8 de abril de 2011

Vampiros, de dos tipos


Estaba pensando lo bien que interpreta su papel una de mis musas, Mar Saura, en la serie que emiten en no recuerdo qué canal, porque lo poco que puedo verla es haciendo zapping. Queda bien de vampiresa y está más hermosa que nunca... Y en ese ejercicio me topo con lo de los sueldazos de los políticos y los viajes en “business” y me paro, atento, a los comentarios de los sabelotodo que opinan en todas partes. Y empiezo a ponerme rojo de ira contra los políticos; otra vez. Yo, al contrario que Alejo Vidal-Quadras, no defiendo que los diputados del parlamento que sea viajen en primera, porque lo primero es dar ejemplo y si no se da tampoco se debería ser político; y si se tercia que la cosa pública es para vivir de ella (como por desgracia pasa a tantos), lo mejor que pueden hacer es o irse o decirlo para que no les votemos. Ni más ni menos. Tampoco me vale que haya gente que defienda un sueldo decente (que va entre los 5.000 y los 10.000 euros) para los políticos porque se trata de que a la cosa pública vayan los mejores y el sueldo sea decente, lo cual es utópico: a más perras más aprovechados. Pues tampoco. A la política tienen que ir los más preparados, los más prudentes, los más dialogantes y los más capaces de gestionar, no me vale ni que vayan los pertenecientes al aparato del partido ni los más ricos ni los de tal o cual apellido. Y eso se soluciona con listas abiertas y procedimientos democráticos dentro de los partidos y no por la vía del dedo. Cuando hay cuatro millones y pico de parados la imagen que se da con estos debates es de que España tiene una clase política (y la Unión Europea también) nefasta y poco más que corrupta. Y si alguno piensa que ser diputado por 2.000 euros es poco, viajando incluso en turista y pagándose el móvil de su bolsillo, que se dedique a otra cosa y así nos iría mejor.