29 de septiembre de 2010

¿Para qué?

Of course. ¿De qué sirve? Obvio. ¿De qué sirve ir hoy a la huelga? Hace varios años que los trabajadores, los estudiantes, los jubilados, las amas de casa, etc., tenemos serios problemas para llegar a fin de mes, para ser valorados, para que no se destruya nuestro puesto de trabajo. Y nada. Los políticos han vivido muy bien a la sombra del cargo y los sindicatos (¿mayoritarios por qué?) haciendo el juego a los poderosos, que son quienes nos mal gobiernan. Ahora, una vez que se han desprestigiado ellos mismos y ven peligrar sus privilegios, salen a la calle. Pues los trabajadores que hagan lo que crean oportuno, pero sin salvar el pellejo ni a políticos ni sindicalistas.

28 de septiembre de 2010

De "Downtown" a "What is love"...


Tengo la fea costumbre, o buena, según se mire, de trabajar en casa teniendo de fondo una leve, pero intensa, sintonía musical. Vamos, que soy un melómano empedernido (y algunos días hasta megalómano, como todo el mundo), como antes lo fueron genios de la poesía como Gerardo Diego, por poner un ejemplo reconocido como la Generación del 27. Lo malo es cuando uno deja de lado un artículo o lo que ande escribiendo o la lectura que se lleve entre manos y se dedique a buscar viejas pero intensan melodías. Reconozco haber pasado el mismo día de la apertura de la Cabalgata de las Walkirias, de Richard Wagner, a una versión sinfónica de Piratas del Caribe, pasando por The final Countdown de Europe. Eso sí, ayer, recuperé Downtown de Petula Clark en versión original (1964) y también un remix (de 2006) de Emma Bunton, una ex Spice Girl con una voz bastante buena y que ilustra con su foto este post.

Esta mañana he empezado con What is love de Haddaway (1993) y un mensaje un poco pesimista de la mujer con ojos de mujer fatal (perdón por la redundancia); pesimismo que yo creo que podía resolver con ocho o nueve horas de buen sueño, con una mirada más fuerte y positiva a su autoestima y menos dosis de café o, de lo contrario, puede peder su sonrisa de niña mala que prefiere pizza a carne a la plancha por las cuestiones que ambos sabemos.

Mañana hay huelga, o guelga, según se quiera pronunciar en lenguaje correcto o belenestebanero, que chonis y canis hay en abundancia en la piel de toro. Sólo me gustaría saber que existen dos derechos bien diáfanos y estructurados: el de ir a la huelga o el de ir al trabajo, de tal modo que sobran piquetes y gilipollas.

27 de septiembre de 2010

Después de la vida...

Hubo una época en la que la inmensidad de la Península se hallaba habitada por gentes temerosas de mil y un miedos indefectibles, que habían pasado genéticamente de padres a hijos y se dirimían al calor del fuego del hogar. Hoy son lugares (lares) absolutamente abandonados, pueblos fantasma sometidos a la nada... como esos otros que Miguel Delibes dejó reflejados en El disputado voto del señor Cayo y, más tarde, Julio Llamazares en La lluvia amarilla. Cada generación tiene un error y el más abismal (o abisal) es desgajarse de la tierra, trasplantarse a otro lado con la consiguiente modificación (para peor o mejor) de una vida que, eso sí, hubiera sido de otro modo.

25 de septiembre de 2010

Irreverencia


Mientras escucho Lady Gaga, que sí, que sí, me impacta igual que flipo con Shakira y sus curvas, pienso en ser irreverente, igual me dejo caer por un concierto de rock, o me enamoro de la chica prohibida, o quemo un billete de cincuenta... Se trata de ser Dalí o alguno de esos surrealistas irredentos, y sin rechistar.

Que yo no tengo nada que ver con la crítica literaria clásica. Que el siglo XXI es irreverencia.

