
28 de noviembre de 2009
Irse de juerga...

Hoy, como cualquier otro día de cualquier otro fin de semana, la gente se va a "ir de juerga"; lo cual, bien o mal visto, pues es cosa de cada uno (y cada uno es cada uno). Lo malo del caso es cuando la gente se pasa y, especialmente, cuando la gente que se pasa es menor de edad... Que pasarlo bien e, incluso, tomarse unas copas "e vero", pero pasarse ya no es bueno.
Ya os diré por qué escribo esto...
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Yo
26 de noviembre de 2009
Una despedida para comenzar
“Uno rojo”, el nuevo poemario de Andrea Cabel, evidencia que está lista para más complejas, cerradas y arriesgadas propuestas, sin que con esas características sacrifique la emotividad, la expresividad, la irreverencia repentina o inusitada y el efecto esperanzador.
Los versos que encontramos en “Uno rojo” me han gustado. Principalmente, por el vigor que hallo en ellos. Presentan mucha soltura y fuerza declarativa. Nos topamos con enérgicas sentencias, confesiones de diverso matiz e índole desde las que destilan agresividad hasta las que delatan una ambigüedad de significados. Andrea es una escritora espontánea y versátil. Ya ha desarrollado poemas en prosa que se publicaron en el número 7 de la revista “Fórnix” que correspondía a enero-junio de 2008.
Puntualizo lo de la escritura que aflora y ofrece una variedad, puesto que en su reciente plaqueta, Cabel explora el lenguaje poético pero en el derrotero dramático; sin más preámbulo, su pluma se atreve a realizar una creación teatral. La dramaturga acechaba hasta que finalmente asomó. El nombre de esta “obra sin telón”, como la califica la poeta, es el de “la eternidad de una esquirla”. Fantástico y demoledor título por la belleza que expresa y por la difícil y aparente sucesión de acciones o reflexiones (según el caso) que adelanta desde el saque el perturbador nombre. En esta “obra sin telón” noto la obligación de transmitir la frecuente imposibilidad que atraviesan las personas para comunicarse con el otro. Es terrible cuando constatas que no percibes con precisión al otro. Y ese panorama desalentador, sin embargo probable y recurrente, lo identificamos en el discurrir existencial planteado para los personajes de “a.” y “b.” Personajes que de manera esencial parecen resignados a la naturaleza de las vidas que les ha tocado encarnar. “a.” y “b.” no la ven fácil en la narración, a pesar del conflicto central: el de la ausencia de un diálogo cabal. Los dos se las ingenian para dejar un espacio mínimo con la intención de que cada quien descargue lo que piensa, intuya y pueda de ese modo posibilitar la llegada de un entendimiento futuro. No quiero sonar pesimista ni desilusionador, pero debo admitir que como está realizado el relato de “la eternidad de una esquirla” resulta complicado imaginar la comprensión de las partes actuantes. El único consuelo, para mí, radica en la satisfacción que origina el que cada uno se haya pronunciado.
Me quedo con una frase dicha en la “obra sin telón”: “las despedidas son recuerdos mutuos…”. Estupenda frase que me hizo meditar y emparentar el espíritu de esta obra con el cine del director francés Alain Resnais. Resnais habla, trata y juega con bastantes tópicos que de similar forma ha abordado Andrea en su pieza dramática. Dichos temas son: la soledad, el abandono, la memoria y el olvido, la incomunicación, la estructura de la vida y la percepción fragmentaria de ésta y lo que causa el amor. Yo pienso que el texto “la eternidad de una esquirla” hubiera atraído a un autor como Resnais. Alain laboró con distintos escritores e intelectuales para contratarlos de guionistas de sus filmes; exponentes de la talla de Marguerite Duras (“Hiroshima, mon amour”), Alain Robbe-Grillet (“El año pasado en Marienbad”), Jean Cayrol (“Muriel o el tiempo de mi regreso”) y Jorge Semprún (“La guerra ha terminado”). Todas las películas aludidas forman parte de lo mejor que filmó Resnais. No obstante, me detendré en detallar la colaboración que sostuvo con Alain Robbe-Grillet. Junto a él, rodó la que para muchos representa la obra maestra de Resnais: “El año pasado en Marienbad”. Es una cinta perturbadora que enfatiza en los alcances de las relaciones humanas y enarbola una experimental y filosófica disertación sobre la muerte.
