
Soy profundamente partidario de una educación pública y universal. Como mi amiga la poeta Ana Merino, creo, o quiero creer, que la ‘educación va a redimir al mundo’ o que, solo la educación, puede redimir al mundo. Lo que no es de recibo es que no haya medios suficientes por parte de las consejerías de todas las comunidades autónomas españolas del color que sean. No es de recibo tener que despachar con los informes de la OCDE sobre el fracaso escolar y que únicamente esté peor que nosotros Portugal. Tampoco es de recibo que haya un amplio número de docentes con sus oposiciones aprobadas y sin acceso a su plaza y, al mismo tiempo, los poderes públicos asuman el sueldo de docentes en centros concertados sin haber realizado siquiera el CAP (de algún caso sé que el docente no tiene siquiera estudios superiores).
Del mismo modo que reconozco que el Plan Educativo de 1970, realizado por el ministro Villar Palasí ha sido, hasta hoy, uno de los mejores para el sistema educativo español (le duela a quien le duela), tengo esperanza en el pacto Gabilondo-Cospedal para fomentar una Ley de Educación sólida y estable. Lo que no considero adecuado ni asumible, si se da, es que el proyecto lo hagan, como siempre, políticos; entre otras cosas porque, salvo los casos pretéritos de Pilar del Castillo y el actual de Ángel Gabilondo, en educación y cultura siempre se pone al miembro del partido que sea, al que hay que colocar pero no se sabe dónde y que da igual si sabe o no sabe. Como en la Sanidad, yo quiero que el que rija la educación sepa algo.
España es un país timorato. Necesitamos sentirnos más demócratas que el resto y de ahí vienen los males y las deficiencias legislativas. No veo, tampoco, que la clase política esté muy capacitada para sacarnos de problemas. El otro decían en varios foros que España ha salido de cosas peores; sí, pero no ha sido por la acción política, sino por la acción del pueblo. En 1703 y en 1808, por ejemplo, fue el pueblo el que salió por vez primera a asumir su papel soberano, sobre todo porque los monarcas y los políticos fallaron. En 1936 fue el ejército el que se enfrentó a las milicias armadas, toda vez que falló el entendimiento entre políticos; sobre todo porque jamás lo hubo. Podíamos haber tenido otra historia, pero la que hemos tenido la ha forjado la gente, no los políticos. Y si hemos tenido políticos decentes (Esquilache, Cánovas, Maura, Canalejas, etc...) los hemos quemado o los hemos asesinado.
Me gustaría que los políticos se rebajaran un 50% el sueldo que no se merecen. Que se les retiren los móviles pagados por las instituciones y el Adsl y que todo ese montante vaya íntegro a Educación y Sanidad. Creo que se debería rebajar un 50% el gasto corriente de consejerías y ministerios y que ese dinero vaya a los colegios y a los institutos. Me gustaría que se recorten las subvenciones a los amigos de los que están en las consejerías de cultura y ese dinero vaya destinado a rebajar el precio de las entradas a los museos. Y que no roben más... que los metan a todos en la cárcel, cierren la puerta y tiren la llave a la alcantarilla.
Me gustaría que los becarios de investigación estuvieran bien pagados, con seguridad social y los derechos que emanen de sus antigüedades. Pero esto es una utopía o debemos asumir que España no es diferente.
Del mismo modo que reconozco que el Plan Educativo de 1970, realizado por el ministro Villar Palasí ha sido, hasta hoy, uno de los mejores para el sistema educativo español (le duela a quien le duela), tengo esperanza en el pacto Gabilondo-Cospedal para fomentar una Ley de Educación sólida y estable. Lo que no considero adecuado ni asumible, si se da, es que el proyecto lo hagan, como siempre, políticos; entre otras cosas porque, salvo los casos pretéritos de Pilar del Castillo y el actual de Ángel Gabilondo, en educación y cultura siempre se pone al miembro del partido que sea, al que hay que colocar pero no se sabe dónde y que da igual si sabe o no sabe. Como en la Sanidad, yo quiero que el que rija la educación sepa algo.
España es un país timorato. Necesitamos sentirnos más demócratas que el resto y de ahí vienen los males y las deficiencias legislativas. No veo, tampoco, que la clase política esté muy capacitada para sacarnos de problemas. El otro decían en varios foros que España ha salido de cosas peores; sí, pero no ha sido por la acción política, sino por la acción del pueblo. En 1703 y en 1808, por ejemplo, fue el pueblo el que salió por vez primera a asumir su papel soberano, sobre todo porque los monarcas y los políticos fallaron. En 1936 fue el ejército el que se enfrentó a las milicias armadas, toda vez que falló el entendimiento entre políticos; sobre todo porque jamás lo hubo. Podíamos haber tenido otra historia, pero la que hemos tenido la ha forjado la gente, no los políticos. Y si hemos tenido políticos decentes (Esquilache, Cánovas, Maura, Canalejas, etc...) los hemos quemado o los hemos asesinado.
Me gustaría que los políticos se rebajaran un 50% el sueldo que no se merecen. Que se les retiren los móviles pagados por las instituciones y el Adsl y que todo ese montante vaya íntegro a Educación y Sanidad. Creo que se debería rebajar un 50% el gasto corriente de consejerías y ministerios y que ese dinero vaya a los colegios y a los institutos. Me gustaría que se recorten las subvenciones a los amigos de los que están en las consejerías de cultura y ese dinero vaya destinado a rebajar el precio de las entradas a los museos. Y que no roben más... que los metan a todos en la cárcel, cierren la puerta y tiren la llave a la alcantarilla.
Me gustaría que los becarios de investigación estuvieran bien pagados, con seguridad social y los derechos que emanen de sus antigüedades. Pero esto es una utopía o debemos asumir que España no es diferente.
























