
Para ti.
¡AVE! (Así saludaban los romanos bajo el Imperio que civilizó Europa). Tenía una carta pendiente que quizás se esperaba... Y lo único que se me ocurre decir ahora, mientras escucho un tema de ENYA (“Cursum Perficio”), es que cada día que pasa te vas alejando más; desapareces un poco; te vuelves casi invisible y aquello que antes eran señales de humo ahora son meros resquicios de que ahí hubo fuego y que posiblemente ya no existe nada (no quisiera que fueras ese ángel de la imagen que uno no sabe si está de su parte o es un demonio en contra).
Me hubiera gustado que hubieras roto el monótono y aburrido encanto de tus tardes para prepararlas ante un ardiente café, pagando no sé si tu o si yo, pero hablando. Yo permanezco perenne en el mismo sitio, habito al Norte de donde siempre. Lo que se olvida es el encanto de tus ojos, la danza de tus palabras; las cosas que sabes decir y que yo entiendo que también ocultas bajo una sonrisa. La ilusión de ver a alguien, por ejemplo, la construye el querer y el poder. Lo que quiero son tus labios como espadas o tu cuerpo como lenguaje de las cosas y de los gestos; no lo sé, el caso es que en la distancia o pendiendo de un hilo no sé adivinar nada aún siendo un tímido discípulo de Sherlock Holmes.
Buenas noches; y que cuatro ángeles velen tu sueño hasta que amanezca y te devuelvan al Sol con la sonrisa intacta.
Me hubiera gustado que hubieras roto el monótono y aburrido encanto de tus tardes para prepararlas ante un ardiente café, pagando no sé si tu o si yo, pero hablando. Yo permanezco perenne en el mismo sitio, habito al Norte de donde siempre. Lo que se olvida es el encanto de tus ojos, la danza de tus palabras; las cosas que sabes decir y que yo entiendo que también ocultas bajo una sonrisa. La ilusión de ver a alguien, por ejemplo, la construye el querer y el poder. Lo que quiero son tus labios como espadas o tu cuerpo como lenguaje de las cosas y de los gestos; no lo sé, el caso es que en la distancia o pendiendo de un hilo no sé adivinar nada aún siendo un tímido discípulo de Sherlock Holmes.
Buenas noches; y que cuatro ángeles velen tu sueño hasta que amanezca y te devuelvan al Sol con la sonrisa intacta.
2 comentarios:
Paco, debías ser más explícito, y decírselo a la cara. No tengas miedo.
El humo se extingue, avívalo!
Un saludo,
Eva
Eva:
¿A quién le digo qué? No sé ni qué decir ni a quien...
Besos,
Paco
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