
Mientras reflexiono sobre la incipiente campaña electoral que se nos viene, en la cual no faltarán medios económicos (aquellos, soy consciente, que se recortan de Educación, Sanidad y Seguridad) para bombardearnos con la consigna de que todo los políticos son los más capaces, los mejores, los que tienen soluciones para todo (y nos tienen sumidos en la crisis al mismo tiempo que Occidente ya ha salido de ella), esa casta de mediocres venidos a menos pero con un sueldazo que debería avergonzar a los españoles si fuéramos conscientes de que, votemos o no, estos no nos sacarán de nada, sino que prolongarán la agonía porque ni saben ni pueden ni dejan a quienes sí podrían arreglar esto; me viene a la mente el pasado.
¿Cuántas personas pasan por la vida de una persona? Hace tiempo que no sé de mucha gente y de la que, al cabo de algunos meses o años, acaba uno sabiendo, ha cambiado mucho. Uno recuerda cuando los tiempos eran otros y compartías más o menos espacio con esa gente que ya, hoy, es adulta, independiente, hace su vida y va como puede donde puede. Y es que el tiempo pasa...
¿Cuántas personas pasan por la vida de una persona? Hace tiempo que no sé de mucha gente y de la que, al cabo de algunos meses o años, acaba uno sabiendo, ha cambiado mucho. Uno recuerda cuando los tiempos eran otros y compartías más o menos espacio con esa gente que ya, hoy, es adulta, independiente, hace su vida y va como puede donde puede. Y es que el tiempo pasa...
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada