3 de junio de 2010

Uf...

La verdad es que ser Don Quijote, algunos días, es una tarea divertida, pero cansada; aunque lo mejor, sinceramente, es adoptarla postura de Sancho... ¿o no? Cada persona con la que se cruza uno, sea de donde sea; es decir, provenga del ambiente del que provenga, tiene un humor distinto, un malestar, una alegría, que revierte en el ánimo propio de una forma distinta, pero yo me canso. Yo también me aburro por tener que adivinar a la gente y es que me atrae mucho más una sonrisa.