Buenas noches. “Francamente tienes unos ojos hermosos, realmente hermosos. Son ojos que ‘dicen’ con tan sólo posar la mirada en algo; reconozco que a veces en mí y no sé si por mirarme o para censurarme con la mirada; pero son ojos que expresan aquellos sentimientos que tú nunca dices, aquellas cosas que, lógicamente, debes callar porque sin ocupar mi aire debes respirar... Reconozco que es necesario callarnos algunas veces para poder mantener la autonomía que nos da la amistad, ¿o no? A veces pienso (cuando estudio o cuando hago algo en soledad) por qué no te conocí antes; bueno, quizás estaba metido en conocer de cerca a Miguel de Cervantes o en inmiscuirme en los recovecos de la vida y milagros de Lope de Vega o, sencillamente, andaba por las frías tierras del invierno de New Hampshire, bastante cerca del Canadá. Entonces no creo haberte reconocido nunca por la calle o es posible que no me acuerde... en cualquier caso, un día me crucé contigo y la primera impresión que me surgió fue la que detrás de ti había algo reconocible; era una de esas vibraciones que te hacen confiar en alguien sabiendo que, con toda probabilidad, has acertado y no has metido de nuevo la pata una vez más. A veces pienso, no creas, en cómo serás dentro de unos años... en dónde te verás... hacia donde deberé ir a verte. Y sé que estarás allí, sonriente, con esa sonrisa tímida que te atenaza muchas veces, pero que es muy franca, sencilla... Buenas noches, amiga.2 de febrero de 2010
Una carta...
Buenas noches. “Francamente tienes unos ojos hermosos, realmente hermosos. Son ojos que ‘dicen’ con tan sólo posar la mirada en algo; reconozco que a veces en mí y no sé si por mirarme o para censurarme con la mirada; pero son ojos que expresan aquellos sentimientos que tú nunca dices, aquellas cosas que, lógicamente, debes callar porque sin ocupar mi aire debes respirar... Reconozco que es necesario callarnos algunas veces para poder mantener la autonomía que nos da la amistad, ¿o no? A veces pienso (cuando estudio o cuando hago algo en soledad) por qué no te conocí antes; bueno, quizás estaba metido en conocer de cerca a Miguel de Cervantes o en inmiscuirme en los recovecos de la vida y milagros de Lope de Vega o, sencillamente, andaba por las frías tierras del invierno de New Hampshire, bastante cerca del Canadá. Entonces no creo haberte reconocido nunca por la calle o es posible que no me acuerde... en cualquier caso, un día me crucé contigo y la primera impresión que me surgió fue la que detrás de ti había algo reconocible; era una de esas vibraciones que te hacen confiar en alguien sabiendo que, con toda probabilidad, has acertado y no has metido de nuevo la pata una vez más. A veces pienso, no creas, en cómo serás dentro de unos años... en dónde te verás... hacia donde deberé ir a verte. Y sé que estarás allí, sonriente, con esa sonrisa tímida que te atenaza muchas veces, pero que es muy franca, sencilla... Buenas noches, amiga.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada