
En muchas ocasiones, o casi siempre, en un sentido semántico de totalidad, los gobiernos adoptan decisiones sin tener en cuenta a la gente normal, de la calle. Los gobiernos legislan bajo la frialdad del desconocimiento global: ningún político baja a la calle a enterarse de la verdadera opinión de la gente, tampoco ningún político conoce los sentimientos más comunes y normales de la gente, ningún dirigente pisa los mismos adoquines que la gente normal... Tienen miedo de que la gente los descubra, les quite la máscara. De ahí la arrogancia del poder, los errores, la tentación autoritaria real o intrínseca (esta última en los regímenes democráticos), las purgas internas de los partidos políticos... Si el poder reside en el pueblo, ¿por qué el poder se ríe o ignora al pueblo? Probablemente el principio de la solución a esta cuestión resida en que la inmensa mayoría de la actual clase política es un grupo de gente poco preparada y arribista que ve el poder como negocio no como organización social.
1 comentarios:
Es sencillo: que presidan el gobierno amas de casa.
Publicar un comentario en la entrada