31 de octubre de 2009

Apuesto, firmemente, por la Educación


Soy profundamente partidario de una educación pública y universal. Como mi amiga la poeta Ana Merino, creo, o quiero creer, que la ‘educación va a redimir al mundo’ o que, solo la educación, puede redimir al mundo. Lo que no es de recibo es que no haya medios suficientes por parte de las consejerías de todas las comunidades autónomas españolas del color que sean. No es de recibo tener que despachar con los informes de la OCDE sobre el fracaso escolar y que únicamente esté peor que nosotros Portugal. Tampoco es de recibo que haya un amplio número de docentes con sus oposiciones aprobadas y sin acceso a su plaza y, al mismo tiempo, los poderes públicos asuman el sueldo de docentes en centros concertados sin haber realizado siquiera el CAP (de algún caso sé que el docente no tiene siquiera estudios superiores).

Del mismo modo que reconozco que el Plan Educativo de 1970, realizado por el ministro Villar Palasí ha sido, hasta hoy, uno de los mejores para el sistema educativo español (le duela a quien le duela), tengo esperanza en el pacto Gabilondo-Cospedal para fomentar una Ley de Educación sólida y estable. Lo que no considero adecuado ni asumible, si se da, es que el proyecto lo hagan, como siempre, políticos; entre otras cosas porque, salvo los casos pretéritos de Pilar del Castillo y el actual de Ángel Gabilondo, en educación y cultura siempre se pone al miembro del partido que sea, al que hay que colocar pero no se sabe dónde y que da igual si sabe o no sabe. Como en la Sanidad, yo quiero que el que rija la educación sepa algo.

España es un país timorato. Necesitamos sentirnos más demócratas que el resto y de ahí vienen los males y las deficiencias legislativas. No veo, tampoco, que la clase política esté muy capacitada para sacarnos de problemas. El otro decían en varios foros que España ha salido de cosas peores; sí, pero no ha sido por la acción política, sino por la acción del pueblo. En 1703 y en 1808, por ejemplo, fue el pueblo el que salió por vez primera a asumir su papel soberano, sobre todo porque los monarcas y los políticos fallaron. En 1936 fue el ejército el que se enfrentó a las milicias armadas, toda vez que falló el entendimiento entre políticos; sobre todo porque jamás lo hubo. Podíamos haber tenido otra historia, pero la que hemos tenido la ha forjado la gente, no los políticos. Y si hemos tenido políticos decentes (Esquilache, Cánovas, Maura, Canalejas, etc...) los hemos quemado o los hemos asesinado.

Me gustaría que los políticos se rebajaran un 50% el sueldo que no se merecen. Que se les retiren los móviles pagados por las instituciones y el Adsl y que todo ese montante vaya íntegro a Educación y Sanidad. Creo que se debería rebajar un 50% el gasto corriente de consejerías y ministerios y que ese dinero vaya a los colegios y a los institutos. Me gustaría que se recorten las subvenciones a los amigos de los que están en las consejerías de cultura y ese dinero vaya destinado a rebajar el precio de las entradas a los museos. Y que no roben más... que los metan a todos en la cárcel, cierren la puerta y tiren la llave a la alcantarilla.

Me gustaría que los becarios de investigación estuvieran bien pagados, con seguridad social y los derechos que emanen de sus antigüedades. Pero esto es una utopía o debemos asumir que España no es diferente.

29 de octubre de 2009

¿Tenemos futuro?

¿Tenemos solución? ¿Tenemos futuro? Hace tiempo que percibo una severa crisis de valores y de principios. Los mensajes que transmiten las ondas no me resultan atractivos. Creo que hemos llegado a un punto en que los nuevos desafíos los deben afrontar otras caras con otros propósitos. Hay que salir a la calle y empezar a convertir en real lo que allí es real.

Estamos en el mismo punto que en 1898. Es decir, los españoles tropezamos veinte veces con la misma piedra. ¡La madre que nos parió!

Me frustra que la mayoría no sean ni mileuristas. Me molesta que la gente no pueda conciliar la vida laboral con la vida familiar porque este no es país de emprendedores. Me jode que las encuestas digan que los corruptos de todas las ideologías van a volver a ganar las elecciones (¿es que la gente es tonta o qué?). Me parece demencial que haya 16.000 profesores con una oposición aprobada y sin plaza. Me repatea que un MIR tenga un salario medio de 1.500 y los diputados no bajen de 3.500 por tocarse las narices. Me asusta que la gente se gaste el 200% de su salario. Me irrita que unos días no suene el móvil y otros no deje de hacerlo.

La gente miente. Las únicas colas son las del paro, no las del cine ni las de los museos.

¿Tenemos futuro? O... ¿hay que echarle un par de huevos y no votar?