23 de septiembre de 2010

Elvira


Es cierto que uno se encuentra siempre con mucha gente por el camino; dicen los analistas, psicólogos creo, que a lo largo de nuestra peripecia vital conocemos a unas setecientas personas distintas, de las que son alrededor de trescientas con las que mantenemos interrumpido contacto. Bien, entre mis trescientas está Elvira. La conocí en Madrid hace ya bastantes años y me cayó bien desde el principio y no únicamente porque sea una mujer hermosa; que lo es.
Hay personas que nacen con estilo y que saben estar; obvio, que esas mismas personas saben desfasar, porque ya más o menos todos sabemos comer con las manos y con cubiertos de plata... Bien, Elvira es una de esas mujeres que tiene elegancia innata, en el vestir, en la forma de sonreir, en la forma de mirar, en muchas otras cosas... (tengo que hace un inciso diciendo que en los últimos tres años no nos hemos visto, pero existe el sms y el facebook). Recuerdo que era la más elegante, de manera natural, en una cena a la que asistimos un grupo de amigos.
Imagino que como cualquier mujer tendrá sus cosas y... en fin, eso ya es cosa suya. A veces la psicología obra milagros pues había decidido dedicarle este espacio cuando ella me ha escrito. Vale.

22 de septiembre de 2010

Romper las normas


El fenómeno de la trasgresión no es mas que romper las normas. ¿Por qué no romper las normas? Parece que atentamos radicalmente contra lo establecido si rompemos "algunas" normas solamente. Por supuesto, no es de recibo cargarse con la actitud de desafío el Código Penal de la a a la z, pero sí otras cosas, como por ejemplo no ir a votar o votar en blanco. Mejor esto último.
Nos han enseñado desde pequeñitos a ser buenos, a no alzar la voz, a no decir nada que pueda herir o romper los sentimientos de otro y descubrimos que los demás, hacia nosotros, no están dispuestos a pasarnos uno, nos gritan o se imponen mediante la mala uva o la doblez y encima tiran a dar, sin sentimentalismos ni miramientos. Uno puede poner la otra mejilla, pero cuando te han dado ya en las dos es el momento de responder, ¿o no?
Otra de las estupideces de esta España en crisis social es que cuando emites tus opiniones o planteamientos, te sale otro que los afea, imponiendo su criterio como pensamiento único; es decir, lo que pienso yo es la verdad absoluta y lo que piensan los demás, despreciable. Yo digo como Fernando Vizcaíno Casas, "fascista es el que llama fascista a otro".

19 de septiembre de 2010

Carta editorial de domingo


Hay días que el ordenador parece no funcionar y acierta, la verdad. Creo que es un error hablar tanto de Ella, sobre todo porque no se sabe bien si esa mujer fatal tiene o no una idea aproximada de todo. Cuando empecé a desarrollar una inmensa pasión por la Literatura, hace ya algunos lustros, llevé impregnada con ella una gran pasión por tres o cuatro chicas que han aparecido, de alguna manera, en el trasfondo de mis cuentos o de mis poemas. Esto es distinto. Ella es de otra manera, of course, tiene otros intereses que se parecen mucho a los míos, tiene un carácter muy parecido al mío, pero... es alguien de quien aún lo desconozco todo, realmente. Tengo tantas preguntas que realizarle que necesitaríamos mucho para poderlas formular y contestar... Tengo tanta curiosidad por saber tantas otras cosas que necesitaría unas vacaciones completas para ello e incluso hay días en que siento cierta tristeza de saber que Ella es tan interesante que el hecho de que esté tan lejos dificulta la admiración.

18 de septiembre de 2010

No la recuerdo



No recuerdo bien la última vez que la vi; es uno de esos siniestro misterios del cerebro. Soy capaz de recordar a la perfección aquel día de mayo (¿o debería decir de julio?) de dos mil siete en que la conocí o que hablé con ella por vez primera. Sin embargo, lo confieso, no puedo sacar del fondo de mi memoria el último día que vi a esa mujer fatal, a esa hermosa mujer fatal, con esa sonrisa suya de malvada que no lo es tanto, o por lo menos no lo aparenta. Y no, no lo escribo arrebatado de pasión o de intriga, no; me preocupa profundamente que mi memoria no albergue un hueco para el futuro, cuando deba contar a alguien esto que está pasando. Sí, soy capaz de recordar a María, la chica más hermosa del colegio; o a Ruth, quien compartía conmigo en segundo de BUP su cazadora vaquera. Pero Ella, ¿dónde está el recuerdo de esa muchacha? A lo peor son demonios de la memoria que se encargan de vengarse del recuerdo; realmente un hermoso recuerdo.

17 de septiembre de 2010

A Usted


A Usted, que habita el silencio.