Yo le dije una vez a Andrea que lo escrito en “la eternidad de una esquirla” denotaba un estilo francés. Esa afirmación, recuerdo que la desconcertó. Me refería con mi cultura cinéfila al ejemplo específico de Robbe-Grillet. Andrea sin saberlo ha elaborado líneas de una usanza y repercusión similar con las que podemos distinguir en el guión de “El año pasado en Marienbad”. Robbe-Grillet en un momento anuncia: “X: Pero es hora, creo, de ir al concierto. ¿Me permite que la acompañe? A no contesta a ninguna de las frases de X. Cuando le propone acompañarla, ella hace una seña con la cabeza, quizás incluso sin significación precisa. Y se ponen en camino más o menos juntos. X un poco en segundo término, pero guiando a A, a pesar de todo, a una cierta distancia. Se callan”. Y para que divisen semejanzas, Cabel expone: “a. dice: no importa cuánta puerta cerrada o ventana abierta, b. dice: no importa esa reja que me deja sin flores / tu sombra que se ríe y tu risa que / y tu risa / que / desaparece / y aparece / como la brisa, en todas partes”. Andrea sin sospecharlo ha heredado lo hermético de cierta tradición poética y dramatúrgica de Francia.
Los versos que encontramos en “Uno rojo” me han gustado. Principalmente, por el vigor que hallo en ellos. Presentan mucha soltura y fuerza declarativa. Nos topamos con enérgicas sentencias, confesiones de diverso matiz e índole desde las que destilan agresividad hasta las que delatan una ambigüedad de significados. Andrea es una escritora espontánea y versátil. Ya ha desarrollado poemas en prosa que se publicaron en el número 7 de la revista “Fórnix” que correspondía a enero-junio de 2008.
Puntualizo lo de la escritura que aflora y ofrece una variedad, puesto que en su reciente plaqueta, Cabel explora el lenguaje poético pero en el derrotero dramático; sin más preámbulo, su pluma se atreve a realizar una creación teatral. La dramaturga acechaba hasta que finalmente asomó. El nombre de esta “obra sin telón”, como la califica la poeta, es el de “la eternidad de una esquirla”. Fantástico y demoledor título por la belleza que expresa y por la difícil y aparente sucesión de acciones o reflexiones (según el caso) que adelanta desde el saque el perturbador nombre. En esta “obra sin telón” noto la obligación de transmitir la frecuente imposibilidad que atraviesan las personas para comunicarse con el otro. Es terrible cuando constatas que no percibes con precisión al otro. Y ese panorama desalentador, sin embargo probable y recurrente, lo identificamos en el discurrir existencial planteado para los personajes de “a.” y “b.” Personajes que de manera esencial parecen resignados a la naturaleza de las vidas que les ha tocado encarnar. “a.” y “b.” no la ven fácil en la narración, a pesar del conflicto central: el de la ausencia de un diálogo cabal. Los dos se las ingenian para dejar un espacio mínimo con la intención de que cada quien descargue lo que piensa, intuya y pueda de ese modo posibilitar la llegada de un entendimiento futuro. No quiero sonar pesimista ni desilusionador, pero debo admitir que como está realizado el relato de “la eternidad de una esquirla” resulta complicado imaginar la comprensión de las partes actuantes. El único consuelo, para mí, radica en la satisfacción que origina el que cada uno se haya pronunciado.
