19 de octubre de 2010

En ausencia de Blanca


Leí la novela de Antonio Muñoz Molina, con ese título, en 2001 en Estados Unidos, en una cuidada edición de Alfaguara y reconozco que la novela me hizo pensar; ahora, nueve años después y en edición de bolsillo (aquella de 2001 se quedó en las manos de una norteamericana de habla hispana a quien se la regalé), la he devorado en dos tardes de tren, trayecto de ida y vuelta. Verdaderamente y pese a ser breve es una de las mejores novelas del escritor andaluz afincado entre Madrid y Nueva York. Yo también pienso, como Mario López, el protagonista, si algunas veces alguna Blanca (el otro personaje cumbre de esa obra) es la misma que conocí hace tiempo o si es alguien que se parece a Blanca, camina como Blanca, ríe como Blanca, huele como Blanca pero no es Blanca. Eso mismo me preguntaría yo de Mamen (y de Andrea, de Gracia, de Yolanda, de Karina, de Verónica... y de...).