19 de febrero de 2010

No entiendo...


1º.- Bien, lo reconozco. En la realidad de las personas y de las cosas hay mucho que no llego a entender y lo primero que no llego (por el momento) a entender es a las mujeres. Bien, lo he dicho. No entiendo a las mujeres y, lo que es peor, nunca sé cómo acertar con ellas: ni por las buenas ni por las malas ni por teléfono ni a la cara... “Nada de nada, ni mucho ni poco...” -como dice la canción. Se trata de seres humanos y ahí está el “quid” de la cuestión: el poblador de la Tierra más complejo por naturaleza es el ser humano, así que me atendré a las consecuencias.
2º.- Hace una rato he recibido un correo electrónico más o menos con intención histórico-política: vamos, uno de esos en los que se dice algo que pasó hace siglos pero a lo que se le quiere dar un verdadero tinte de actualidad. Y lo que me ha sorprendido es que lo reenvía alguien que, a cara descubierta, no se atreve, o no quiere opinar así. O lo que es peor, que luego en público opina lo “políticamente correcto”: vamos... justo lo contrario. En fin, entiendo que dar la cara es arriesgado, cosa que una persona normal como yo siempre ha hecho. También entiendo que ser incómodo, indócil e incontrolable para los que piensan como tú y para los que no es sólo el ejercicio de unos pocos a los que nos toman “por verso suelto” o por “expulsables” (lenguaje político de aquellos que llegan después que tú a tu casa y te echan de ella), como también hacemos muchos... pero nadar y guardar la ropa empiezo a tomarlo por la actitud más cobarde que puede tener una persona con capacidad de raciocinio.
3º.- Estoy pensando en que hace mil millones de años que no sé de mucha gente...

1 comentarios:

Tanais dijo...

Eso me recuerda a una cosa que vi en la tele el otro día, era un reportero que preguntado a la gente si era racista o no, todos decían que no pero luego cuando creian que la camara estaba apagada confesaban al reportero lo indignados que estaban porque su pueblo estaba plagado de sudamericanos...