Me quedo con una frase dicha en la “obra sin telón”: “las despedidas son recuerdos mutuos…”. Estupenda frase que me hizo meditar y emparentar el espíritu de esta obra con el cine del director francés Alain Resnais. Resnais habla, trata y juega con bastantes tópicos que de similar forma ha abordado Andrea en su pieza dramática. Dichos temas son: la soledad, el abandono, la memoria y el olvido, la incomunicación, la estructura de la vida y la percepción fragmentaria de ésta y lo que causa el amor. Yo pienso que el texto “la eternidad de una esquirla” hubiera atraído a un autor como Resnais. Alain laboró con distintos escritores e intelectuales para contratarlos de guionistas de sus filmes; exponentes de la talla de Marguerite Duras (“Hiroshima, mon amour”), Alain Robbe-Grillet (“El año pasado en Marienbad”), Jean Cayrol (“Muriel o el tiempo de mi regreso”) y Jorge Semprún (“La guerra ha terminado”). Todas las películas aludidas forman parte de lo mejor que filmó Resnais. No obstante, me detendré en detallar la colaboración que sostuvo con Alain Robbe-Grillet. Junto a él, rodó la que para muchos representa la obra maestra de Resnais: “El año pasado en Marienbad”. Es una cinta perturbadora que enfatiza en los alcances de las relaciones humanas y enarbola una experimental y filosófica disertación sobre la muerte.
Yo le dije una vez a Andrea que lo escrito en “la eternidad de una esquirla” denotaba un estilo francés. Esa afirmación, recuerdo que la desconcertó. Me refería con mi cultura cinéfila al ejemplo específico de Robbe-Grillet. Andrea sin saberlo ha elaborado líneas de una usanza y repercusión similar con las que podemos distinguir en el guión de “El año pasado en Marienbad”. Robbe-Grillet en un momento anuncia: “X: Pero es hora, creo, de ir al concierto. ¿Me permite que la acompañe? A no contesta a ninguna de las frases de X. Cuando le propone acompañarla, ella hace una seña con la cabeza, quizás incluso sin significación precisa. Y se ponen en camino más o menos juntos. X un poco en segundo término, pero guiando a A, a pesar de todo, a una cierta distancia. Se callan”. Y para que divisen semejanzas, Cabel expone: “a. dice: no importa cuánta puerta cerrada o ventana abierta, b. dice: no importa esa reja que me deja sin flores / tu sombra que se ríe y tu risa que / y tu risa / que / desaparece / y aparece / como la brisa, en todas partes”. Andrea sin sospecharlo ha heredado lo hermético de cierta tradición poética y dramatúrgica de Francia.
Felicito a Andrea por “Uno rojo”, un libro que juzgo necesario, fundamental para su obra, ya que enseña que puede otorgarnos a sus lectores creaciones de diferenciado registro y apuesta expresiva.
Alfonso González Vigil.
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Andrea Cabel,
Crítica,
Poesía
25 de noviembre de 2009
El relevo... por esos jóvenes
Puede ser que, en el fondo, tengamos algo de futuro... He llegado a esta conclusión repitiéndome muchas veces la frase de la poeta Ana Merino, “la educación puede redimir al mundo”. Uno echa un vistazo a las aulas y se da cuenta de que, en el fondo, hay nombres que van a salir adelante; gente que en cosa de quince o veinte años va a tomar el relevo de la situación y somos nosotros, los maestros, los que debemos prepararlos para ello; y, sobre todo, los que debemos prevenirlos de los políticos.21 de noviembre de 2009
Crónica de La Mancha
Pues hoy me he comprado en VIPS el último disco de Shakira, “Loba”. Tenía 12 euros en cheques VIPS y los he empleado, de tal modo que únicamente he tenido que abonar 4 euros. ¡Tengo infinidad de cosas que corregir hasta el martes! Y me he pasado la tarde de la ceca a la Meca por Madrid. Siento no entrar tan frecuentemente en los blogs de los demás, pero es que no me da la vida para ello. Quizás el próximo finde. Por cierto... que hace siglos que no sé nada de la poeta Lauren Mendinueta.
De nuevo resuena por mi mente aquello de “En un lugar de La Mancha”, pero yo he puesto una enorme foto de Nueva York en mi cuarto... Es que decía el gran escritor Azorín, de Monovar, como alguien que yo me sé, que Albacete es el Nueva York de La Mancha”.
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Diario
19 de noviembre de 2009
Espiar al profesor...

Bueno, ahora hay gente que, mientras hace un ejercicio sobre un escritor, entra en la página blog del profesor de Lengua y se la lee. Lo que más me gusta de todo eso es que la gente ha utilizado su ingenio para, con pocos datos, llegar hasta la página del profesor. A ver si ahora la gente se anima y escribe algo tan bueno que el profesor juzgue que merece la pena que se cuelgue en esta página web.
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Diario
18 de noviembre de 2009
Más...

Bueno, pues ando ahí, de aula en aula. En general la gente es maja... Ando un poco con la sensación de quien aterriza y tiene que coger las maletas, llegar al Hotel y colocarlo todo.
Tengo ganas de ver a mucha gente, de un lado u otro.
Esta noche tengo que empezar a leer un poemario que tengo pendiente; también he de echar un vistazo a la última novela de Philip Kerr y a una antología de teatro medieval.
16 de noviembre de 2009
Cambio de vida...

Siento que no sepáis nada de mí. Ese pueblo que desempeño mi docencia de lengua castellana y literatura a muchachos de 13 a 15 años. Cuando tenga Adsl en casa de nuevo, sabréis más.
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Yo
11 de noviembre de 2009
Apuntes de hoy...

Día raro. Estoy de mala leche, stop. De muy mala leche, punto.
Josema, que es un tío majísimo, que sabe de Literatura, me ha regalado hoy el último libro de Philip Kerr, “Si los muertos no resucitan”, ¡¡¡dedicado por el mismísimo Philip Kerr!!!
Aznar dijo ayer que lo que hay en España son “vividores” de la política (juas). Eso lo llevo yo diciendo hace mucho tiempo. A ver si cunde la opinión y se van largando todos esos ‘vividores’ (esto lo digo yo) y dan paso a gente nueva. Pero... ¡no caerá esa breva! Ya atornillarán el sillón al suelo. Antes se hacían las cosas (yo por lo menos) por conciencia social, ahora dicen “no, si trabajo me dan un cargo...” (juas, lo mismo da ministro de economía que portero del Ministerio...).
Una mujer fatal es (respondo así a la curiosidad de mi amiga Mamen) aquella que, además de ser inteligente y astuta, y hermosa, oculta algo o, con su mirada, engaña o encandila a los hombres como yo o como Enrique Jardiel Poncela. ¡Qué buena es su obra “Usted tiene ojos de mujer fatal”!
Como estoy algo malito le he escrito mails a la gente que no sabía de mí hace mucho tiempo, para decirles que, al menos ahora, no les voy a dar el coñazo.
Además, con los vértigos, además de las mil vueltas, a uno le devuelven los recuerdos, las palabras, las imágenes; todo eso, a pesar del esfuerzo por no mirar atrás.
Bueno, que sí, que siempre me ha gustado la música, la carita de niña buena y el contoneo de Shakira. Que nació también en 1977 (¡menuda cosechaza de gente ese año! ‘Baby boom’, dixit), que es una muchacha guapísima como otras shakiras de Barranquilla y que dedica mucho dinero a obras sociales de verdad.
Y eso...
Josema, que es un tío majísimo, que sabe de Literatura, me ha regalado hoy el último libro de Philip Kerr, “Si los muertos no resucitan”, ¡¡¡dedicado por el mismísimo Philip Kerr!!!
