25 de julio de 2010

Mamen y Karina


Sí, obvio. En verano uno tiene sus lecturas: tengo pendiente leer algo de San Juan de la Cruz, ese gran poeta, ese Santo (con S mayúscula) tan humilde. Y de Luis Cernuda, para unas cosas que estoy preparando. Ando, igualmente, metido en una antología de poesía argentina actual en la que la figura más importante, por méritos y en opinión mía es Karina Sacerdote (y que aparece en la foto de esta entrada), esa porteña que ha escrito en su Facebook que soy hermano suyo y que ha sufrido una pequeña decepción cuando le he dicho que en agosto no voy a Buenos Aires; aunque como yo suelo tener la fea y poco hispana costumbre de cumplir lo que prometo, pues iré tan pronto como pueda, pero no pasarán 12 meses, no. El resto de poetas que la acompañan son, indudablemente (y opine lo que opine ese crítico que ni lee), de lo mejor en lengua castellana de hoy.

Cuando escribí hace unos días que me apetecía que me habitara el olvido, el silencio, no lo decía por Mamen, claro, o al menos no entraba dentro de esa regla; a pesar de que ella se lo tomó a pecho mientras se bronceaba bajo el Sol riguroso e implacable de estos días. De hecho, si últimamente me animo a hablar de mil asuntos con alguien es con ella: me recuerda mucho a cuando yo iba a la Universidad; esa forma de ver las cosas y de relativizarlas tan poco... A ver si algún día cae bajo el árbol de la autoestima y se da cuenta de que anda muy por encima de todo lo que le rodea, como yo me di cuenta cuando me subí a un vuelo Madrid-Chicago-Boston el 2 de enero de 2002.

1 comentarios:

Karina "Zenun" Sacerdote dijo...

Gracias, Franchis, como ayer será mañana cuando nos reencontremos al fin.
Te quiero
K.