
Enrique decidió comprarse un coche a principio de los años treinta; en aquellos años turbulentos en los que los señoritos del barrio de Salamanca, muy monárquicos todos, se iban a descansar a la sierra los domingos de clima benigno -como el 12 de abril de 1931, por señalar uno al azar- y cuando bajaban a la ciudad de nuevo, esta ya era republicana. Pues sí; aunque Enrique iba algo justo de ahorros, decidió invertir en un coche con el cual se pasearía durante algunos años por los pueblos de la sierra de Madrid y de Aragón. Una maravilla de coche que, aunque no precisamente el más lujoso, impactaba con el paisaje castellano; un elemento moderno y útil para evadirse del trasiego de la gran ciudad, de los dolores de cabeza que daban los actores a los que no les entraba bien un papel y de los temidos críticos: aquellos seres perniciosos -no como las hermanitas de la caridad de ahora- que te echaban abajo un cartel con la mejor de las comedias. ¡Uf!, el coche, la velocidad y la modernidad en las manos.
Llega 1936 y justo en el verano, cuando hay que coger el coche para irse a Aragón, al pueblo, a descansar, estalla la guerra. Sólo en España empiezan las revoluciones en vacaciones, con poca seriedad: los rusos en otoño, igual que los alemanes en 1939, la primera guerra mundial -si no me falla la memoria- omitió el verano para estallar y así todas; pero en España, con tal de no pagar la vacaciones... En fin, que cuando Enrique tiene que irse de vacaciones están a punto de darle un paseo las milicias -y es mejor ser sedentario porque esos paseos son mortales- y encima le confiscan el coche. Y por supuesto, se lo fastidian: uno de ellos coge un pincel y pinta UHP y FAI en las puertas, dejándolo hecho una calamidad.
Terminada la guerra -ese conflicto tan nefasto en la Historia de España que algunos siguen recordando todos los días- alguien pregunta a Enrique:
- ¿Y por qué no te hiciste entonces anarquista?
- Sí, hombre; con lo que me costó ahorrar para el coche y cuando lo tenía pagado me lo quitan.
(Adaptación libre de un hecho real)
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