Es y será imposible mientras no me creas; se romperá así el encanto de seguir unidos en lo que pende exclusivamente de un hilo o de un mecanismo electrónico con trayectoria desconocida. Usted tiene esa maldita costumbre de desaparecer bajo una nebulosa terrible y a mi me atrae ese juego, mitad entre su sonrisa fácil y un gesto de censura inconmovible. Si yo me acerco, tú (o Usted, como quiera) desapareces y es cuando yo huyo, sí, huyo de ti (realmente me asustas porque tú dominas las situaciones mientras yo aparento tranquilidad) cuando más delicada te muestras. Creo que será demasiado tarde cuando te des cuenta de que nunca te miento... sí, of course, nunca miento: aunque no lo parezca la lealtad es un criterio, un sentido (o un sin-sentido) mucho más profundo que el abismo en donde habite un fauno.

No puedes irte ahora, así, de cualquier modo. Ni antes tenías derecho para introducirte en mi casa ni ahora tampoco para salir de ella. Usted es posiblemente como Julieta Beauharnais, que decide y no debiera ser cruel -no puede ser cruel. Sólo le pido que siga asida al rumor de las olas que penden de un hilo, no vaya a ser que cuando se dé cuenta sea demasiado tarde y lo peor de ello es llegar al sitio equivocado sin haber sido consciente del error.

Sí, Usted, que tiene ojos de mujer fatal, sonrisa de trasfondo adolescente, cabello puramente latino y esa forma de decir que borra el verso: si muero sin conocerte no muero, porque no habré vivido.

A Usted, siempre.

15 de septiembre de 2010

Una frase del ghetto


"¿Es moral mantener tu código moral en un mundo inmoral?"
(Frase escrita por los judíos perseguidos del ghetto de Varsovia)

Trasgresión



(En la foto, la actriz Irene Visedo)

Parece ser que todo deben ser normas, sobre todo si las has de cumplir tú y los demás saben, desde el principio, que deben incumplirlas: se te exigirá lo que los demás (especialmente quienes invocan las normas) no harán. Para ello está la trasgresión. Sí, sencillamente la trasgresión. Mientras uno no atente gravemente contra nada, la trasgresión le permite salir airoso de las situaciones. Hay normas de obligado cumplimiento (morales y sociales) y hay normas que se pueden romper, o lo que es lo mismo, se deben romper...



(En esta otra, Miriam Sánchez)

Cuando yo pienso algo, hay quien pensará (generalmente por llevar la contraria y tocar las narices) que estoy equivocado y, como no lo estoy, la trasgresión está en ignorar la opinión del otro o mandarlo lejos... (ya saben donde). Así de sencillo. Se ha convertido en norma llevar la contraria u opinar en los bares sobre todo y defenderlo a gritos, máxime cuando el que habla está perfectamente seguro de que lo que dice es hablar por hablar pues no es “competente” en ello. Menos mal que en el diccionario se incluyó la palabra transgresión.

Parecido razonable: Liv & Michelle



Liv Tyler (Nueva York, junio de 1977) conocida, sobre todo, por su actuación en El señor de los anillos.


Michelle Monaghan (Iowa, marzo de 1976), conocida por su actuación en Misión Imposible III y Matrimonio compulsivo.

11 de septiembre de 2010

Estoy harto de...


Sí, estoy algo cansado de...

De niñas monas hechas de plástico. De esperar eternamente que se descuelgue el móvil. De tanto sabio opinante que tiene solución para todo y no aporta nada. De tantas mujeres fatales como andan sueltas. De nacionalistas y radicales de todos los partidos. De esperar. De que llegue el futuro. Del ruido al que llaman música. De los titulares de prensa. De los mediocres que pululan por todos los sitios como cucarachas. Del cine basura. De las novelas románticas. De la tele basura. De los que salen en la tele y dicen que son profesionales. De los fascistas que censuran a otros como en Cuba. De las señoras que gritan o que se cuelan en la fila del Super. De los falsos. De que la Red se ralentice las horas punta.

Y de lo políticamente correcto. Y de la censura. Y de que nos digan lo que está bien y está mal. Y de que nos ataquen por opinar. Y de saludar a quien no te saluda porque queda bien. Y de que el vino tinto esté caliente.

O es que ya me he hecho mayor o que seguramente nadie responde mis señales de humo, y eso que son llamativas.

9 de septiembre de 2010

Chonis y demás en un día raro...


La verdad es que no sé por dónde empezar. Estaba pensando en lo felices que deben ser todas las chonis poligoneras (cierto es que el ‘motete’ se lo ponemos los demás, que tenemos adscrita alguna otra tribu, desde pijos a gárrulos, y que no nos salvamos de nada puesto que nadie es perfecto y quien así lo piense o así lo diga, miente) sin necesidad de formarse ni sufrir por aquello que decía Sócrates acerca de que “sólo sé que no sé nada” o hasta tener que guardar cola en el INEM, sufrir el retraso del transporte público hasta el trabajo y mil y una zarandajas más que no vienen al caso. Y, encima, más de una choni da morbo por guapa, por cómo va vestida o por el dineral que posee.

