009

San Juan de la Cruz



Hoy me he acercado por Segovia en plan turista, lugar en el que he tomado la fotografía que se ve. Creo que San Juan de la Cruz es uno de nuestros grandes poetas en lengua castellana y está enterrado en esa ciudad, en el Monasterio de los Carmelitas. Su verdadero nombre era Juan de Yepes y nació el 24 de junio de 1542 en Fontiveros, en la provincia de Ávila. Huérfano de padre, se trasladó con su madre al pueblo de Medina del Campo, en Valladolid, donde a los 17 años ingresa en un colegio de jesuitas. El año 1563 toma los hábitos de la orden religiosa Carmelita, adoptando el nombre religioso de fray Juan de San Matías y meses más tarde, viaja a Salamanca para cursar estudios de Teología en su Universidad. Es ordenado sacerdote y pasa a denominarse Juan de la Cruz. Su ilustre paisana de Ávila, Santa Teresa de Jesús, trabó gran amistad con él y le integró en el movimiento de la reforma carmelita que ella había iniciado. En 1568 San Juan de la Cruz fundó el primer convento de Carmelitas Descalzos, los cuales practicaban a ultranza la contemplación y la austeridad.



Más tarde, en 1577, sus intentos reformistas de las órdenes monásticas le llevaron a sufrir nueve meses de dura prisión en un convento de Toledo, acusado de apóstata. Allí escribió "Cántico espiritual". En otras poesías se puede llegar a entrever, metafóricamente, el relato que hace de su astuta y sorprendente huida de prisión en la madrugada del 15 de agosto de 1578. Para huir de la prisión conventual toledana contó con las influencias que ejercitó Santa Teresa de Jesús ante la duquesa de Alba. A su huida se refugió en un convento de Jaén y continuó con la reforma carmelita, fundando varios conventos por toda Andalucía. Fue nombrado Vicario Provincial de la Orden de Carmelitas Descalzos, pero siguió con la idea de la reforma, lo que le llevó de nuevo a enfrentamientos con la jerarquía religiosa y a sufrir otra vez prisión en el convento de la Peñuela, en plena Sierra Morena, en dónde dio forma a la escritura de sus principales obras literarias. Cuando por fin es excarcelado y se disponía a cumplir con el destierro a América, murió a los 49 años el 14 de diciembre de 1591. 135 años después fue elevado a la categoría de Santo por la Iglesia Católica.
Recomiendo la novela “El místico”, de Pedro Miguel Lamet (La Esfera, 2009) sobre la vida de San Juan de la Cruz.

25 de agosto de 2009

Conciencia social de nuestro Patrimonio


Algo está ocurriendo en España; algo de lo que debemos ser conscientes todos, absolutamente todos los ciudadanos que tenemos conciencia de sociedad y, sobre todo, respeto por el Patrimonio Cultural de nuestro país. Desde hace un par de años una eclosión de pintadas, graffiti y demás actuaciones de ese tipo se adueñan de nuestros monumentos, de nuestros símbolos, del Patrimonio Nacional que, a lo largo de muchos siglos y de muchas civilizaciones, ha ido impregnando el paisaje español. En las últimas fechan han sido, entre otros, los universitarios de Madrid quienes en el campus de la Universidad Complutense han ido pintarrajeando las estatuas y símbolos (y no creo que sea por razones políticas porque no son bustos de políticos, caudillos o dictadores pretéritos), como han denunciado un grupo de reputados y concienciados profesores de la institución. En 2008 un grupo de gamberros extremeños hizo con el puente romano de Mérida lo que percibís en la fotografía. Creo que la Ley se queda corta y algo falla en los valores y en la educación, porque hace cinco o diez años estas cosas no ocurrían. Algo tenemos que hacer, porque si seguimos así, en poco tiempo estos bárbaros con spray y pasamontañas nos van a destrozar lo que nos han ido legando siglos de antepasados. Yo propongo que pidamos que se endurezcan las penas a los que sean cogidos: más trabajo social, multa, que limpien y que sean conscientes de que esto no es su ego, que esto es una sociedad.