Quiero que vuelva Adolfo Suárez y que nombre ministro del Interior a Antonio Maura; que el de Justicia sea Canovas y el de Comercio Alberto Ullastres; quiero que nombren a Cela ministro de Educación y a Miguel Hernández de Cultura. Quiero que pongan de director del Museo del Prado a Velázquez y que presente el Telediario Homer Simpson.

Tampoco pido tanto... que resucite Alfonso XII y empecemos de cero otra vez.

28 de octubre de 2009

La nueva...


Esta chica de la fotografía (una imagen muy pequeña en la que cabe una muchacha tan alta) es una nueva compañera, una nueva amiga: Madame Mostaza DJ. Espero que mañana tenga suerte en su examen de Economía.

Una seria reflexión


Muchos días se presenta algún recuerdo, más o menos agradable, en tu camino. Hoy en persona; por la mañana. Lo importante de ello es que, el recuerdo, de todas formas, vuele. Lo pasado, pasado está. Sigo pensando que es imprescindible no soñar; es necesario y útil ceñirse únicamente a la realidad que, de tan implacable, pone cada cosa en su sitio. Soñar, aunque la gente diga lo contrario en su Blog o en Facebook, por ejemplo, no sirve de nada. Supone una esperanza vana que, a la larga, nunca se cumple 100%. Seguir los dictados de la realidad es lo único evidente.

Otra imagen turbadora


26 de octubre de 2009

Sofía Arkelsten


Esta mañana me he enterado, por un mensaje suyo en Fcebook, de que Sofía Arkelsten estaba en Madrid. Desgraciadamente, nuestras agendas están tan repletas y tan descoordinadas (por lo menos la mía es caótica) que, finalmente, no nos hemos podido ver ni conocer personalmente. De todos modos, espero que sea pronto en Suecia y así conozco aquel país.

Sofía es una joven política sueca, miembro del parlamento de su país, a la que admiro profundamente porque desarrolla una labor envidiable; una labor que me gustaría que desarrollaran muchos políticos de nuestro país y de otros. Es una chica muy activa, implicada en muchos actos públicos y en diversas cuestiones. Una de ellas, como la que le ha traído a Madrid, es la política internacional, esencial para nosotros desde el punto y hora que somos ciudadanos europeos que convivimos en un ámbito común.

Es cierto que muchas ocasiones he plasmado mi desencanto político, pero en este caso, en el de Sofía Arkelsten, lo único que tengo es esperanza, porque igual que en la literatura, hay una gran generación de personas nacidas en los setenta que puede desarrollar una labor que nos insufle ilusión.

24 de octubre de 2009

La traición o cambiar de chaqueta


Define el Diccionario de la RAE, en la acepción 9ª, la palabra “cambiar” como ‘modificarse la apariencia, condición o comportamiento. Ej.: Ha cambiado el viento. Ha cambiado el tiempo’. Bien, eso, de forma intransitiva, también se aplica a los que ‘cambian de chaqueta’. Tómese el caso para aquellos que cambian de opinión o idea según les acomode, según sople el viento o según lo que piensen cada vez que se introducen en el baño.

España es un país de gente cambiante, no lo podemos negar; sobre todo en gente que conoces que es voluble y, además, ese ‘cambiarse de chaqueta’ no se sucede por haber variado el punto de vista de una cuestión, algo que sería legítimo, sino que se produce por una necesidad morbosa de congraciarse con el poder (generalmente político). También, en mi opinión, es un residuo de una pobreza intelectual implacable.

Según pasa el tiempo analizo que ha habido mucha gente que me ha decepcionado, no porque creyera en ella o porque estuvieran en mi órbita ideológica, no; me han decepcionado porque he tenido que entender su punto de vista en un determinado momento y justo el contrario poco después. O a gente que ‘no podía ni ver en pintura artística grafitera’ a determinada persona y, al poco, se sentaban juntos a comer. Aquellas palabras de denuesto se cambian ahora por palabras de elogio, vaya Usted a saber con qué fin o con qué segunda intención. El que cambia sigue siendo el mismo y el otro también. Los romanos, para este caso, tenían una frase genial que el cónsul Servilio Cepión dijo a los traidores a Viriato: “Roma no paga a traidores” (Roma proditoribus non praemia solvit). Una frase bastante buena e ilustrativa.

Allá aquellos que se ‘cambian de chaqueta’ y con ello traicionan su propio punto de partida y a los que partieron con ellos. Dice también un refrán que “no hay mal que, por bien, no venga”. Yo siempre he sido ‘políticamente incorrecto’, pero jamás he cambiado de bandera.