Bien, sí, estoy empezando a cansarme de cierta gente (no mucha, la verdad, y por tranquilidad mía); a ver: impuntuales, mentirosas, mujeres fatales, falsos al estilo Judas Iscariote, informales, iletrados y fiplados (o ‘flipers’, como dicen ahora los alumnos de los institutos). Sí, que ya está bien de ser formalitos, cumplir las normas, estar ahí cuando a uno lo necesitan y que los demás vayan a su bola pensando para sí que son el ombligo del mundo. Y el ombligo del mundo no es mas que una obra literaria de Ramón Pérez de Ayala.

Pues sigo. Las poligoneras son unas “diosas” que habitan los polígonos industriales de los extrarradios de las grandes ciudades, poblados de pubs, discos y afters abiertos hasta el amanecer. Suelen ser rimbombantes, estridentes, chonis y se aderezan de piercings; y, sin embargo, tienen su aquel que no podría explicar, del mismo modo que nos atrae la azarosa vida de Lope de Vega. Me gustaría conocer personalmente a alguna, puesto que pienso que ello no trae complicación ni quebradero de cabeza, y por un momento me dejo de gente sofisticada que enerva mis nervios.

Igual estoy raro hoy, no sé.

8 de septiembre de 2010

¿De qué van?


Why do people lie? For what many people does he believe himself more important? ¿Por qué al gritar creen tener la razón? ¿Por qué mienten en lo insulso y manipulan en lo importante? ¿Por qué miran a todos los demás por encima del hombro sin ver que su ombligo es de bajo nivel intelectual? ¿Por qué se mofan de quienes tienen problemas síquicos o físicos? ¿Por qué simulan ser lo que no son? ¿Por qué viven por encima de sus posibilidades y se derriten de envidia hacia los demás? ¿Por qué se burlan de la inteligencia y aplauden la tele-basura? ¿Por qué se jactan de cosas que son delito y critican a quienes cumplen las normas? ¿Por qué hay tanta gentuza suelta por ahí que circula sin bozal y sin un cartel que diga “tonto de su pueblo metido a flipador”?

5 de septiembre de 2010

John Irving



John Irving es un escritor norteamericano nacido en New Hampshire (en el pueblecito de Exeter, un lugar increíble), el Estado del Norte de los Estados Unidos, en Nueva Inglaterra, en el que viví un tiempo hace ocho años y que se conoce por las famosas primarias electorales de los dos grandes partidos norteamericanos. Irving viene a ser un escritor más discreto mediáticamente que Paul Auster, aunque estéticamente mucho más maduro, más profundo temáticamente y con un espacio bien reconocible: Nueva Inglaterra, con singulares y excelentes guiños a la recreación del paisaje rural de New Hampshire en las últimas décadas. Los personajes suelen estar muy bien trazados, completamente retratados física y sicológicamente, sin dejar del lado del lector mas que lo que como espectador de las diversas secuencias le corresponde. Supe de él por la novela Príncipes de Maine, reyes de Nueva Inglaterra (The Cider House Rules) o Las normas de la casa de la sidra, que es su título cinematográfico. Aunque fue en 1981 cuando publicó una de sus más excelentes novelas, en mi opinión: El Hotel New Hampshire, obra que sigue la estética de John Dos Passos y Camilo José Cela, sin caer necesariamente en el behaviorismo y llevando al extremo la construcción de unos personajes y peripecias como ningún otro autor norteamericano de nuestros días. Ahora ha publicado en España La última noche en Twisted river.