24 de agosto de 2009

La vocación suspendida


Lauren Mendinueta es una de las mejores voces poéticas actuales en lengua castellana. Ahora, su último poemario, “La vocación suspendida”, tiene una nueva edición en Hispanoamérica. El poeta Jon Juaristi prologó la edición española, del que os brindo los siguientes fragmentos.

Sorprende, en efecto, la economía de la metáfora en la poesía de Lauren. Como en el caso de otros poetas colombianos (y pienso, ante todo, en el gran Álvaro Mutis), la huida del barroquismo y, en general, de la oscuridad conceptual propiciada por un siglo de vanguardismo y experimentación, denota, según intuyo, un parentesco estrecho con la poesía cultivada a este lado del Atlántico por las últimas generaciones españolas, influidas, desde los años cincuenta, por los maestros del modernismo inglés (Eliot, Auden, Larkin), y hostiles, por tanto, a la desmesurada retórica de las corrientes rupturales que medraron en Latinoamérica desde los años de esplendor del surrealismo. En Lauren Mendinueta, las metáforas se limitan a las mínimas necesarias para mantener en funcionamiento un dispositivo de introspección puesto al servicio de la reconstrucción literaria del sentimiento amoroso, todo ello conseguido con una sorprendente eficacia psicológica que facilita en el lector la identificación y el reconocimiento. Los varios efectos del amor, toda la gama desplegada en la famosa enumeración del soneto de Lope, están presentes en esta poesía escueta, caracterizada por dos experiencias fundamentales: la ausencia y la esperanza.

La vocación suspendida es un poemario orgánico, cerrado, completo: una teoría del “dolorido sentir”, tensa hasta el desgarramiento y, a la vez, contenida. Lo suficientemente contenida como para permitir una lectura analítica y serena, que no es poca virtud y maestría. Lauren Mendinueta se revela aquí como una de las voces más individualizadas de su generación. Una voz extraordinariamente madura, dueña de sus recursos, que ha sabido edificar una tradición a su medida, sin dejarse dominar por ella, sometiéndola a lo que debiera ser el proyecto de todo poeta auténtico: la creación de un personaje dotado de una vida moral autónoma. En la obra de esta joven autora latinoamericana, con una evidente vocación universal –no ya suspendida, sino activada por su residencia lisboeta-, se encuentran algunas de las claves de lo que será la mejor lírica del siglo XXI, en el que la poesía renueva su vigencia ancestral. El Premio de Poesía “Martín García Ramos” se honra con su presencia en la nómina de los galardonados con una distinción que Lauren ha contribuido decisivamente a acreditar en ambas orillas del Atlántico, donde nuestra lengua común mantiene su prestigio merecido de ser materia, cauce y albergue de una de las literaturas mayores de la humanidad.

23 de agosto de 2009

Sin miedo al miedo


Aún de vacaciones, pero de vuelta. La mente clara. Cansancio. Señoras, señores: NO SE PUEDE TENER MIEDO DEL MIEDO MISMO. Que si no, nos comen, nada cambia, no hacemos esa sociedad que merecemos. Me acabo de aplicar el mismo cuento que en su día se aplicaron John F. Kennedy en los Estados Unidos y Adolfo Suárez en España. He cruzado media España y me queda otro poquito y necesitamos gente. Hay que hablar, hay que luchar, hay que ser, sencillamente, ciudadanos. Claro. Veréis: estamos en pleno siglo XXI y en muchos lugares aún no se han movido las hojas del otoño de 1900. Tenemos que salir ahí a hablar de Literatura, pero también de libertad y de pasión por el futuro. Tenemos que decir que estamos aquí una nueva y bien preparada generación de poetas, de escritores, de médicos, de ingenieros, de agricultores... que vamos a empezar a cambiar las cosas. VAMOS A EMPEZAR A ELEVAR A CATEGORÍA DE SOCIALMENTE NORMAL LO QUE A NIVEL DE LA CALLE ES YA, SENCILLAMENTE, NORMAL. Le vamos a quitar los sillones a todos esos acomodaticios que no hacen nada, que dejan cada cosa en su sitio, que no mueven nada, que se creen únicos con sus libros y sus palabras, que quieren que vivamos siempre igual. Y les vamos a dar nuevos nombres... ¡A saco! ¡Vamos a ir a saco! (en el buen sentido).

