
Sí, estoy algo cansado de...
De niñas monas hechas de plástico. De esperar eternamente que se descuelgue el móvil. De tanto sabio opinante que tiene solución para todo y no aporta nada. De tantas mujeres fatales como andan sueltas. De nacionalistas y radicales de todos los partidos. De esperar. De que llegue el futuro. Del ruido al que llaman música. De los titulares de prensa. De los mediocres que pululan por todos los sitios como cucarachas. Del cine basura. De las novelas románticas. De la tele basura. De los que salen en la tele y dicen que son profesionales. De los fascistas que censuran a otros como en Cuba. De las señoras que gritan o que se cuelan en la fila del Super. De los falsos. De que la Red se ralentice las horas punta.
Y de lo políticamente correcto. Y de la censura. Y de que nos digan lo que está bien y está mal. Y de que nos ataquen por opinar. Y de saludar a quien no te saluda porque queda bien. Y de que el vino tinto esté caliente.
O es que ya me he hecho mayor o que seguramente nadie responde mis señales de humo, y eso que son llamativas.
De niñas monas hechas de plástico. De esperar eternamente que se descuelgue el móvil. De tanto sabio opinante que tiene solución para todo y no aporta nada. De tantas mujeres fatales como andan sueltas. De nacionalistas y radicales de todos los partidos. De esperar. De que llegue el futuro. Del ruido al que llaman música. De los titulares de prensa. De los mediocres que pululan por todos los sitios como cucarachas. Del cine basura. De las novelas románticas. De la tele basura. De los que salen en la tele y dicen que son profesionales. De los fascistas que censuran a otros como en Cuba. De las señoras que gritan o que se cuelan en la fila del Super. De los falsos. De que la Red se ralentice las horas punta.
Y de lo políticamente correcto. Y de la censura. Y de que nos digan lo que está bien y está mal. Y de que nos ataquen por opinar. Y de saludar a quien no te saluda porque queda bien. Y de que el vino tinto esté caliente.
O es que ya me he hecho mayor o que seguramente nadie responde mis señales de humo, y eso que son llamativas.
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