22 de septiembre de 2010

Romper las normas


El fenómeno de la trasgresión no es mas que romper las normas. ¿Por qué no romper las normas? Parece que atentamos radicalmente contra lo establecido si rompemos "algunas" normas solamente. Por supuesto, no es de recibo cargarse con la actitud de desafío el Código Penal de la a a la z, pero sí otras cosas, como por ejemplo no ir a votar o votar en blanco. Mejor esto último.
Nos han enseñado desde pequeñitos a ser buenos, a no alzar la voz, a no decir nada que pueda herir o romper los sentimientos de otro y descubrimos que los demás, hacia nosotros, no están dispuestos a pasarnos uno, nos gritan o se imponen mediante la mala uva o la doblez y encima tiran a dar, sin sentimentalismos ni miramientos. Uno puede poner la otra mejilla, pero cuando te han dado ya en las dos es el momento de responder, ¿o no?
Otra de las estupideces de esta España en crisis social es que cuando emites tus opiniones o planteamientos, te sale otro que los afea, imponiendo su criterio como pensamiento único; es decir, lo que pienso yo es la verdad absoluta y lo que piensan los demás, despreciable. Yo digo como Fernando Vizcaíno Casas, "fascista es el que llama fascista a otro".