12 de agosto de 2009

Vacaciones

Cada uno toma vacaciones cuando puede y yo ya estoy en ese proceso cuyos primeros días te hacen sentir extraño por tener que modificar los monótonos comportamientos de cada día. Intentaré que sean unas de esas vacaciones que me recarguen las pilas y en las que, entre otras muchas cosas, pueda leer y ver mucho cine. Me pienso escapar a algunos sitios que tengo en mente... Cierto es que los primeros días coinciden con momentos lúdicos y festivos por aquellos lares de La Mancha y poco descanso en sí me va a dejar la vida nocturna y la energía que seguro me infundirá el clan que me espera, un grupo de gente que entre otras cosas destaca por ser gente; aquello que los andaluces dicen “gente”. De todas formas, os espero por aquí, aunque yo no esté, porque cuando vuelva estaré totalmente recargado y con ganas de romper las normas, que para eso están: para ser rotas. A ver si entre todos empezamos a elevar a categoría de normal todo aquello que a nivel de calle es normal.

10 de agosto de 2009

Novela policíaca


Como Jorge Luis Borges pienso que la novela negra es un género interesante (yo digo subgénero porque géneros son novela, poesía y teatro, así, tal como se escriben). Que nadie piense que la novela cotidiana es únicamente un thriller de mala manera, con un policía o detective que se las sabes todas, sino que es una forma de relatar una acción con unos parámetros establecidos. Y como Jorge Luis Borges pienso que no es un intelectual completo aquel que no lea novela policíaca al menos una vez en su vida. Adolfo Bioy Casares y Ernesto Sábato, sin ir más lejos, se aplicaron el cuento, del mismo modo que lo hicieron más tarde aquí Manuel Vázquez Montalbán o mi paisana de Almansa, Alicia Giménez Barlett. Por supuesto, y sin que nadie diga que barro para mi terreno, también Joaquín Leguina tiene un novelón recomendable: “Tu nombre envenena mis sueños”. La novela policíaca, o la ‘detective novel’, como se denominó el género filológicamente, requiere un tempo bien llevado, un ritmo intenso, momentos de incertidumbre y, sí, relato costumbrista. Ahora me estoy leyendo “Sólo una muerte en Lisboa”, del escritor inglés afincado en Portugal Robert Wilson. Está publicada en RBA y os la recomiendo. Siempre se aprende de todo.

7 de agosto de 2009

Entrevista a Karina Sacerdote: “La vida corre y con ella la historia”


Karina Sacerdote (Buenos Aires, 1971). Sensible poeta argentina, su dedicación a las letras comenzó la década pasada, publicando inicialmente en Internet y co-dirigiendo la revista Axolotl. En 2009 ha publicado Terapia intensiva y coordina los recitales poéticos “Bendita Erato” de la capital porteña.


1.- ¿Qué rasgo destacarías de tu propia estética poética? ¿A qué tema te sientes más apegada?
Creo que todo aquél que escribe y siente Poesía tiene un costado único que marca su rasgo también único. Después de todo, todos buscamos encontrar nuestra propia voz. Esa que, a partir de nosotros mismos, pueda crear una poética particular y digna de ser recordada. Entonces, aún con la certeza de que vivo en una búsqueda permanente, destaco de mi estética poética el sólo hecho de ser mía. Esa búsqueda perseverante es el motor fundamental de mi creación. Busco denodadamente decir desde mí para otro y para mí misma.
En cuanto al tema, hay un único tema que se apega a mí: la vida. En ella están todas las cosas, incluso la muerte. Sin embargo la vida en mí, suele mostrarse y parirse en versos que, casi sin intención alguna, nacen desde la muerte y todo lo que implica, desde el sexo y todo lo que encierra, desde mi lugar en el mundo y todo lo que genera y, desde el amor sin idealizaciones, sin adornos: crudo como es.