4 de septiembre de 2010

Silvia Favaretto y Lauren


Ayer hablaba de la nueva literatura, protagonizada por una suerte de nuevos nombres muy valiosos que no sólo continúan con la tradición hispánica, sino que renuevan el panorama, el idioma y las letras, puestas estas últimas negro sobre blanco. Mi buen amigo Ignacio Vázquez, un gran poeta argentino, miró detenidamente la ilustración del post y, además de reconocer a gente, echó en falta a otras muchas. Por supuesto, allí no estaba el retrato de Lauren Mendinueta, esa muchacha colombiana que hila tan fino el verso y el ritmo y que viene a ser toda una intelectual de nuestra generación, a pesar de que como suelen ser los grandes, pase con mucho sigilo y discreción por el mundo de la Red y de las letras peninsulares, puesto que vive en Lisboa. Otro nombre es el de Silvia Favaretto, una joven italiana, poeta en español, arraigada en el Sur de América y excelente poeta, mucho, que reivindico en un trabajo que tengo a punto de rematar y a quien incluiré en una antología que tengo que acabar ya, es decir, que debió estar para ayer. Por eso las traigo a colación, eso sí, mucho más es lo que me guardo, puesto que el crítico siempre tiene que tener munición en la recámara, con el efecto de sorprender.
(En la foto, Silvia a la izquierda y Lauren a la derecha).

Famoseo


Ayer me lo decía alguien que salió en defensa de la tele basura protagonizada por el famoseo: “yo no veo telediarios, que cuentan desgracias, por lo menos estos programas distraen”. Y en ello quedó todo, aunque no me sorprendí, la verdad: en España me espero de todo. Hoy, haciendo zapping, aparece Sonia Monroy, que es una chica que ha protagonizado variados episodios del famoseo y que se dio a conocer en este tipo de programas, aunque ella dice ser modelo y cantante (y tiene una carrera más allá de la tele basura), para lo cual tiene algunas cualidades y aquel grupo al que perteneció, Sex Bomb, dio el pego todo un verano. La chica dice que se ha ido a Estados Unidos a probar suerte y otro famosete del tres al cuarto, un tipo de esos que viola el Código Penal quince o veinte veces cada vez que sale en la televisión se mofa de ella porque después de un año no sabe hablar inglés. Claro, el tipejo no sabe que en California el segundo y poderoso idioma es el español y uno puede ir de compras y mucho más sin necesidad de hablar nada en el idioma de William Shakespeare. Pero eso es otra cosa, lo importante es que el programa tenga audiencia. En este país no importa implicarse en asuntos sociales, no importa el futuro, sino que nos enganchamos a la telebasura del famoseo y nos distraemos. Y así nos va...

3 de septiembre de 2010

La tribu... de escritores


Hay tribu, hay futuro, hay Literatura.
No todo es oscuro en lo que nos rodea, sino que la Literatura en lengua española se regenera, es universal, se nutre de jóvenes que ponen maravillosamente las cosas, negro sobre blanco. Ojalá todo fuera así de sencillo...

¿Un cirujano de hierro?

Pues sí; sinceramente yo creo en la necesidad de que la gente de la calle sienta alguna ilusión, es decir, que vea una salida a todo esto: no se puede estar a la espera sin saber lo que realmente se espera... y es necesario que alguien lidere los asuntos que conciernen a todos. Alguien tiene que dar, obligatoriamente, la sensación de que conoce cual es el problema y tiene la solución, un cirujano de hierro que se preste a liderar un cambio global, un cambio absoluto, que vaya desde la superación de la crisis económica al cambio de mentalidad: poner la cosas del siglo XXI en el siglo XXI. No se puede ser el país de la transición modélica a la democracia y no saber salir de la crisis (¿no sabemos o no podemos?). Los ciudadanos entre 20 y 50 años tienen que tener soluciones y tienen que tener confianza en algo y el Estado no son los políticos de quita-y-pon, sino que es una maquinaria al servicio de España. Si nosotros hacemos mucho por el Estado, como asumir la crisis, pagarla y esperar, el Estado tiene que devolvernos soluciones y si no, todos esos miembros de las cámaras que nos rigen deberían irse a su casa y dar paso a otra gente más competente.

Lo que no se toca es la Sanidad, la Educación y la Justicia. Eso sí, lo que sí se puede tocar a la baja es el sueldo de los políticos: un país como España no puede tener como mejor negocio, como gran medio de vida, la política, ejercida por una clase social, un clan de mediocres poco estudiados, nada leídos y escasamente conocidos. Nadie se merece que el liderazgo de su país sea de perfil bajo: un español normal no puede ni debe consentir que mientras que el resto de la Unión Europea está saliendo de la crisis y regenerando el empleo nosotros estemos entretenidos con estupideces no pensadas pero sí emitidas en sedes parlamentarias y la tele basura. No. Tenemos derecho a una ilusión, tenemos derecho a resolver nuestros problemas y tenemos derecho a una mayor transparencia en las cosas públicas.

Es el mejor momento de europeizar España, sin miedo.

Tenemos derecho a un cirujano de hierro, políticamente hablando.