23 de octubre de 2009

Crítica del panorama crítico literario de hoy


La crítica literaria académica actual, por un lado, tiene la inercia de no ocuparse del análisis y exégesis de la literatura posterior a 1990 o, a lo sumo, se adentra temporalmente hasta 1995, repitiendo tópicos y cánones excesivamente trillados. Ningún filólogo se atreve a trazar un análisis de los inicios del siglo XXI quizás con el miedo a la parcialidad o al establecimiento de un canon incompleto. Por otro lado, depende de los manuales que uno consulte para darse cuenta de que el planteamiento del mismo es generoso pero el desarrollo discutible. Así, la “Historia de la literatura fascista española”, de Julio Rodríguez Puértolas, por ejemplo, antepone la censura ideológica frente al análisis estético. Si uno echa una hojeada a la “Historia de la literatura contemporánea española”, de su homólogo y compañero de Departamento en la Universidad Autónoma Óscar Barrero Pérez, se encuentra prácticamente con todo lo contrario, esto es, el análisis de las virtudes literarias en España entre 1939 y 1990. Las dos son útiles y necesarias en la bibliografía actual, pero también son demasiado personalistas.

Soy consciente de que es muy arriesgado lanzarse a leer, estudiar y analizar la literatura actual y dar el valor presencial de los nombres de hoy a nuestra tradición contemporánea. A ningún crítico le gusta que lo censuren o que lo critiquen en otros ensayos, pero hay que ser más ambicioso. No es el caso, ahora, repetir los nombres de siempre, pero sí que hay que englobarlos en su contexto temporal y literario. Otro caso: la mayoría de los autores proclaman el final del teatro; esto es, la no-presencia de nuevos nombres, sin siquiera dar a Paloma Pedrero, por ejemplo, la pertinente importancia que tiene en el panorama español desde los años noventa, al menos. Todos tendemos a equivocarnos en el momento de ejercer como filólogos: yo al menos estoy seguro de haberme confundido con dos escritoras en el momento de realizar el análisis de sus obras que, a medio plazo, apenas encajan bajo ningún parámetro mínimamente defendible. Pero hay que arriesgarse y, de ese modo, relanzar la crítica actual, demasiado acomodada en cátedras universitarias o en suplementos literarios demasiado parcos.

Tampoco el crítico de hoy se arriesga con las editoriales, cuyo papel es imprescindible. Todos nos quedamos con la idea de línea editorial de Planeta de José Manuel Lara padre sin estudiar la línea editorial de esa misma casa hoy. O lo mismo con Alfaguara. Menos aún anotamos en los manuales la labor de otras editoriales como Impedimenta, de la mano de Enrique Redel y su proyecto de reedición de clásicos con traducciones profesionales. O de otra editorial novedosa, arriesgada e impulsadora, como es Irreverentes, de la mano de Miguel Ángel de Rus, un editor infatigable que da cabida en sus colecciones a autores actuales.

Considero imprescindible que la crítica actual empiece a cubrir analíticamente el tiempo literario posterior a 1990. Prácticamente han pasado veinte años que se resuelven precariamente en notas a pie de página y en los que sociohistórica y literariamente han pasado muchas cosas y han desarrollado nuevos nombres que deben empezar a cubrir el espacio racional que van dejando por lógica las generaciones anteriores y en el que se va relanzando la literatura. Yo, al menos, estoy en ello.

22 de octubre de 2009

La mentira


Creo que muchas ocasiones en nuestra vida no somos sinceros porque tenemos miedo a ser sinceros. La gente tiene la costumbre de enmascarar una razón detrás de una burda explicación que lo único que provoca, a la larga, es vergüenza. Tengo por costumbre no mentir y decir las cosas como son, por supuesto que lo sociedad no me va a aceptar tal como soy, políticamente incorrecto, pero es que la capacidad de pensar que tenemos todos nos tiene que llevar a la mayor claridad posible. Por ejemplo: hace unos años una persona me comentó que no me había llamado para hacerme llegar cierta información que le había solicitado ‘porque no tenía saldo en el móvil’. Hasta ahí, todo normal, ¿no? Mi respuesta fue: ‘pero si tú eres de contrato’. Hubiera sido más expeditivo decirme que no había podido o que, como era la verdad, no le daba la gana llamarme. Punto.

Digo esto porque la gente miente una barbaridad, sobre todo por Internet, en los perfiles de las redes sociales, etc. Yo tengo la mínima información pero... La inercia de mentir viene de la necesidad de aparentar. Hay que ser lo que se quiere ser, no lo que se es; y eso es malo, porque al final te pillan. Es como aquella chica de la que me hablaron que de tan majo y buena persona que era su novio un día le limpió la cuenta bancaria (12.000 euros) y nunca más se supo. Parece ser que todos los demás hombres del mundo somos defectuosos, salvo aquel, que debe estar brindando con champán lo defectuoso de los demás.