Aznar dijo ayer que lo que hay en España son “vividores” de la política (juas). Eso lo llevo yo diciendo hace mucho tiempo. A ver si cunde la opinión y se van largando todos esos ‘vividores’ (esto lo digo yo) y dan paso a gente nueva. Pero... ¡no caerá esa breva! Ya atornillarán el sillón al suelo. Antes se hacían las cosas (yo por lo menos) por conciencia social, ahora dicen “no, si trabajo me dan un cargo...” (juas, lo mismo da ministro de economía que portero del Ministerio...).
Una mujer fatal es (respondo así a la curiosidad de mi amiga Mamen) aquella que, además de ser inteligente y astuta, y hermosa, oculta algo o, con su mirada, engaña o encandila a los hombres como yo o como Enrique Jardiel Poncela. ¡Qué buena es su obra “Usted tiene ojos de mujer fatal”!
Como estoy algo malito le he escrito mails a la gente que no sabía de mí hace mucho tiempo, para decirles que, al menos ahora, no les voy a dar el coñazo.
Además, con los vértigos, además de las mil vueltas, a uno le devuelven los recuerdos, las palabras, las imágenes; todo eso, a pesar del esfuerzo por no mirar atrás.
Bueno, que sí, que siempre me ha gustado la música, la carita de niña buena y el contoneo de Shakira. Que nació también en 1977 (¡menuda cosechaza de gente ese año! ‘Baby boom’, dixit), que es una muchacha guapísima como otras shakiras de Barranquilla y que dedica mucho dinero a obras sociales de verdad.
Y eso...
10 de noviembre de 2009
Cuatro mujeres y una mañana de invierno

Una mañana fría como esta, caminando hacia la Biblioteca Nacional, se me presentaba el reto de entender hacia dónde va la sociedad actual y, además, qué escribir hoy, o no hacerlo. Entonces la he recordado; ¿o quizás fue por indicación de un mensaje? No sé. Es una chica a la que tengo un profundo cariño, a pesar de que habita algo lejos de mi radio diario. Tiene un poso de buena persona y un aderezo de mujer hermosa que la hace muy interesante, si no fuera porque tiene ojos de mujer fatal y ya se sabe cómo son las mujeres fatales (sonrisa).
Caminando calle Serrano abajo iba yo disertando esto; quizá con la tentación de enviarle un sms de buenos días, cuando, de pronto, he caído en la cuenta de la gente que iba a su trabajo, que ha hecho el esfuerzo de cumplir con su obligación a cambio de un salario bastante menos provechoso que el de los políticos. A parte de a Ella (valga la licencia de la mayúscula) he recordado a otras varias amigas: una mujer casada errante en el desamor; una madre soltera ucraniana que lucha de lunes a domingo por abrirse paso en el mundo laboral y darle estudios al niño de diez años y una antigua compañera que, a pesar de estos nueve años, conserva vigente su inteligencia (creo que fue con mucho la primera de la promoción) y su hermosura.
Sí; hoy he tenido en mente cuatro ases femeninos que, mientras yo iba de camino a la Biblioteca, estarían en diversos puntos de nuestro entorno comenzando, como yo, su día. Mientras cruzaba el paso de cebra que separa la calle de Goya de la plaza de Colón me ha venido a la mente un cuento, una historia realista sobre las cuatro; o quizás cuatro historias con un mismo final: hay gente maravillosa que nunca sale en la televisión.
Caminando calle Serrano abajo iba yo disertando esto; quizá con la tentación de enviarle un sms de buenos días, cuando, de pronto, he caído en la cuenta de la gente que iba a su trabajo, que ha hecho el esfuerzo de cumplir con su obligación a cambio de un salario bastante menos provechoso que el de los políticos. A parte de a Ella (valga la licencia de la mayúscula) he recordado a otras varias amigas: una mujer casada errante en el desamor; una madre soltera ucraniana que lucha de lunes a domingo por abrirse paso en el mundo laboral y darle estudios al niño de diez años y una antigua compañera que, a pesar de estos nueve años, conserva vigente su inteligencia (creo que fue con mucho la primera de la promoción) y su hermosura.
