
No te voy a engañar... Toda. Absolutamente toda. Es el anhelo de tu cuerpo y de tu mente. Que no se me escape nada que no me diga tu mirada, tus ojos o tus labios. Toda, absolutamente toda. No quiero despreciar nada; lo quiero todo. Todo, absolutamente todo en ti me vale eterno. Quiero que el abrazo funda entre nosotros la realidad de ti y el deseo de tus labios. ¿dónde estabas mucho antes? ¿dónde cuando te necesité y no ubicaba tu rostro? Toda, absolutamente toda.
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