Digo esto porque el otro día me comentaban algo sobre la mentira y la ocultación y mi respuesta fue sencilla: ‘ahora, con introducir el nombre en google, te salen hasta las sentencias judiciales’, ¿o no?

20 de octubre de 2009

Algo breve sobre moda


Bien. Yo, verdaderamente, no sigo la moda; es decir, las colecciones de moda. Lo que entiendo es que aquellas que se ponen en marcha, por ejemplo para otoño-invierno (como la de la imagen), son simplemente indicativos de por dónde van a ir los tiros, los colores, los cortes… pero… ¿realmente se vende eso? (Fotografía tomada de Yo Dona, suplemento de El Mundo).

Otra cosa que me pregunto es acerca de la vida de las modelos… ¿realmente son chicas normales, que comen normal, viven normal y todo eso? ¿O llevan una vida mucho más dura y poco envidiable como me imagino?

19 de octubre de 2009

Mi música


Yo, como el poeta Gerardo Diego, soy melómano. ¡Qué le voy a hacer! Como aquel magnífico poeta de la Generación del ’27 soy un profesor de Literatura; y me gustan las mujeres y la música.

Algo presente en mi vida cotidiana, cada día, obviamente, es la música. Recuerdo que uno de mis primeros discos fue “Blanco y Negro Mix II”, en cuya carátula salía la cara de Bill Clinton y cuyos temas te ponían en marcha rápidamente: eran los tiempos de la ‘ruta del bakalao’ y de escaparse los fines de semana a la discoteca madrileña ‘Kapital’ a ver a las chicas de larguísimas piernas en minifalda y con botas negras altas. Dance, techno, etc. Era lo que tocaba. Si en algún momento me enamoriscaba de alguna muchacha ponía otro LP que me compré bastante barato en ‘Simago’ (que ya no existe -¡cómo han pasado los años para Madrid y cómo le hemos quitado el sueño y las legañas a la capital!-): ‘Diana’ de Elvis Presley.

Vale; el primer grupo que me pegó fuerte allá por 1987-1988 fue ‘Europe’, porque no sé si recordáis que Alberto Ruíz-Gallardón (otro melómano descendiente de Albéniz), candidato de AP a la Asamblea de Madrid en aquel entonces, puso de banda sonora aquella canción del grupo… ¿os acordáis? Y salía a todas horas en la TV cuando daban la información política. Lo que ‘Europe’ hizo después no me gustó tanto.

Andado el tiempo el verdadero grupo del que tengo todos sus CD’s es ‘Ella Baila Sola’. A Marilia Casares y a Marta Botía las descubrí por la radio, cuando el desaparecido Antonio Herrero las llevó en directo una mañana a su programa. Es una pena que se deshiciera, porque aquella música es fantástica. Me llevé los discos, en 2002, a Estados Unidos y parte de la banda sonora de mis estudios de doctorado la pusieron ellas a modo de sonido de fondo. Por cierto, que al verdadero primer concierto en directo que fui fue a uno de Jazz en Hanover, New Hampshire, a donde acudieron varios músicos que se han ido engrandeciendo en Estados Unidos desde entonces. Fue espectacular…

Tampoco me falta ninguno de Shakira. Además de que es una mujer que baila genial, que socialmente está muy comprometida con Barranquilla, sacó su “Whenever, wherever” también cuando yo habitaba al Norte de Boston y ya había comprado sus discos iniciales, con el cabello rojizo y su mirada de niña buena.

El último CD que he comprado es “Ella”, de Kate Ryan; aunque no dejo de poner, a modo de remix, temas de Madonna, Alizeé, Celine Dion y veintisiete más. Eso sí, el día que me levanto canalla me desayuno el “My way” de Frank Sinatra o “Soy un truhán, soy un señor”, de Julio Iglesias. Incluso, cuando me da la gana, me pego una buena sesión del “Cánon” de Pachelbel o de “Beguin the beguin”, que casualmente son la banda sonora de la película de Garci “Volver a empezar”, nuestro primer Óscar.

18 de octubre de 2009

Yo apuesto por la educación


Laura es una estudiante de Educación Secundaria Obligatoria. Hace unas semanas les entregaron a los alumnos un ordenador portátil para que lo utilizaran. Transcurridos unos días ha escrito una carta a su amiga Olga, que vive en otro lugar de España:

“Hola Olga. El otro día nos entregaron un ordenador a todos los de 4º de la ESO. Bueno, al tutor y a los otros profes, no. El primer día no pudimos hacer nada, porque como el profe no tenía uno y no lo entendía nos dijo que esperáramos a que en su casa estudiara un poco el funcionamiento. Montse, la listilla pija de la clase, le dijo que ella sí sabía cómo iba, porque tenía uno igual. Todos se rieron del profesor menos yo. El profe nos dijo que nos lo podíamos llevar a casa. Yo lo metí en la mochila. A Juan se le cayó y se le rompió. Pedro, al día siguiente, nos dijo que unos chavales se lo robaron cuando iba a su casa.

