
La vida tiene algunos días extraños; excesivamente raros, en los que se te pone a prueba una y otra vez, no se sabe si por masoquismo, por un ejercicio filosófico de resistencia o solo para jugar contigo un rato. Hoy iba a hablar de mis amigas Dolores y Carmen, pero como no he podido conseguir una foto de ambas no tiene sentido...
Nuestro entorno está hecho de plástico blando. El otro día me enfrenté a analizar un episodio de la reciente Historia de España: el 23-F. La vida ha sido injusta con dos de sus principales sujetos: el presidente del gobierno, Adolfo Suárez, y el general Sabino Fernández Campos. Aún resuenan los gritos de los golpistas en el hemiciclo: “¡Señor Suárez, siéntese!”, cuando este invocaba su condición de presidente del gobierno al teniente coronel Tejero Molina. Los españoles premiaron el esfuerzo de su mandato y el coraje de aquella noche con dos escaños para el CDS. Fernández Campo fue un discreto militar, conocedor de sus conmilitones, que con discreción e inteligencia paró el golpe desde la Zarzuela, impidiendo la jugada de cartas marcadas del general Alfonso Armada. Después de ello la vida les puso la prueba de someter a la tragedia a sus familias.
Pues nada, se me ha ocurrido esto después de desistir de intentar poner una foto de Carmen y Dolores en este blog; en fin, si me la hacen llegar hablo de ellas y no de estas tragedias griegas de hoy.
Nuestro entorno está hecho de plástico blando. El otro día me enfrenté a analizar un episodio de la reciente Historia de España: el 23-F. La vida ha sido injusta con dos de sus principales sujetos: el presidente del gobierno, Adolfo Suárez, y el general Sabino Fernández Campos. Aún resuenan los gritos de los golpistas en el hemiciclo: “¡Señor Suárez, siéntese!”, cuando este invocaba su condición de presidente del gobierno al teniente coronel Tejero Molina. Los españoles premiaron el esfuerzo de su mandato y el coraje de aquella noche con dos escaños para el CDS. Fernández Campo fue un discreto militar, conocedor de sus conmilitones, que con discreción e inteligencia paró el golpe desde la Zarzuela, impidiendo la jugada de cartas marcadas del general Alfonso Armada. Después de ello la vida les puso la prueba de someter a la tragedia a sus familias.
Pues nada, se me ha ocurrido esto después de desistir de intentar poner una foto de Carmen y Dolores en este blog; en fin, si me la hacen llegar hablo de ellas y no de estas tragedias griegas de hoy.
2 comentarios:
la noche del golpe de estado estaba yo por las calles de Madrid queriendo nacer (mi madre las pasó putas)...pero había movida y tenía q enterarme!!! ;)
Sabino Fernández desempeñó un papel fundamental, a menudo injustamente menospreciado, en el alumbramiento de la España que hoy conocemos.
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