
Mientras escucho Lady Gaga, que sí, que sí, me impacta igual que flipo con Shakira y sus curvas, pienso en ser irreverente, igual me dejo caer por un concierto de rock, o me enamoro de la chica prohibida, o quemo un billete de cincuenta... Se trata de ser Dalí o alguno de esos surrealistas irredentos, y sin rechistar.
Que yo no tengo nada que ver con la crítica literaria clásica. Que el siglo XXI es irreverencia.
Que yo no tengo nada que ver con la crítica literaria clásica. Que el siglo XXI es irreverencia.
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