28 de enero de 2010

Otro cambio como aquel o vamos para atrás...


Está bien (por las narices...) eso de que esté lloviendo y que la clase política nos quite el paraguas. Está perfectamente claro que estamos en las peores manos de la Historia de España (de tontos para arriba...); en las manos de quienes con sus actos y con sus palabras nos dejan claro que, en adelante, vamos a tener que seguir eligiendo entre lo malísimo o lo peor, que si les sale algo bueno en sus filas ya lo podarán... A no ser que al pueblo español le entre un mal de cordura y se plante en exigir que los partidos políticos formen cuadros dirigentes de gente que oscile entre la experiencia o la formación y que también quede claro que la política no sea una forma de vida. Está bien claro: el currito de a pie que trabaje hasta los 67 o los 70, según se le tercie al gobierno de turno y a la chita callando el resto de formaciones; pero que el político pueda ser reelegido indefinidamente con sueldazo o, en su defecto, si el pueblo le da una patada en el trasero, que cobre una “pensión vitalicia”, que viene a ser el colmo del cachondeo. Eso pasa porque no hay valor para implantar listas abiertas, para limitar los mandatos a 8 años y para acotar los patrimonios que el prócer de turno pueda atesorar en el ínterin que ejerce el cargo. Les viene bien a todos: que no se piense, que no se hable, que no se actúe... Va a ser que hay que empezar a hablar claro, porque digo yo que si se niegan a “elevar a categoría de normal lo que en la calle se piensa como normal” habrá que gritarles y hablarles claro habrá que romper con la norma partidista de calladito y pensamiento único y decirles que ya está bien... Es que, como ayer echaron la serie sobre Adolfo Suárez me viene a la mente cuánto hemos cambiado y, además, al contrario que el resto, cuánto hemos cambiado para ir a peor...