Sí; hoy he tenido en mente cuatro ases femeninos que, mientras yo iba de camino a la Biblioteca, estarían en diversos puntos de nuestro entorno comenzando, como yo, su día. Mientras cruzaba el paso de cebra que separa la calle de Goya de la plaza de Colón me ha venido a la mente un cuento, una historia realista sobre las cuatro; o quizás cuatro historias con un mismo final: hay gente maravillosa que nunca sale en la televisión.
9 de noviembre de 2009
Cómo vi la caída del muro

Lo que recuerdo de aquel 1989 (próximo a cumplir 12 años) no es exactamente la caída del muro nefasto de Berlín: que contagió el entusiasmo a todos. Hubo un Telediario (el de TVE1 -se habían implantado malamente entonces los canales de las comunidades autónomas de País Vasco, Cataluña, Galicia, Madrid y Valencia-) que se abrió con los cadáveres de Nicolae Ceacescu y esposa fusilados por el ejército rumano. Ahí fui consciente de que caía el comunismo, una palabra de la que me hablaban mal hasta los antiguos combatientes republicanos españoles de Albacete, y de que quienes sólo sabíamos de libertad y democracia (imperfecta) habíamos ganado una batalla. Hoy se cumplen 20 años de aquel hito. Nadie creyó hasta 1989 a John F. Kennedy: “Yo también soy berlinés”; nadie, salvo Ronald Reagan, como recordaba alguien en la prensa del domingo: la forma de vida occidental, el “american way of life”, etc., no podía competir con el comunismo: sencillamente lo había vencido.
7 de noviembre de 2009
Leer a Yolanda Castaño

Nota a priori: “Profundidad de campo”, Visor, Madrid, 2009. 10 euracos.
Últimamente voy a remolque de todo y yo lo achaco al Otoño atípico de la meseta que tan mal me está sentando en 2009. El caso es que la edición de “Profundidad de campo”, de Yolanda Castaño, en Visor, está en las librerías y ayer la compré en La Casa del Libro de Gran Vía, unos minutos antes de la atípica y multitudinaria presentación de uno de los libros de Ediciones Irreverentes, la editorial del genial Miguel Ángel de Rus. El caso es que llego tarde a echar un vistazo al poemario bilingüe de Yolanda, ya que en algunos otros blogs hace días que se hicieron eco de él e incluso le dieron fecha precisa a este libro: 2007 (en el mío pone 2009).
Ya lo sabe bien Gracia Iglesias: últimamente llego tarde, mal y nunca a todo e, incluso, le provoco a ella que llegue tarde a sus citas. El caso es que esta poesía de “Profundidad de campo” me dice muchas cosas y me hace llegar muchos ecos de poesía urbana, de asuntos cotidianos, etc., que, personalmente tanto me gusta (probablemente por haberme empapado de la de Luis Alberto de Cuenca). Ya, de entrada, el poema “Reservado”, con el que se abre el poemario, es el que más me gusta de toda la obra de Yolanda que he leído hasta hoy. Lo que ocurre es que la interpretación de este libro de la poeta gallega ya la haré más adelante, a pesar de haberlo leído anoche y de haber tomado algunos apuntes más sobre él. La cosa está en que diga lo que diga siempre va a salir alguien que, presuntamente, es más listo que yo y que, presuntamente, sabe interpretar mejor que yo y que, presuntamente, los nombres que propone son mejores que los míos y que, presuntamente, se sabe mejor que yo las lenguas que se hablan en la Península Ibérica y que, presuntamente, ha leído bastante menos que yo pero que por saberse a Sartre de memoria (pongo por caso) es el culmen de la filología, la crítica y del acervo popular hispánico (juas).