Yo pensé que también nos cambiarían la pizarra y nos traerían un microscopio que nos habían prometido. Tampoco han arreglado la calefacción y me tengo que poner dos jerséis en la primera clase del frío que hace.

Toni y Andrés son dos chicos con problemas. Uno es algo disminuido y el otro es ruso y no habla bien el español. Antes daban el coñazo en clase todo el rato, pero ahora se meten en Internet y nos dejan dar la clase. Ayer nos mandaron deberes para casa: sacar información de Internet. Yo no puedo, porque mi padre está en paro y dice que no nos podemos permitir ADSL.

Mi hermano pequeño está contento porque le van a dar uno también. Está emocionado porque se va a abrir una cuenta de Tuenti y a chatear con las chicas. Jajaja. Y dice que ya no va a tener faltas de ortografía porque se las va a corregir el ordenador automáticamente”.

Señoras, señores... dice la poeta Ana Merino, con acierto, que la educación va a redimir al mundo. Necesitamos un proyecto y necesitamos profesores; necesitamos el pacto educativo nacional ya. Necesitamos hacer más. Las ideas, sin sustancia y sin emoción, no sirven para nada.
(Para este post me he inspirado en la carta que se publica en la Revista “El docente”, de ANPE Castilla-La Mancha, número 66, año XVII, septiembre-octubre 2009, pág. 4).

16 de octubre de 2009

Odi et amor

Dos reflexiones:

1.- Esta mañana me he enamorado platónicamente de Nawal, una joven hermosísima y alegre decoradora de El Corte Inglés.

2.- Me he equivocado. Sí, con esa persona que habita al Norte me he equivocado de cabo a rabo; en fin, todos tenemos derecho a confundir lo bueno con lo raro.

Pues eso.

15 de octubre de 2009

Lo que me gustaría decirte

A veces es más importante lo que no decimos que aquello que transmitimos. Tenemos la fea costumbre de aceptar todas las normas indiscutibles de la sociedad y deberíamos aprovechar la circunstancia de que alguna de esas normas son convenciones absurdas para romperlas.

Hay gente a la que me gustaría decirle, en confianza, muchas cosas. Hay gente que, especialmente, creo que deberían escuchar lo que, en confianza, quiero decirles. Hay incluso alguna persona en concreto (probablemente tú) a la que hace mucho tiempo debería decirle, con cariño, lo que quiero decirle.

Pero, sencillamente, es más importante lo que no digo que lo que transmito. Quizás por miedo.

14 de octubre de 2009

Pensar, recordar...


Pensar tu nombre, ahora, envenena mis sueños...

12 de octubre de 2009

Cuestión de Literatura


Only it is a question of Literature

Hay gente que ante un mal día dice que prefiere no haber salido de la cama, quizás sin ser consciente de que todo el día postrado sobre el colchón acaba por producir una molesta lumbalgia. A mí una de las cosas que me gustaría hacer un día cualquiera es quedar a desayunar con Sienna Miller. Sencillamente, un café cortado, con dos terrones de azúcar, una breve, sincera y miserable conversación de cine y a otra cosa.

Cuando quiero dejar de pensar un rato, evitando así la hipertensión arterial, dejo de leer cosas sesudas y, por supuesto, el periódico, y me inmiscuyo en las tramas muy realistas de la novela policíaca. Tengo que reconocer que la primera novela que me leí íntegra (sin literaturas juveniles de por medio) fue La familia de Pascual Duarte, de Camilo José Cela. Tenía yo entonces trece años y la compré por mil pesetas en un quiosco de prensa. Me fulminé en una tarde, semanas después, ¿Quién mató a Palomino Molero?, de Mario Vargas Llosa, y sin saberlo, quizás, me adscribí al peruano en detrimento de Gabriel García Márquez, al cual no es que le tenga fobia, sino que no me hace sentir la emoción lectora de la Literatura.

