
Lo peor de vivir en un pueblo español son las “habladurías” de la gente; los “cabildeos”. Verdaderamente la capacidad de pasar desapercibido que tiene uno en una ciudad es algo impagable, increíble. Pero... en un pueblo, y más en el mío, se generan comentarios de café que si le afectan a uno deja pasar. Por lo general la gente opina sin conocimiento de causa, sin criterio, sólo en función de que por opinar se tiene razón: y me molestan mucho esos comentarios, sobre todo si se refieren a alguna persona a la que uno aprecia o quiere o trata. No sé qué saca la gente con decir eso y propagarlo. ¿Hacer daño? ¿Minar la sicología de la gente? ¿Difamar por difamar? No lo sé. Creo que puedo pasar de todo ello; creo que sé defenderme y extender un chubasquero y no hacer caso ni dejar que me afecte, pero...
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