17 de enero de 2010

Mensaje en clave para usted, señorita


Debe ser por algo que yo no controlo: hay personas por las que uno siente una atracción especial (incluso irracional, es decir, ‘inexplicable’, y entendiendo el término “atracción” por admiración sin trabas de por medio) independientemente de quién sea; esto es, uno no mira absolutamente ninguna circunstancia que adorne a esa persona y se lanza a conocerla en toda su esencia, con los fallos y los aciertos que esta tenga. Es cierto, además, que para ello hace falta una dosis de realismo y, al mismo tiempo, un imprescindible ejercicio de saber dejar de lado tu punto de vista para adoptar, por un rato, el punto de vista de esa otra persona (tampoco eso indica que le des la vuelta a tu forma de ser). Estoy escribiendo con la mente puesta en una persona, pero este ejercicio podríamos extrapolarlo a otras muchas y podría ser ejercitado por todo el mundo. En estos días de crisis de valores (como vengo creyendo) en los que lo que prima es el universal ombligo de cada uno e, incluso, alguna dosis de mala leche, reconocer en otras personas un ser humano por encima de otros parámetros es saludable. Yo le diría claramente: “Usted, señorita, merece mucho la pena”.

3 comentarios:

La Casa Sin dijo...

Me encanta la frase con la que has teminado la entrada; y es que, es verdad, conocer hoy en día a alguien (sea del mismo o de distinto sexo) de quien uno pueda pensar y sentir que es alguien que merece la pena, es único.

Me alegra que estés en ese periodo en el que uno se siente así y puede vivir el sentimiento en su plenitud.

Tanais dijo...

DISELOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO

Isabel dijo...

¡Hola!Desde luego la atracción es un poco inexplicable, casi como instintiva y difícil de controlar.
Besos