19 de julio de 2010

Que me habite el olvido


...sólo por unos días...
De repente, siento ganas de desaparecer... que el teléfono móvil se quede silencio, que no suene, que el apartado “silencio” sea mi constante... que deje de llegar veneno encadenado en los sms; que no se sepa de mí, que sea un anónimo observador del espejo de la realidad, un anónimo caminante que cruza el semáforo entre la multitud, ya cerca de la 5th Avenue.

Qué bueno que se rompan las nuevas tecnologías y que el paisaje sea, remotamente, una paz anegada de naturaleza. Que sólo me acompañen media docena de poemas de esos poetas malditos (terribles) que sigo y persigo y persisto en su lectura...

Sólo desaparecer sin justificar nada ni decirlo y que nadie (ni Ana ni Mamen ni Gracia ni Luis Alberto ni José Miguel...), nadie sepa donde habita mi olvido.

Hasta que regrese...