
Es cierto que uno se encuentra siempre con mucha gente por el camino; dicen los analistas, psicólogos creo, que a lo largo de nuestra peripecia vital conocemos a unas setecientas personas distintas, de las que son alrededor de trescientas con las que mantenemos interrumpido contacto. Bien, entre mis trescientas está Elvira. La conocí en Madrid hace ya bastantes años y me cayó bien desde el principio y no únicamente porque sea una mujer hermosa; que lo es.
Hay personas que nacen con estilo y que saben estar; obvio, que esas mismas personas saben desfasar, porque ya más o menos todos sabemos comer con las manos y con cubiertos de plata... Bien, Elvira es una de esas mujeres que tiene elegancia innata, en el vestir, en la forma de sonreir, en la forma de mirar, en muchas otras cosas... (tengo que hace un inciso diciendo que en los últimos tres años no nos hemos visto, pero existe el sms y el facebook). Recuerdo que era la más elegante, de manera natural, en una cena a la que asistimos un grupo de amigos.
Imagino que como cualquier mujer tendrá sus cosas y... en fin, eso ya es cosa suya. A veces la psicología obra milagros pues había decidido dedicarle este espacio cuando ella me ha escrito. Vale.
1 comentarios:
Una hermosa sonrisa, para guardar en la memoria.
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