No puedo llegar a comprender cómo hay gente que no lee, gente, sencillamente, a la que no le gusta leer, considerando el ejercicio de la lectura como una molestia que se suple con la televisión basura y otras zarandajas por el estilo. Desde los trece años no me recuerdo de otra forma que leyendo y eso no me ha impedido hacer una vida normal. Cuando uno lee se da cuenta, por ejemplo, de que Sienna Miller, de la que decía algo más arriba, es una mujer fatal, como hay otras que son la protagonista de El halcón maltés de Dashiell Hammett, es decir, mujeres a las que no conoces de verdad hasta el final. También puedes entrever si ese amigo tuyo que te pide dinero es un protagonista de novela norteamericana de los cincuenta (Gore Vidal, Truman Capote, Saúl Bellow…) y no te va a devolver la pasta o es el poli íntegro y decente de Tu nombre envenena mis sueños, de Joaquín Leguina.

Tampoco habría películas de James Bond sin Ian Fleming, por ejemplo; ni Hércules Poirot ni Sherlock Holmes sin Agatha Christie ni Sir Arthur Conan Doyle. Y es posible que sin Literatura tampoco tuviéramos actrices como Siena Miller en el papel que interpreta en Layer Cake.

10 de octubre de 2009

Apuntes sobre Yolanda Castaño


He puesto hoy el punto final a un corto ensayo sobre la poesía de Yolanda Castaño que tenía aplazado desde 2005 y que retomé este verano. Se trata de unos apuntes sobre su poesía que no sé si servirán realmente para alguien más que para otros filólogos (y para otros poetas que lo mirarán con detenimiento para sacarle faltas, como esas dos harpías que por Internet me pusieron a parir diciendo que escribía tonterías al hablar de Ana Gorría, Ana Merino, Vanesa Pérez-Sauquillo, Estíbaliz Espinosa, etc. -de 54 nombres, decían, sólo era buena poeta una-), toda vez que no soy, precisamente, un crítico afamado; pero también podría defenderme incidiendo en que no adolezco de favoritismo alguno hacia la poeta gallega, pues no la conozco personalmente ni mi trato con ella es frecuente; algo que, para este ensayo, genera imparcialidad. Confieso, eso sí, que alguna nota crítica de verdad, en la línea de la pura acepción del término, aparece, lo cual tampoco es preocupante para la poeta: es más importante ser lector suyo y sincero a pertenecer a la casta de aduladores que todo autor literario tiene. No se ha tratado de escribir un elogio, sino un estudio.

He escrito unos apuntes bajo la canícula madrileña del verano y la incertidumbre pertinaz del otoño y me he tenido que pertrechar de los volúmenes en gallego en aras (y creo que se lo debía a la poeta) de una segunda lectura de sus obras más esmerada, más crítica, más madura y más intensa. Cuando me divorcie (literariamente) de Yolanda Castaño le pienso legar un buen legajo de papeles pintarrajeados, anotados y dibujados de sus versos fotocopiados de extranjis.

Traigo todo esto a colación porque mientras escribía el ensayo (que aún no tiene título) he descubierto de nuevo a la poeta, como en el final de los años noventa, mediada mi carrera, más o menos por el tiempo en que Carmen Jodra y yo asistíamos en las aulas de la Autónoma de Madrid a clase de Latín Vulgar (por cierto, aulas que estrenó Luis Alberto de Cuenca con la primera promoción de la citada Universidad). Reconozco que es una mujer muy activa culturalmente, generando una presencia poética en muchos y muy diversos foros y que, además, ha adquirido un compromiso puro con la lengua gallega. Bien, en mitad de ese tiempo mío de estudio le han pasado cosas que han salido en la prensa y de las que espero se haya repuesto. Yolanda Castaño (y esto sí es un elogio) es, en el fondo, tan misteriosa como la protagonista de El halcón maltés de Dashiell Hammet: no la conoces hasta el final.

Tengo mis filias y mis fobias literarias, como buen filólogo y si no fuera así no sería yo mismo. No me separo de la poesía de Karina Sacerdote, de Lauren Mendinueta, de Gracia Iglesias o de Izaskun Gracia, por decir algunas, pero tampoco de la poesía de Yolanda Castaño aunque una vez me enviaran una carta afeándome que trabajara sobre ella porque escribe en gallego, como si mi título universitario y mi doctorado no contemplara Galicia o Hispanoamérica, por decir algo. Tengo mis fobias, denominadas Gabriel García Márquez y Paulo Coelho, aunque es posible que me retracte en unos años, cuando deje de ser canalla y se estabilice mi hipertensión arterial que atiza leer el periódico todas las mañanas.

Bueno, pues ello, que he terminado el ensayo. Quizás lo titule “Apuntes sobre Yolanda Castaño”, como hicieron los alumnos de Ferdinand de Saussure a principios del siglo XX. Ya veremos.

Un margnífico consejo


Nunca digas nada ni escribas nada hasta que estés seguro de que lo que vas a decir o a escribir es más hermoso que el silencio.

9 de octubre de 2009

¿Fue mejor el tiempo pasado?

