
A Usted, que habita el silencio.
Es y será imposible mientras no me creas; se romperá así el encanto de seguir unidos en lo que pende exclusivamente de un hilo o de un mecanismo electrónico con trayectoria desconocida. Usted tiene esa maldita costumbre de desaparecer bajo una nebulosa terrible y a mi me atrae ese juego, mitad entre su sonrisa fácil y un gesto de censura inconmovible. Si yo me acerco, tú (o Usted, como quiera) desapareces y es cuando yo huyo, sí, huyo de ti (realmente me asustas porque tú dominas las situaciones mientras yo aparento tranquilidad) cuando más delicada te muestras. Creo que será demasiado tarde cuando te des cuenta de que nunca te miento... sí, of course, nunca miento: aunque no lo parezca la lealtad es un criterio, un sentido (o un sin-sentido) mucho más profundo que el abismo en donde habite un fauno.
No puedes irte ahora, así, de cualquier modo. Ni antes tenías derecho para introducirte en mi casa ni ahora tampoco para salir de ella. Usted es posiblemente como Julieta Beauharnais, que decide y no debiera ser cruel -no puede ser cruel. Sólo le pido que siga asida al rumor de las olas que penden de un hilo, no vaya a ser que cuando se dé cuenta sea demasiado tarde y lo peor de ello es llegar al sitio equivocado sin haber sido consciente del error.
Sí, Usted, que tiene ojos de mujer fatal, sonrisa de trasfondo adolescente, cabello puramente latino y esa forma de decir que borra el verso: si muero sin conocerte no muero, porque no habré vivido.
A Usted, siempre.
Es y será imposible mientras no me creas; se romperá así el encanto de seguir unidos en lo que pende exclusivamente de un hilo o de un mecanismo electrónico con trayectoria desconocida. Usted tiene esa maldita costumbre de desaparecer bajo una nebulosa terrible y a mi me atrae ese juego, mitad entre su sonrisa fácil y un gesto de censura inconmovible. Si yo me acerco, tú (o Usted, como quiera) desapareces y es cuando yo huyo, sí, huyo de ti (realmente me asustas porque tú dominas las situaciones mientras yo aparento tranquilidad) cuando más delicada te muestras. Creo que será demasiado tarde cuando te des cuenta de que nunca te miento... sí, of course, nunca miento: aunque no lo parezca la lealtad es un criterio, un sentido (o un sin-sentido) mucho más profundo que el abismo en donde habite un fauno.
No puedes irte ahora, así, de cualquier modo. Ni antes tenías derecho para introducirte en mi casa ni ahora tampoco para salir de ella. Usted es posiblemente como Julieta Beauharnais, que decide y no debiera ser cruel -no puede ser cruel. Sólo le pido que siga asida al rumor de las olas que penden de un hilo, no vaya a ser que cuando se dé cuenta sea demasiado tarde y lo peor de ello es llegar al sitio equivocado sin haber sido consciente del error.
Sí, Usted, que tiene ojos de mujer fatal, sonrisa de trasfondo adolescente, cabello puramente latino y esa forma de decir que borra el verso: si muero sin conocerte no muero, porque no habré vivido.
A Usted, siempre.
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada