27 de febrero de 2010

Sobre Educación


Llevar un diario, como llevar un blog, es exponer mis ideas al público. Como no tengo miedo a desarrollar mis ideas no me importa mucho exponer las cosas...

Por estos días se habla mucho de la Educación. Somos muchos los que creemos que la Educación puede cambiar las cosas; sólo la Educación va a cambiar las cosas, por ello hay que apostar profunda y sinceramente por la Educación y porque en el futuro nuestros jóvenes reciban un legado tan sólido y formal como lo hemos tomado nosotros de quienes nos anteceden. ¡Menos los políticos! La clase política no es la más propicia, dado que si la sociedad a la que se dirige está poco o mal formada más fácil de contentarla y contenerla les resultará. No sé si se va a llegar o no a un pacto de Estado educativo, de lo que sí estoy seguro es que a medio plazo todo esto debe cambiar y entonces vislumbraremos el futuro.

Hoy no hablo de los temas de los últimos días ni de amores platónicos más o menos reales o irreales ni de señales de humo envenenadas ni nada de todo eso. Aunque la poesía es parte de la Educación.

21 de febrero de 2010

Para Usted, en primera persona...

Escribirte señales de humo a través de este blog no es la única opción: un lenguaje tan artificial, que priva de la emoción que pueden expresar mis ojos, a veces confunde. De todas formas no oculto que escribirte es un lujo: el ejercicio de escribirte me permite recordarte un momento antes de rellenar la página en blanco y volver a traer a mi mente todo aquello que te adorna, tanto lo bueno como lo malo. Aunque no te creas que eres la única persona que se adentra aquí: detrás de esas visitas hay algunas amigas fieles que valen un montón, a pesar de que apenas las veo. Tengo que reconocer que todo lo que escribo está presidido por alguna mujer, tanto mis cuentos como mis poemas, y quizás lo hago para poder vengar la maldad de alguna que otra que se me ha cruzado por el camino... ¿y a quién no se le ha cruzado alguna vez una mujer fatal por el camino? Es posible que algunos otros escritores hiciesen lo mismo: Galdós para escribir “Fortunata y Jacinta”, A. del Castillo Solórzano al escribir sobre Teresa de Manzanares..., pero a Usted, señorita, no la identifico con una mujer fatal, aunque sus ojos sí lo sean: aquello que dice con la mirada es algo sincero... bueno, igual me oculta algo, pero eso da igual. El caso es que a ver si Usted deja de ser sólo un sueño y nos vemos algún día de estos... ¿o sí?

19 de febrero de 2010

No entiendo...


1º.- Bien, lo reconozco. En la realidad de las personas y de las cosas hay mucho que no llego a entender y lo primero que no llego (por el momento) a entender es a las mujeres. Bien, lo he dicho. No entiendo a las mujeres y, lo que es peor, nunca sé cómo acertar con ellas: ni por las buenas ni por las malas ni por teléfono ni a la cara... “Nada de nada, ni mucho ni poco...” -como dice la canción. Se trata de seres humanos y ahí está el “quid” de la cuestión: el poblador de la Tierra más complejo por naturaleza es el ser humano, así que me atendré a las consecuencias.
2º.- Hace una rato he recibido un correo electrónico más o menos con intención histórico-política: vamos, uno de esos en los que se dice algo que pasó hace siglos pero a lo que se le quiere dar un verdadero tinte de actualidad. Y lo que me ha sorprendido es que lo reenvía alguien que, a cara descubierta, no se atreve, o no quiere opinar así. O lo que es peor, que luego en público opina lo “políticamente correcto”: vamos... justo lo contrario. En fin, entiendo que dar la cara es arriesgado, cosa que una persona normal como yo siempre ha hecho. También entiendo que ser incómodo, indócil e incontrolable para los que piensan como tú y para los que no es sólo el ejercicio de unos pocos a los que nos toman “por verso suelto” o por “expulsables” (lenguaje político de aquellos que llegan después que tú a tu casa y te echan de ella), como también hacemos muchos... pero nadar y guardar la ropa empiezo a tomarlo por la actitud más cobarde que puede tener una persona con capacidad de raciocinio.
3º.- Estoy pensando en que hace mil millones de años que no sé de mucha gente...

18 de febrero de 2010

Sigo siendo un verso libre...


Menuda obviedad, para los que me conocéis bien y me leéis, el título de esta entrada y la fotografía que la ilustra.

La amistad, cuando uno reflexiona sobre los sentimientos en profundidad, es el sentimiento más sincero y más profundo, por encima del amor. Sé que comparto con algunos filósofos esa aserción y, por el contrario, otros discrepan de mí. Lo malo es que muchas veces uno invierte en amistad, por encima de cualquier otra cosa, y la otra parte se confunde o te mete en el mismo saco que la inmensa mayoría. Creo que me sigue pasando a diario, que uno siempre va por libre (tratando de ser intencionadamente un verso libre que siempre diga aquello que hay que decir incluso contra el discurso unitario que se implementa en todas partes y que desgraciadamente nos lleva, cada vez más, a un menor grado de libertad individual) y lo demuestra y le parten la cara por lo que hacen otros.

Ayer hablamos un rato Ana y yo. Mi amiga Ana fue gerente de la campaña de UCD en 1977 y está algo depre por la que se avecina. Yo dije que ya no hay gente como Suárez, y en ello quedamos; que antes se hacía y se decía lo arriesgado, lo que era normal a nivel de calle y ahora se hace y se dice lo que ayude a sobrevivir a unos pocos en detrimento de la mayoría. Yo paso de esto último que para eso me han partido mil veces siete la cara por ser arriesgado, impertinente, incómodo e indócil.

No sé si alguien leerá esto, pero cuando invierto en amistad me sorprende que la gente me meta a mi en el mismo saco que a otros: es decir, crea que yo soy como otros. Sencillamente, cuando alguien se ha equivocado conmigo o me ha atacado, yo no he dejado de lanzar señales de humo a nadie ni he culpado del ataque a quien no es. Si tengo que nadar contracorriente, lo haré; pero lo único que me molesta es que la gente me juzgue injustamente o yo pague los platos rotos de los demás.

16 de febrero de 2010

Ojala


A veces pienso cómo será esa persona dentro de unos años, cuando el paso fatigoso e implacable del tiempo se ciña sobre nosotros, molestando esta asquerosa juventud que gozamos; este aliento con el que vivimos, mezcla de energía y tensión arterial que nos somete. Lo pienso y no soy capaz de imaginarme ese futuro, de tal modo que la memoria me impide recordar aquellos momentos que reconocí en mi infancia o aquellas caras que viví una vez y ahora son un anónimo gesto en un asiento del metro, donde dormitan infinidad de personas que van a trabajar o donde leen algún best-seller aquellas otras que sólo tienen un minuto de remanso en el trayecto entre estación y estación. Quizás lo útil sea retener en la retina la imagen insoslayable de la juventud de hoy, para luego no lamentarnos de que una de las jugadas de la vida es que los años y los días transcurren lentamente, pero de forma implacable. ¿Qué será de nosotros dentro de quince años? ¿Qué será de ese rostro joven, de esos labios tersos, de la palabra no meditada dentro de una década? Dicen que el tiempo y el silencio ponen a todos en su sitio, pero en muchas ocasiones el tiempo es muy lento y el silencio es puro grito. No sé. Ojala esté mejor esa persona que lleva unos días de bajón; ojala se pase pronto la crisis; ojala la Literatura no se extinga. Ojala.

13 de febrero de 2010

Decisiones...


La vida siempre te da dos opciones: la cómoda y la difícil. Cuando dudes, elige siempre la difícil, porque así siempre estarás seguro de que no ha sido la comodidad la que ha elegido por ti.
Adolfo Suárez

11 de febrero de 2010

Estar a pueba...


La vida tiene algunos días extraños; excesivamente raros, en los que se te pone a prueba una y otra vez, no se sabe si por masoquismo, por un ejercicio filosófico de resistencia o solo para jugar contigo un rato. Hoy iba a hablar de mis amigas Dolores y Carmen, pero como no he podido conseguir una foto de ambas no tiene sentido...

Nuestro entorno está hecho de plástico blando. El otro día me enfrenté a analizar un episodio de la reciente Historia de España: el 23-F. La vida ha sido injusta con dos de sus principales sujetos: el presidente del gobierno, Adolfo Suárez, y el general Sabino Fernández Campos. Aún resuenan los gritos de los golpistas en el hemiciclo: “¡Señor Suárez, siéntese!”, cuando este invocaba su condición de presidente del gobierno al teniente coronel Tejero Molina. Los españoles premiaron el esfuerzo de su mandato y el coraje de aquella noche con dos escaños para el CDS. Fernández Campo fue un discreto militar, conocedor de sus conmilitones, que con discreción e inteligencia paró el golpe desde la Zarzuela, impidiendo la jugada de cartas marcadas del general Alfonso Armada. Después de ello la vida les puso la prueba de someter a la tragedia a sus familias.

Pues nada, se me ha ocurrido esto después de desistir de intentar poner una foto de Carmen y Dolores en este blog; en fin, si me la hacen llegar hablo de ellas y no de estas tragedias griegas de hoy.

9 de febrero de 2010

Algunos trabajos y los últimos días...