2.- ¿Existe en la poesía actual conciencia de generación; de proyecto estético común de varios nombres y de varias poéticas?
Yo supongo que cada época y su historia genera una significación particular y nueva. La historia propia y del mundo en que se vive genera una influencia inevitable. Si bien los temas que preocupan y ocupan al poeta son siempre los mismos, no es lo mismo vivir en el mundo del 1800 que vivir en el mundo del 2000. No es lo mismo vivir en Europa que vivir en Latinoamérica. La vida corre y con ella la historia. En ese contexto generacional sí existe y existirá siempre una conciencia común. Una influencia ineludible y también una identidad propia a cada momento. Se ocupará el crítico de hilar más fino y agrupar además un sentido estético que reúna a varios nombres y poéticas.

3.- ¿Qué poesía has leído últimamente y cuál recomendarías?
Vivo leyendo clásicos y contemporáneos, poetas y narradores. Leí varios últimamente pero parece que con los años me volví demasiado quisquillosa. Sin embargo, y más allá de que no son los únicos recomendables, este año tuve la suerte de leer dos libros maravillosos: Los mundos y los días de Luis Alberto de Cuenca, que me conmovió inimaginablemente. Este nuevo descubrir se lo debo a uno de mis mejores amigos (vos). Y el otro no es de poesía, es una de las últimas novelas que leí y que recomiendo por su ironía y humor y que tenía pendiente para leer desde hace tiempo: La conjura de los necios de John Kennedy Toole.
Puedo recomendar la lectura de los poemas de tres de mis grandes amigos, que encontrarán en la red y que la verdad, me parecen geniales: Analía Pinto, Gustavo Tisocco y Sebastián Gabriel Barrasa.

4.- ¿Qué consideras que heredas de la poesía inmediatamente anterior; la del siglo XX?
Los rezagos de la historia compartida en parte, sus heridas imborrables… La no herencia me parece utópica porque somos nuevos de algo que fue y siempre es así. Hijos de nuestros anteriores y padres de los que vendrán. Uno repisa pasos y genera nuevas huellas o al menos, eso intenta.

5.- Literariamente hablando... ¿Gabriel García Márquez o Mario Vargas Llosa? ¿Jorge Luis Borges o Pablo Neruda? ¿Camilo José Cela o Miguel Delibes?
Bueno, como sobre gustos no hay nada escrito y uno como lector sabe qué prefiere, no está mal elegir entre dos autores y más cuando estos autores parecen estar contrapuestos. Leí todo García Márquez y casi todo Vargas Llosa y si bien los dos son escritores de incuestionable valor me quedo con Vargas Llosa. Será la forma del decir, será el temperamento, no sé. Lo cierto es que puedo contar cada obra leída de Mario sin olvidar ninguna porción de la historia.
Entre Neruda y Borges me quedo Borges sin duda alguna. Su complejidad sin confusión me maravilla. Como poeta es exquisito, hasta me atrevo a decir que su poética es superior a su narrativa. Quienes conocen poco de su obra se quedarán con el narrador pero recomiendo sus poemas, la calidad de sus versos. Leí a los dos y si bien Neruda logró conmoverme algunas veces, en este caso antepongo el asombro como virtud.
En cuanto a Cela y Delibes, me es imposible elegir. Prometo leer pronto a Miguel Delibes.

5 de agosto de 2009

Jorge Luis Borges y yo


Que otros se jacten de las páginas que han escrito; a mi me enorgullecen las que he leído. Jorge Luis Borges.

Bill Clinton y yo

No podemos construir nuestro propio futuro sin ayudar a otros a construir el suyo. Bill Clinton.

De lo único que no hay que tener miedo es del miedo mismo. John Fitzgerald Kennedy.

