18 de diciembre de 2010

Más intelectuales, menos políticos


NECESITAMOS INTELECTUALES; NECESITAMOS GENTE INDEPENDIENTE. Cuando España vivió la “crisis del ‘98” había en la sociedad de la Restauración un poso cultural impresionante. Tenía nuestro país grupos intelectuales que supieron, con independencia y cultura, poner en claro lo que la Nación necesitaba. Desde Unamuno a Ortega y Gasset, pasando por Azorín (en la foto), Baroja y Ganivet. Ramiro de Maeztu. Incluso regeneracionistas como Joaquín Costa y Antonio Maura o republicanos como Vicente Blasco Ibáñez y Benito Pérez Galdós. Y todo aquellos que me dejo, como los Machado, Pérez de Ayala, Eugenio D’Ors... Aquello era una intelectualidad de impresionante nivel; quizá, sin temor a equivocarme, la de mayor nivel de Europa.

Hoy, además de unos políticos poco formados, poco leídos y poco independientes, se echa de menos intelectuales que sepan llamar a las cosas por su nombre, que sepan enfrentarse con valentía, independencia y criterio a los gobiernos ineficaces e incapaces; se echan de menos cabezas pensantes que arrastren a cuantos creemos que hay futuro pero que el futuro debe ser otro que no pase por tener que elegir de los malísimos el mejor o de los mediocres el que más disimula su mediocridad... Eso es lo que se echa de menos y lo que España necesita y mal nos irá si no nos empeñamos en buscarlos, porque estoy convencido que los hay, pero están entre media España que dormita y la otra media que bosteza.