Durante un breve paréntesis de tiempo pensé que sí, que las señales encendidas de humo que me llegaron eran evidentes, hasta que recordé aquellas palabras del magistral Sherlock Holmes cuando le indicó al doctor Watson que “allí donde hay humo es que antes hubo un fuego”. No hubo fuego, puesto que las señales indias de humo siempre se transmitieron con los rescoldos, nunca con la viveza de una llama. “Las revoluciones, como los volcanes, tienen sus días de llamas y sus años de humos”, diría más tarde Víctor Hugo. No hago mas que recordar aquella mirada, aquellas manos, aquel gesto de aquellos labios, aquellas intensas palabras... y me parece todo irreal, quizás única y puramente irreal, o no, pero de esto último yo jamás he sabido darme cuenta.

Me han llegado algunos correos electrónicos, incluso de más allá del Atlántico, preguntando si estoy triste o me ocurre algo. La respuesta es... “No”, “sencillamente, no”. Posiblemente esté mejor que nunca, pero he dedicado las últimas semanas a construir (¿idílica y literariamente?) un mito y a deconstruir otro; y eso, aunque no se entienda, lleva mucho tiempo, mucho esfuerzo y una ingente capacidad de adaptación y de mentalización.

Y luego está todo lo demás: los días, los sueños, la autovía, el cuentakilómetros, el cuentarevoluciones por minuto, el paisaje, la evidencia... todo eso.

4 de febrero de 2010

Un día como hoy...


Hoy ha sido un día apático, triste. Hoy no he escrito nada. Hoy apenas tengo inspiración. Hoy ha amanecido una leve lluvia que ha transformado mi sonrisa en un rictus expectante. Hoy no he tenido noticias de nadie y eso ha supuesto un silencio desafiante. Eso sí, esta tarde caminando he creído ver la irrealidad o quizás no era mas que un alma repostando gasóleo en una estación de servicio. Hoy se acaba, por fin.

3 de febrero de 2010

En medio de una idea...


Hola, de nuevo. Hay veces que te quiero decir muchas cosas; normalmente aquello de lo que me acuerdo cuando estoy sólo, o cuando leo, o cuando escucho música, o, sencillamente, los recuerdos de aquellos días que se me han quedado grabados en la memoria y en un álbum de fotos que dice “Estados Unidos”. Otros momentos me viene a la mente la idea de cómo fuiste cuando eras pequeña y de lo que hiciste para convertirte en una mujer tan interesante, tan inteligente y tan hermosa, claro está; aunque es probable que tú misma, esto último, lo niegues, aunque ya sabes que tu opinión y la mía, en esto, es distinta. Y en algunas otras cosas... Incluso creo recordar que es el color azul aquel que mejor te sienta, sin duda, y es posible que algún día me escribas diciendo que no es así, que es otro, pero ya será distinto momento. Ayer me pregunté a mí mismo cómo sería dentro de unos años y dónde te hallaré entonces, si es que te dejas encontrar: obviamente me lo ha dicho la Literatura. Dentro de un tiempo será una de esas mujeres triunfadoras y redentoras que pintaron a inicios del siglo XX Azorín y Pío Baroja, con la inmensa fortuna de que tú eres de carne y hueso y de sonrisa clara y no eres sólo una protagonista de novela. Hasta luego...

2 de febrero de 2010

Una carta...

Buenas noches. “Francamente tienes unos ojos hermosos, realmente hermosos. Son ojos que ‘dicen’ con tan sólo posar la mirada en algo; reconozco que a veces en mí y no sé si por mirarme o para censurarme con la mirada; pero son ojos que expresan aquellos sentimientos que tú nunca dices, aquellas cosas que, lógicamente, debes callar porque sin ocupar mi aire debes respirar... Reconozco que es necesario callarnos algunas veces para poder mantener la autonomía que nos da la amistad, ¿o no? A veces pienso (cuando estudio o cuando hago algo en soledad) por qué no te conocí antes; bueno, quizás estaba metido en conocer de cerca a Miguel de Cervantes o en inmiscuirme en los recovecos de la vida y milagros de Lope de Vega o, sencillamente, andaba por las frías tierras del invierno de New Hampshire, bastante cerca del Canadá. Entonces no creo haberte reconocido nunca por la calle o es posible que no me acuerde... en cualquier caso, un día me crucé contigo y la primera impresión que me surgió fue la que detrás de ti había algo reconocible; era una de esas vibraciones que te hacen confiar en alguien sabiendo que, con toda probabilidad, has acertado y no has metido de nuevo la pata una vez más. A veces pienso, no creas, en cómo serás dentro de unos años... en dónde te verás... hacia donde deberé ir a verte. Y sé que estarás allí, sonriente, con esa sonrisa tímida que te atenaza muchas veces, pero que es muy franca, sencilla... Buenas noches, amiga.