Ayer andaba por Facebook y caí en la cuenta que tengo agregadas a muchas personas de las que hacía siglos no sabía nada, que un día desaparecieron y no supe nada hasta que hace unos meses, o semanas o días, aparecieron por ahí y los agregué. Me parece increíble que una etapa de nuestras vidas hubiéramos compartido aulas en primaria o en secundaria (me vino a la cabeza, por ejemplo, la chaqueta vaquera que llevaba a clase Ruth Arroyo García). Realmente, a pesar del Facebook, no sabemos nada unos de otros; el tiempo ha transcurrido implacable del mismo modo y sólo nos dejan comentarios y buenos deseos los cinco o seis de siempre. Es decir, que lo pasado, pasado está y ni el Facebook lo solventa.

7 de octubre de 2009

Problemas de mujeres

Bien. Hoy mi post va sobre las mujeres. No sobre lo que ‘yo’ pienso sobre las mujeres: en unos casos muy positivamente y, en otros, de forma sincera diré que he conocido a las más ‘hijas de p…’ del mundo conocido.

De lo que voy a hablar es de un vicio oculto de la sociedad; por lo menos de la española. Hay grandes empresas que contratan por currículo a mujeres, preferiblemente para detentar puestos de cara al público o de gestión. En el segundo caso considero que es un acierto porque la resolución femenina es más eficaz. Pero ese no es el caso. En el segundo a veces es por algo que raya lo criminal. Me explico: el otro día se produjo una noticia en la que en una óptica el empresario obligaba a las empleadas a llevar debajo de la bata blanca únicamente la ropa interior, cosa que a los empleados no le exigía. Ellas han protestado y se sabe. Otras veces las empleadas: chicas generalmente jóvenes, hermosas y bien vestidas, son espiadas mediante cámara oculta en los baños o cambiadores. Y probablemente ni se enteren.

Otros casos, por desgracia, no son tan conocidos. Hay acoso (sexual) en muchos trabajos y soy consciente de que muchas mujeres no lo dicen por miedo a perder el puesto o, sencillamente, por miedo del miedo mismo. Sé de otro caso en que un alto ejecutivo no contento con el ‘no’ de la empleada, se dedicó a coaccionar al novio o marido. Obviamente el miedo es mayor: no sólo ve en peligro su propio trabajo sino que ve coartada la libertad de su pareja. Lo malo de la sociedad es que como no haya pruebas eso no es delito y, sin embargo, el miedo o la ansiedad de la afectada es como si no valiera.

5 de octubre de 2009

Amores


Cuando uno se mueve en el mundo de las Letras, siente muchos días deseos de plasmas literariamente en el Blog indirectas o metáforas dirigidas a la persona que a uno le atrae. Lo cual, aunque no lo creáis, puede ser contraproducente porque si le gusta puede verse afligida por un exceso de vanidad y se no te corresponde puedes perder una lectora y una amiga. Todo ello independientemente de la pasión que uno sienta: amor intenso, amor fraterno, amor cándido, amor carnal, amor-odio, etc.

Para el único amor que me siento preparado es para el amor platónico: sí, ahí la veis, es ¡¡¡Paris Hilton!!! Ya lo sabíais, ¿no? Uno se siente atraído por su esa cándida señorita de la familia Hilton; vamos, de los Hilton bien de Estados Unidos. Os aseguro que no me molestaría en absoluto que me autorizara en su cuenta o tarjeta o que me invitara a cenar o a una de sus fiestas.

¿Por qué no sé nada?


No sé, hace algún tiempo que anda desaparecida -lo que yo entiendo por desaparecida, que es no saber nada sustancioso-, que no tenemos noción de ella; ni una señal de humo: nada. ¿Alguien sabrá algo?

Sinceridad o lo que sea


Hay días en que quisiera ser tan cínico y elocuente como Bernie Gunther; tener la misma perspicacia que Sherlock Holmes; la constancia de Hércules Poirot; la inteligencia del Doctor Cross y la fortaleza de James Bond. Pero no, al final de cada uno de esos días soy yo mismo. Ayer me dijo alguien; una amiga; bueno, yo la considero mi amiga, aunque no sé si ella me considera amigo suyo (?) -imagino que no-, si iba por ella cierto comentario que escribí aquí. No, ese en concreto no; ese no iba por nadie que lea este blog. Tengo que ser sincero al escribir que muchas de las cosas que plasmo aquí tienen su origen en personas que conozco; otras, sencillamente, se inspiran también en la realidad; algunas más son simplemente una pugna por el deseo sin ser consciente de la realidad y otros temas no se dirigen a nadie de los habituales. En eso consiste este blog: nada menos.

