
Anna Chapman es un espía rusa nacida en 1982 (bueno, en definitiva, una empresaria, según su CV oficial) que generó cierta polémica hace unos meses y ahora vuelve a la palestra porque una revista le ha realizado un reportaje en el que aparece con poca ropa. De eso no es de lo que voy a hablar, sino de presentar la verdadera cara de mucha gente, sean mujeres o no, pero aprovecho el caso de la rusa para ilustrar: hay más personas que ni imaginamos que tienen una doble cara, un perfil bipolar, etc., como quiera que le llamemos, como Anna Chapman, que aparece en la foto de arriba en Londres.
No estoy de acuerdo con un reciente artículo periodístico en el que se viene a afirmar que la crítica literaria actual se ocupa poco o nada de las mujeres y que sobre algunas de ellas se posa una mirada más sexista que filológica. Puede ser que ello pase a ciertos críticos, de relumbrón y encomiables, aunque verdaderamente parciales y poco leídos, pero no a todos --críticos, además, muy concretos, poco generalistas, polémicos sobre la lengua y la literatura...--. Estas teorías y puntos de vista, realmente respetables pero que no comparto, a lo que llegan es a decir que muchos de los que tratamos la poesía actual escrita por mujeres lo hacemos más bien por un interés físico o erótico que filológico y en base a lo que hemos leído. A partir de ahora me cuidaré mucho de a quien leer y sobre quien escribir reseñas o artículos filológicos, no vaya ser que alguna feminista de turno me tilde de machista, sexista o vaya usted a saber qué.
No estoy de acuerdo con un reciente artículo periodístico en el que se viene a afirmar que la crítica literaria actual se ocupa poco o nada de las mujeres y que sobre algunas de ellas se posa una mirada más sexista que filológica. Puede ser que ello pase a ciertos críticos, de relumbrón y encomiables, aunque verdaderamente parciales y poco leídos, pero no a todos --críticos, además, muy concretos, poco generalistas, polémicos sobre la lengua y la literatura...--. Estas teorías y puntos de vista, realmente respetables pero que no comparto, a lo que llegan es a decir que muchos de los que tratamos la poesía actual escrita por mujeres lo hacemos más bien por un interés físico o erótico que filológico y en base a lo que hemos leído. A partir de ahora me cuidaré mucho de a quien leer y sobre quien escribir reseñas o artículos filológicos, no vaya ser que alguna feminista de turno me tilde de machista, sexista o vaya usted a saber qué.
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