4 de agosto de 2009

La nueva novísima poesía española


Es literariamente normal que en cada época de la Historia surjan nuevos movimientos literarios y, por analogía, nuevos nombres que actúan como agentes de esas letras. Por tanto, en el género de la poesía esa obviedad es consustancial al paso del tiempo. El trabajo de los críticos, a partir de ahí, es establecer los parámetros y la estética que impera en cada momento y, como argumento exegético, establecer una teoría de la nueva literatura, de la nueva poesía. Esa tarea crítica es compleja y muy polémica, puesto que los puntos de vista entre los propios críticos siempre van a resultar diferentes en función del método de investigación empleado, de los nombres escogidos y de las lecturas y los textos seleccionados. La poesía del siglo XXI no está en crisis, como se viene diciendo desde hace algunos años, y se ha reafirmado en nuevos nombres que nacieron para el género en la pasada década de 1990 y que se han desarrollado literariamente desde entonces. Del mismo modo ha sido y es complejo establecer una teoría generacional sobre la nueva poesía, fundamentalmente por dos motivos: que el poeta nunca es consciente o consecuente de pertenecer a un determinado grupo literario, independientemente de su relación directa o mediática con otros coetáneos y porque en la estética actual hay parámetros similares entre poetas (léase la denominada Generación Poética del 2000) pero al mismo tiempo hay rasgos estéticos muy particulares de los poetas que dificultan cerrar una nómina unificada y estática como pudieron ser antaño la de 1927 o la de 1936. No me deshago de lo estudiado ni de lo escrito con anterioridad ni me contradigo, simplemente sostengo que la teoría estética sobre la nueva poesía española que he intentado establecer requiere de nuevos estudios, de nuevas lecturas y de que el paso del tiempo configure una poesía más amplia cuantitativamente y, siguiendo la inercia actual, cualitativamente. Aún queda un tomo de la Historia de la Literatura Española actual por escribir y todos somos agentes y partícipes en ello.





Como profesor de literatura y como crítico literario; ambas actividades complejas pero complementarias, he intentado realizar un estudio abierto, vívido, sobre la poesía actual, partiendo originariamente de la lectura, en los años noventa, de la poesía de Ana Merino y de Yolanda Castaño; poetas a las que descubrí por casualidad en los anaqueles de ciertas librerías madrileñas, coexistiendo con los nuevos novísimos de los años setenta y otros poetas posteriores. Creo que hay parámetros suficientes para hablar filológicamente de la Generación del 2000, pero también considero que debe pasar un cierto tiempo (alrededor de unos diez o quince años más) para poder configurar una teoría de la estética actual y un canon que acompañe los datos teóricos que el crítico proporcione a la Historia de la Literatura Española contemporánea. Añadida a todo ello irá siempre la crítica hacia el crítico por parte de los demás profesores y estudiosos de la poesía del siglo XXI.

Hay que reconocer que si bien Internet ha sido un medio de comunicación esencial para la transmisión de la nueva novísima poesía y de algunos de los estudios sobre los poetas actuales, también ha sido foco de censuras hacia ciertos poetas, ciertos críticos y, sobre todo, hacia ciertos estudios, añadiendo a ello el poco significativo intelectualismo que hay en las censuras anónimas. La realidad lingüística española, en la que conviven poetas en varias lenguas (castellano, catalán, gallego y eusquera), enriquece sin duda el panorama poético actual. Más allá incluso de poesía novísima podríamos hablar de una poesía más intelectual que convive en un mismo poeta que escribe en dos lenguas vivas y que, por tanto, llega al lector en su lengua vernácula. Las críticas que establecen que ciertas poetas que se han estudiado con anterioridad no deberían formar parte de los cánones por el principio de la realidad lingüística me parecen considerablemente integristas y poco realistas. Un conjunto amplio de poetas de ambos lados del Océano Atlántico que escriben hoy con temas de hoy y en la realidad de hoy, no puede obviar, por ejemplo, las voces poéticas de Yolanda Castaño o de Izaskun Gracia si en algún momento construyen un poema o un poemario en gallego o en vasco. Si nos ciñéramos a esos estudios, sin duda partidarios y parciales (y que existen en toda intelectualidad, impulse la lengua que impulse), deberíamos así mismo eliminar de los estudios de enseñanza media y universitarios los epígrafes y marbetes de “literatura en otras lenguas peninsulares” o “literatura española en otras lenguas peninsulares” o, incluso, obviar la poesía hispanoamericana que recoge términos lingüísticos precolombinos y que forman parte de la cultura popular de aquellos países. Lo más importante para la teoría literaria de la poesía española actual no es el politiqueo, sino la fijación de una estética y de un canon en función de la realidad social que envuelve a los poetas.

Hay estéticas realmente singulares en la razón de ser de la poesía española actual y esta es una opinión personal que sé es discutible, pero que se cimenta en lecturas propias, reiteradas y a veces paralelas que me llevan a considerar que hay poemas y poemarios necesarios en la nueva poesía, no todos de un mismo poeta y no todos de una misma temática. En los poemarios de Ana Merino (Madrid, 1971) hay un conglomerado de temas y de recursos literarios indiscutiblemente necesarios en el estudio de la nueva poesía e incluso la concesión a su poemario Preparativos para un viaje del Premio Adonáis 1994 marca un hito generacional (tenía 23 años cuando obtuvo el galardón) en la poesía española posterior a la muerte del general Francisco Franco. Yolanda Castaño (Santiago de Compostela, 1977) constituye un excelente ejemplo de poeta bilingüe y, al mismo tiempo, rica en temas y parámetros estéticos, además de que ha sido evidente y consecuente su evolución desde la década pasada hasta nuestros días. Otros tres nombres acompañan aquellas lecturas iniciales respaldando la percepción teórica de la nueva poesía en detrimento de la lectura únicamente lúdica o personalista (asintiendo que esta última nunca ha existido con la banalidad que el término empleado expresa): Gracia Iglesias (Madrid, 1977), Lauren Mendinueta (Barranquilla, 1977) y Karina Sacerdote (Buenos Aires, 1971). No en vano pecaría de injusta la argumentación, sesgada, imprecisa y escasa si no se acompañaran las citadas poetas de Estíbaliz Espinosa, Izaskun Gracia, Ana Gorría, Vanesa Pérez-Sauquillo, Carmen Jodra, Juana Roggero, Marta López Vilar y Carmen Camacho, por ejemplo, entre una larga nómina que podría fácilmente llegar a incluir una cincuentena larga de poetas de ambos lados del Océano Atlántico.



¿Existe pues una renovación de la poesía española contemporánea? Sin lugar a dudas existe y el planteamiento anterior da cuenta inicial de ello.

3 de agosto de 2009

Entrevista a Gracia Iglesias: “Soy una persona compleja, con inquietudes muy diversas”.



Licenciada en Periodismo. Premio Gloria Fuertes de Poesía Joven con el poemario Sospecho que soy humo. Premio Nacional de Poesía Miguel Hernández por el libro Aunque cubras mi cuerpo de cerezas. Figura en varias antologías y estudios de la poesía española del siglo XXI.


1.- ¿Qué rasgo destacarías de tu propia estética poética? ¿A qué tema te sientes más apegada?

No me gusta definirme porque soy una persona compleja, con inquietudes muy diversas y esa diversidad se refleja en mi poesía. Pero digamos que predominan en mí dos voces o dos formas de mirar el mundo poéticamente: una más introspectiva y otra que podríamos llamar narrativa. En la primera abunda la reflexión y la indagación en los sentimientos, mientras que la segunda está cargada de referencias cotidianas, de una mitología propia, de historias aparentemente sencillas traspasadas por algunas gotas de humor negro o de ácida ironía.

2.- ¿Existe en la poesía actual conciencia de generación; de proyecto estético común de varios nombres y de varias poéticas?