Hoy es lunes, inicio de una nueva semana. A ver qué nos depara. El otoño no quiere terminar de llegar, pero tampoco es verano. Ayer fue mi Santo y también la resaca de muchas cosas.

4 de octubre de 2009

Carta al Alcalde de Madrid

Querido Alberto: No hay que perder la esperanza ni las ilusiones. Madrid ha presentado, sin duda alguna, la mejor candidatura olímpica de los últimos tiempos: un proyecto sólido, una presentación brillante, una ciudad volcada y la ilusión. Recuerda que muchos dijeron que el alcalde de Madrid iba a ser ‘apabullantemente’ barrido por Barack Obama. Ya se ha visto que Madrid tiene mucho más nombre que Chicago.

Mi opinión de ciudadano me lleva a animarte a que presentes de nuevo la candidatura olímpica de Madrid para los juegos de 2020. Para esa fecha, además de lo que ya tenemos en el bagaje, nos favorecería la rotación de continentes; algo que me gustaría mucho entender bien, pues entre los años diez y los años veinte del siglo pasado seis o siete olimpiadas se celebraron, de forma consecutiva, en Europa.

Ahora aparecerán tus detractores; aquellos que se han erigido en enemigos políticos tuyos y que extienden su enemistad contra la ciudad de Madrid y contra sus habitantes (¡¿Cómo es posible que haya gente en España que se haya alegrado de que no nos den los JJOO?!). Ha habido mucha gente detractora de Madrid 2016, de todas las familias y de todas las ideologías. Han sacado opiniones sustentadas por los pelos, estudios que se contradecían entre sí y, generalmente, la idea era atacarte: jamás han pensado ni en Madrid ni España ni, por supuesto, en el Deporte. Los Juegos a unas ciudades les han reportado beneficios y a otras pérdidas, pero eso es algo que no se sabe hasta concluidos. Los ungidos ya lo saben siete años antes. Los que no han pensado en Madrid deberían ser declarados ‘persona non grata’ porque una cosa es Alberto Ruiz-Gallardón y otra los cuatro millones de personas que la habitan.

Esperanza Aguirre y tú sois, a día de hoy, los dos líderes del PP mejor valorados y con mayor solvencia del PP. Eso es lo que te debe llevar a seguir adelante en la transformación de Madrid, como proyecto; y espero, sinceramente, que sigas mucho tiempo dando triunfos a la ciudad. Espero y deseo firmemente que reflexiones con tu equipo y propongáis Madrid 2020.

3 de octubre de 2009

Se busca...


Se busca. Preferiblemente que sienta, que llore, que ría, que grite, que se emocione, que tenga paciencia, que sea leal. Además, sería útil, que su ojos dijeran mucho y que sean fiables; que sea una persona del siglo XXI... que lea, que le guste la música, que sepa decir y sepa oír y escuchar; que las letras sean parte de sí... Que tenga principios y que respete... que bromee y tome en serio lo que sobre. Se aconseja que viva, que sepa levantarse y gritar, que sea libre, que su mente sea abierta, privilegiada, útil. Se requiere que su psicología sea constructiva. Que sonría, que sea feliz... ¡¡Existe!! Ya lo creo que existe. Sólo faltan sus señales de humo... ¿o quizás eres tú?

2 de octubre de 2009

Carta para una mujer

Antes de que aparecieran Internet y las Redes Sociales, comunicarse por carta era el método más eficaz, usual e intenso para confesar hasta lo más íntimo. Hoy, ha caído en desuso la costumbre, pero puede ser otra utopía del tipo “la poesía es un género tan minoritario que está a punto de desaparecer”. En fin, hay tesis, antítesis e hipótesis para todos los gustos y que, generalmente, no comparto. Por eso te escribo. Y te escribo porque merece la pena hacerlo. Quiero transmitirte la idea, la sensación, la percepción, de que eres importante: lo eres por cuanto haces, por cuanto dices y por cuanto aportas con tus palabras; las que pronuncias, las que reflejas por escrito y, sobre todo, las que callas pero que son transmitidas a través de tu mirada. El papel de tus palabras es más importante de lo que imaginas, lo malo de toda esta sociedad que nos rodea es que la gente, por desgracia, le da mucha menor importancia a la Literatura, a las Ideas, al Arte, de lo que deberían; entre otras cosas porque es una transmisión patrimonial que nos han legado, que hemos retomado y que vamos a trasladar a quien quiera que venga después de nosotros, ¿no crees? Pero todo puede ser distinto. Espero que sigas así y, sobre todo, espero que sigas siendo consciente de que no eres una nada anónima, una cara sin rostro en mitad de la multitud: eres tú y tu palabra, junto a tu forma de mirar, lo dice todo.