Como ese ego tan grande que tengo está en hora bajas, yo a leer, que es muy constructivo, y a opinar cuanto menos mejor. Ya he captado el mensaje de que ser independiente en este país y decir lo que uno piensa, con corrección, sólo origina críticas y animadversiones. Allá cada cual…
(¡Vaya post más negativo me ha salido! A ver si después del puente y de los vértigos que sufro estoy más positivo).
Últimamente voy a remolque de todo y yo lo achaco al Otoño atípico de la meseta que tan mal me está sentando en 2009. El caso es que la edición de “Profundidad de campo”, de Yolanda Castaño, en Visor, está en las librerías y ayer la compré en La Casa del Libro de Gran Vía, unos minutos antes de la atípica y multitudinaria presentación de uno de los libros de Ediciones Irreverentes, la editorial del genial Miguel Ángel de Rus. El caso es que llego tarde a echar un vistazo al poemario bilingüe de Yolanda, ya que en algunos otros blogs hace días que se hicieron eco de él e incluso le dieron fecha precisa a este libro: 2007 (en el mío pone 2009).
Ya lo sabe bien Gracia Iglesias: últimamente llego tarde, mal y nunca a todo e, incluso, le provoco a ella que llegue tarde a sus citas. El caso es que esta poesía de “Profundidad de campo” me dice muchas cosas y me hace llegar muchos ecos de poesía urbana, de asuntos cotidianos, etc., que, personalmente tanto me gusta (probablemente por haberme empapado de la de Luis Alberto de Cuenca). Ya, de entrada, el poema “Reservado”, con el que se abre el poemario, es el que más me gusta de toda la obra de Yolanda que he leído hasta hoy. Lo que ocurre es que la interpretación de este libro de la poeta gallega ya la haré más adelante, a pesar de haberlo leído anoche y de haber tomado algunos apuntes más sobre él. La cosa está en que diga lo que diga siempre va a salir alguien que, presuntamente, es más listo que yo y que, presuntamente, sabe interpretar mejor que yo y que, presuntamente, los nombres que propone son mejores que los míos y que, presuntamente, se sabe mejor que yo las lenguas que se hablan en la Península Ibérica y que, presuntamente, ha leído bastante menos que yo pero que por saberse a Sartre de memoria (pongo por caso) es el culmen de la filología, la crítica y del acervo popular hispánico (juas).
Como ese ego tan grande que tengo está en hora bajas, yo a leer, que es muy constructivo, y a opinar cuanto menos mejor. Ya he captado el mensaje de que ser independiente en este país y decir lo que uno piensa, con corrección, sólo origina críticas y animadversiones. Allá cada cual…
(¡Vaya post más negativo me ha salido! A ver si después del puente y de los vértigos que sufro estoy más positivo).
6 de noviembre de 2009
Hacer lo que se puede: simplemente sobrevivir

Hay días, semanas, nefastas (o comúnmente malas) en la vida de alguien. Os reproduzco una conversación que mantuve un día de esta semana:
- ¿Qué hace un chico como tú en un lugar como este? -pregunta ella.
- Sobrevivir -respondo yo.
- ¿Qué hace un chico como tú en un lugar como este? -pregunta ella.
- Sobrevivir -respondo yo.
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Visto y Oído,
Yo
3 de noviembre de 2009
Corruptos no

A todos los corruptos de todos los partidos; a todos esos cabrones que en diez años nos han sustraído, con alevosía, 4000 millones de euros; a esos que quisiera que se pudrieran en la cárcel; a esos hijos de puta que deberían recibir un castigo ejemplar… A todos los partidos a los que no debemos votar:
La mejor forma de conseguir la realización personal es dedicarse a metas desinteresadas.
La mejor forma de conseguir la realización personal es dedicarse a metas desinteresadas.
Viktor Frankl
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