23 de abril de 2010

Pagar justos por pecadores, opinantes y una mujer fatal

No todo siempre puede salir bien: lo importante es saber que ha salido mal y aprender, como dijo Napoleón, de las derrotas. En la vida las cosas ocurren según el acontecer del tiempo, no necesariamente como uno quiere. El otro día alguien decía que no es normal que paguen justos por pecadores, a lo que yo repliqué... “a buenas horas mangas verdes, que llevo toda mi vida pagando las culpas de los otros”. Así es la vida... y no seré yo el que proteste, que las normas están para romperlas si no te pillan.

Llevamos unos días verdaderamente prescindibles, con artificiales debates sobre cuestiones que no son políticas pero que se ventilan en los cenáculos de los opinantes politicoides (suena a enfermedad mental), que ahora reciben el nombre de tertulianos para deshonra de Tertuliano, aquel clásico bien documentado y bien informado que se debe andar revolviendo en la tumba cada vez que en España suena su nombre. Yo lo único que persigo es que el que hable sepa de lo que habla, independientemente de la idea que tenga sobre lo que está opinando... pero nada, que no lo consigo. Hay gente que no sabe qué fue la guerra civil pero la explica; hay quien se cree que la Ley no es aplicable a todos y lo justifica igual que Stalin o Mussollini explicaron la “bondad” sus “paraísos” dictatoriales; e incluso piensa algún otro que de economía sabe sólo él, presto a explicar una cosa y, cinco minutos después, justo la contraria y contradictoria, pero el caso es no dejar criterio alguno a otros. Así nos va...

Bueno, en la foto he puesto a una rubia de vida poco recomendable (Tara creo recordad que se llama) para la gente seria. Quizá no resulte tan inapropiada (siempre que ejerza su libertad voluntariamente) para quienes somos egocéntricos conservadores, de aquellos liberalotes (por el “sistema” decimonónico, no por la “ideología” esa tan de moda) a los que nos pirran las mujeres fatales, divertidas, ansiosas y ambiciosas.

Buen finde...