En mi opinión no. Lo que sí hay es un contacto entre los poetas que tenemos más o menos la misma edad y un seguimiento de lo que hacen unos y otros posiblemente mucho mayor que en otras épocas, gracias a las nuevas herramientas que proporciona Internet (páginas web, correo electrónico, blogs, redes sociales...) que permiten una autopromoción como nunca antes se había visto y facilitan el que todos nos conozcamos aunque en algunos casos sólo sea virtualmente. Pero más allá de ese vínculo tan propio de nuestro tiempo, no creo que haya una conciencia de generación desde un punto de vista estético comparable al de otros momentos en los que los propios autores se adscribían a movimientos que hasta tenían sus etiquetas, sus filias y sus fobias. Ahora hay grupos, comunidades, festivales y se percibe que hay quienes están en todos y quienes sólo acuden a los que organiza su, digamos, "círculo de contactos". Pero no creo que se trate de una apuesta por un determinado contenido formal, sino, como te he dicho, de un tema más personal, de filias, afinidades y fobias.

3.- ¿Qué poesía has leído últimamente y cuál recomendarías?

Mi último descubrimiento ha sido Roberto Juarroz, no porque sea un autor nuevo (de hecho murió hace catorce años), sino porque yo no había leído nada de él hasta ahora y me ha encantado. A parte de eso, últimamente he leído "Los versos inútiles", de Álvaro Fierro, un poeta increíble, con una forma de escribir que a veces es demoledora por lo contundente, por la firmeza de sus imágenes y metáforas, y porque, pese a su grandeza, no está despojada de ternura y de una mirada absolutamente poética de todo lo que existe. Lo recomiendo a todo el mundo. También, como siempre, recomiendo a todo el mundo que lea a Miguel Hernández, a José Ángel Valente, a Gloria Fuertes y a Ángela Figuera. Son imprescindibles. De fuera de nuestras fronteras, Baudelaire y Sylvia Plath, pero, claro, aquí tiene mucha importancia la traducción que caiga en tus manos, porque si es mala, la experiencia puede resultar un fracaso absoluto.

4.- ¿Qué consideras que heredas de la poesía inmediatamente anterior; la del siglo XX?

Nunca me lo he planteado. Mi producción no está terminada y soy una poeta del XXI que nació y empezó a escribir en el XX, aún cuando fuese de manera casi inconsciente. Creo que no son los propios autores quienes deben juzgarse y compararse. Como autora, busco ser sincera conmigo misma y con mi tiempo, trato de ser muy autocrítica y de encontrar mi propio estilo que, lógicamente, hundirá sus raíces en mis lecturas y el bagaje de conocimiento que voy acumulando. Pero no creo que sea sano para quien escribe andar desenterrando sus raíces, eso es tarea de otros: los críticos, los analistas...


5.- Literariamente hablando... ¿Gabriel García Márquez o Mario Vargas Llosa? ¿Jorge Luis Borges o Pablo Neruda? ¿Camilo José Cela o Miguel Delibes?

Odio este tipo de oposiciones por parejas porque no creo que un autor esté absolutamente por encima de otro siempre. Además, ¿porqué no preguntar Vargas Llosa Vs Delibes? ¿Acaso es que hay más afinidad entre Delibes y Cela sólo porque son españoles ambos? Ya te digo, no me gustan nada estos juegos de simplificación. En todos los casos mi respuesta sería: depende. Depende del libro que cojas, depende del género que compares, porque la mayoría de estos autores han escrito desde distintos géneros. El Borges poeta jamás estará a la altura de Neruda, pero ¡qué narrador! No es lo mismo el Cela de "La Colmena" o "La familia de Pascual Duarte" que el de "Viaje a La Alcarria" que, por más que su celebérrimo libro de viajes está completamente lleno de tópicos y de imprecisiones. Delibes grandísimo y, en este caso sí, diré que no entiendo que no le hayan dado el Nobel a él. Supongo que en todo hay cuestiones políticas. De Gabriel García Márquez he leído todo lo que ha escrito y de Vargas Llosa un buen número de obras y no creo que sea posible compararles en total. Aquí vuelvo al "depende"; depende de qué libros compares. Desde luego, el García Márquez excelso del realismo mágico (obritas maravillosas como "La hojarasca" y libros imprescindibles como "Cien años de soledad") nada tiene que ver con el marchito y plasta autor de "Memoria de mis putas tristes". En fin, para qué seguir dándole vueltas. La respuesta definitiva es, en todos los casos: DEPENDE.